Jujuy y el riesgo sísmico: por qué el NOA es una de las regiones más expuestas del país

Terremotos

La actividad sísmica se concentra principalmente en el oeste y noroeste argentino. Especialistas advierten que la prevención, la planificación urbana y las construcciones sismorresistentes son fundamentales para reducir el impacto de un terremoto de gran magnitud.

Los recientes movimientos sísmicos registrados en distintos puntos de Latinoamérica volvieron a poner el foco sobre una realidad que también alcanza a Jujuy: el noroeste argentino es una de las regiones del país con mayor actividad sísmica y antecedentes de terremotos capaces de provocar daños importantes.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), la mayor parte de la actividad sísmica de la Argentina se concentra en el centro-oeste y el noroeste. La región del NOA, además, registra antecedentes históricos de terremotos destructivos, aunque muchos de los movimientos que se producen diariamente son de baja magnitud o se originan a gran profundidad y pasan inadvertidos para la población.

Jujuy, dentro de una región sísmicamente activa

Para Jujuy, el tema adquiere especial relevancia por su ubicación en el extremo norte de la cordillera de los Andes y por la actividad tectónica asociada a la subducción de la placa de Nazca por debajo de la Sudamericana.

En distintos sectores de la provincia se registran movimientos sísmicos con frecuencia. La zona de Susques, por ejemplo, forma parte de los sectores donde se producen numerosos eventos, muchos de ellos a gran profundidad y sin efectos perceptibles en superficie. Especialistas de la Universidad Nacional de Jujuy señalaron recientemente que en el NOA pueden registrarse varios sismos por día, aunque la mayoría no son sentidos por la población.

Sin embargo, que muchos de estos movimientos sean imperceptibles no significa que el riesgo sea inexistente. La peligrosidad de un terremoto depende, entre otros factores, de su magnitud, profundidad y ubicación respecto de las zonas pobladas.

Uno de los antecedentes más importantes para Jujuy y Salta ocurrió el 25 de agosto de 1948, cuando un terremoto con epicentro en el este salteño provocó daños en numerosas localidades de ambas provincias. El propio INPRES considera a ese sismo uno de los acontecimientos sísmicos de mayor trascendencia histórica del noroeste argentino.

Salta, Jujuy y el resto del NOA

El riesgo no se limita a una sola provincia. Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja se encuentran entre los territorios del noroeste donde la actividad tectónica constituye un factor que debe ser tenido en cuenta para la planificación y el desarrollo urbano.

El INPRES divide el territorio argentino en cinco zonas de peligrosidad sísmica, numeradas de 0 a 4, de acuerdo con la probabilidad de que se produzcan determinados niveles de movimiento del suelo. Las categorías más elevadas requieren mayores exigencias para el diseño y construcción de estructuras.

La situación adquiere particular importancia en ciudades que crecieron y continúan expandiéndose sobre áreas donde existen fallas geológicas o donde las características del suelo pueden incrementar los efectos de una sacudida.

El antecedente de los grandes terremotos

La historia argentina muestra que los terremotos de gran magnitud, aunque poco frecuentes, pueden generar consecuencias severas.

Entre los principales antecedentes registrados por el INPRES aparecen el terremoto de San Juan de 1944, de magnitud 7,4; el de Caucete de 1977, también de magnitud 7,4; el terremoto de San Juan y La Rioja de 1894, estimado en magnitud 8, y el de Talavera del Esteco, en Salta, ocurrido en 1962, con una magnitud estimada de 7.

Estos antecedentes sirven para comprender que la ausencia de un gran terremoto durante determinados períodos no significa que la amenaza haya desaparecido. Los procesos tectónicos continúan y la posibilidad de un evento de mayor magnitud forma parte de las características naturales de la región.

Por qué la construcción es clave

Los especialistas coinciden en que no alcanza con conocer dónde existe actividad sísmica. También es necesario reducir la vulnerabilidad de las ciudades.

El INPRES señala que el riesgo sísmico surge de la combinación entre la peligrosidad del lugar y la vulnerabilidad de las construcciones. Por eso, una zona con elevada actividad sísmica no necesariamente tendrá las mismas consecuencias que otra si cuenta con edificios correctamente diseñados, controles adecuados y planificación urbana.

Las construcciones sismorresistentes, el cumplimiento de las normas vigentes y la utilización de materiales adecuados son algunas de las principales herramientas para disminuir las consecuencias de un terremoto.

En ese sentido, la planificación resulta especialmente importante para las ciudades del NOA, donde el crecimiento urbano debe contemplar la existencia de fallas activas, las características de los suelos y los antecedentes sísmicos de cada zona.

¿Se puede predecir un terremoto?

Por el momento, la ciencia no puede establecer con precisión cuándo y dónde ocurrirá un terremoto. Sí permite identificar las regiones con mayor peligrosidad, estudiar las fallas activas y elaborar mapas que sirven para determinar las exigencias que deben cumplir las construcciones.

Por eso, en provincias como Jujuy y Salta, la prevención ocupa un lugar central. Contar con edificios preparados, protocolos de emergencia, información para la población y una planificación urbana adecuada puede marcar una diferencia significativa frente a un eventual terremoto de gran magnitud.

El riesgo sísmico forma parte de la realidad geológica del NOA. Para Jujuy, conocer esa amenaza y prepararse no significa esperar un desastre, sino reducir las posibilidades de que un fenómeno natural termine convirtiéndose en una tragedia.

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