El crimen de Nora Dalmasso: el viudo quiere ir a juicio popular

La noticia irrumpió en la escena y lo hizo como siempre: en la boca de todos. Cuando la fiscalía pidió que Marcelo Macarrón vaya a juicio por el crimen de su pareja, Nora Dalmasso​, parecía un paso de más de un proceso demasiado largo. A casi 13 años del femicidio, el viudo más señalado de Córdoba decidió renunciar a todas las instancias de apelaciones. Pidió que “se realice cuanto antes el enjuiciamiento» para «arrojar luz» sobre su inocencia y «reencausar la investigación hacia los verdaderos autores, partícipes y encubridores del crimen”.

Lo que dijo Macarrón lo hizo en un escrito presentado junto a sus abogados, Cristian Ayan y Marcelo Brito. En 40 páginas, en las que eligió la primera persona, calificó de «vaga e imprecisa» la acusación en su contra. Y criticó la producción de prueba advirtiendo que tiene una «orfandad probatoria tan inmensa que transforma la aparente fundamentación de la acusación en LA NADA MISMA».

La decisión no es otra cosa que el resultado de un camino que lleva una docena de años y cinco fiscales investigando. Para Macarrón y sus abogados llegar a juicio le permitirá terminar con un «calvario».

Esta instancia llega poco antes de que prescriba la causa y por primera vez habría un juicio para determinar si fue Macarrón quien mandó a matar a Nora Dalmasso. Según los procesos de la justicia cordobesa podría ser a mediados del 2020 en la Cámara Primera del Crimen.

«A una tragedia (el asesinato de mi esposa) se sumaron otras (primero la imputación de mi hijo Facundo y luego la persecución penal en mi contra) que he tenido y tengo que padecer», destacó Macarrón como uno de los motivos por los que ha decidido llegar a juicio.

«Se está afectando mucho su salud. Por eso le sugerimos que elija sus alternativas. Lo analizó con su familia, con su hijo Facundo que había vivido seis años de una imputación hasta que cerraron la causa en su contra. Su destino era el mismo. Él, me parece, tomó una decisión sabia que no deja de ser arriesgada», dijo Brito a Clarín.

Según la ley cordobesa, por ser acusado por el delito de «homicidio calificado por el vínculo, por alevosía y por precio o promesa remuneratoria», Macarrón deberá ser juzgado por un jurado popular. De ser declarado culpable podría ser condenado a perpetua, algo que requiere que la decisión sea unánime.

Córdoba fue la primera provincia del país en instalar el sistema de juicio por jurados en 2005, un año antes del asesinato de Nora Dalmasso. El sistema que aplican se denomina escabinado: si es culpable o no lo deciden dos jueces técnicos y 10 ciudadanos. Los jurados son sorteados una vez al año y pueden ser elegidos dos veces. Para los debates del año que viene ya sortearon a 150 personas que participarán de diferentes juicios de la Tercera Circunscripción Judicial.

A Macarrón podrían juzgarlo los mismos cordobeses que vistieron remeras burlándose del crimen de su esposa, que leyeron teorías sobre fiestas sexuales o que participaron de marchas para defender un injusto acusado y que señalaron al hijo de la víctima como el posible asesino.

A Nora Dalmasso la mataron el 25 de noviembre de 2006 en su casa del barrio Villa Golf, en Río Cuarto, en Córdoba. De ella se supo todo: la ropa que tenía puesta antes de acostarse en la cama de su hija, la última posición de su cuerpo y los detalles de su vida intrafamiliar y extramatrimonial.

La víctima fue el foco de los flashes en una investigación polémica que terminó con el entonces gobernador Juan Manuel de la Sota descabezando a la Policía y removiendo a parte del gabinete de Seguridad de la gobernación. Lejos de ayudar a esclarecer el hecho, el fiscal general tuvo que renunciar después de una multitudinaria marcha para denunciar la detención de un «perejil», un pintor que fue imputado en el expediente acusado de ser el autor del homicidio contra quien no había pruebas. También imputaron a Facundo Macarrón, el hijo de Nora Dalmasso, en 2007, por un ADN incompleto que descifró un laboratorio del FBI en Estados Unidos. Fue sobreseído en 2011 y ahora es agregado diplomático en Egipto.

Lo cierto es que para el fiscal Pizarro «en fecha que no se puede establecer con exactitud, presumiblemente unos meses antes del día 25 de noviembre de 2006, Marcelo Macarrón en acuerdo delictivo con personas aún no identificadas por la instrucción, por desavenencias matrimoniales de parte de Macarrón y con la intención de obtener una ventaja, probablemente política y/o económica del estrépito de la eventual muerte, planificó dar muerte a su esposa Nora Dalmasso», según reza en el requerimiento de elevación a juicio.

Además, la acusación detalla que «… mientras Marcelo Macarrón se encontraba en Punta del Este, al menos una persona se hizo presente en el domicilio de barrio Villa Golf, ingresando al interior probablemente con una llave de alguna de las puertas de ingreso, escondiéndose en el interior a la espera de la llegada de Nora Dalmasso».

Y agrega: «El 25 de noviembre de 2006, alrededor de las 03:15, el homicida para realizar su accionar sin riesgo para sí y aprovechándose de la indefensión de la víctima, aguardó que ésta realice su rutina previa al descanso y abordó a Nora Dalmasso una vez que ésta se encontraba dormida en las habitación de su hija».

Para el fiscal Pizarro, se trató de un «plan delictivo acordado previamente con Macarrón y sus adláteres», después de matarla «como parte del plan criminal, ordenó la escena con la finalidad de simular un hecho de índole sexual, tras lo cual se retiró del lugar sin dejar rastro alguno de su persona”.

Macarrón decidió cuestionar distintos aspectos de al acusación: «Resulta absolutamente inadmisible que la acusación de que se trata contenga un sinnúmero de imprecisiones», señaló. Entre esos puntos, destacó: «Habiendo concluido la investigación el Acusador pretende que se haga un juicio en mi contra con la vaga e imprecisa afirmación de que celebré un acuerdo delictivo con personas aun no identificadas».

También apuntó contra dos testimonios que se tomaron entre noviembre de 2018 y abril de 2019. Se trata de una ex amante del viudo que dijo que tenían un vínculo hacía más de 20 años, algo que Macarrón niega y que, según él, se contradice con la primera declaración en la causa en la que habría dicho que estuvieron juntos «tres o cuatro veces». El otro es de una mujer que declaró haber escuchado a Dalmasso decirle a su ex suegra que se quería divorciar.

Para el fiscal Pizarro la causa estaba lista para llegar a juicio. Y explicó a Clarín que estos dos testimonios «son una parte de los más de 30 que hay en la causa», además aclaró que tienen una «importancia relativa en el marco de todo lo demás».

«Cuando tenemos probabilidad de que pueda haber condena, elevamos a juicio. Mientras más altas son más posible es que se llegue a un veredicto condenatorio. Hemos tenido la probabilidad que tenemos en las causas que siempre elevamos a juicio, después lo que pase en las audiencias, se ve», concluyó el fiscal.

En la investigación de Pizarro, que tomó la causa hace un año, se incorporaron nuevos testimonios y algunas pruebas técnicas con la tecnología disponible al momento. Hay información que es antigua y que no ha podido actualizarse y «otras que se han trabajado con la Policía Judicial».

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