La investigación del femicidio de Agostina Vega: cómo se derrumbó la coartada de Claudio Barrelier

Agostina Vega

La investigación por el femicidio de la adolescente cordobesa Agostina Vega tuvo un giro decisivo en apenas 72 horas. Lo que comenzó como una búsqueda desesperada de una joven desaparecida terminó convirtiéndose en una causa por femicidio luego de que una serie de pruebas contradijeran la versión sostenida por Claudio Barrelier, hoy principal acusado del crimen.

Desde el momento en que la familia denunció la desaparición de la adolescente, Barrelier sostuvo un relato que intentó desvincularlo de los hechos. Según declaró, Agostina había llegado hasta las inmediaciones de su domicilio en barrio Cofico la noche del sábado 23 de mayo, le pidió ayuda para pagar un remís y luego se marchó para encontrarse con un joven llamado Franco, subiendo a un supuesto automóvil rojo que nunca pudo ser identificado.

Esa versión fue repetida ante la madre de la víctima, ante el padre que lo enfrentó durante la búsqueda y también ante los investigadores judiciales. Sin embargo, el avance de las pericias comenzó a poner en duda cada uno de sus dichos.

La desaparición

Agostina había salido de su vivienda en barrio General Mosconi con la excusa de visitar a su abuelo. Antes de marcharse, comentó a amigas que debía organizar una sorpresa para su madre y que se reuniría con una persona vinculada al entorno familiar.

La denuncia por averiguación de paradero fue presentada durante la mañana del domingo y rápidamente se activó un operativo de búsqueda que incluyó la difusión masiva de la fotografía de la adolescente y posteriormente la Alerta Sofía.

Uno de los primeros avances llegó gracias al testimonio del remisero que la trasladó aquella noche. El conductor reconoció a la joven en las publicaciones difundidas y aportó un dato fundamental: la había dejado en las cercanías de la vivienda de Barrelier, en barrio Cofico.

El video que cambió todo

Mientras la búsqueda continuaba, los investigadores comenzaron a reunir evidencia tecnológica. El análisis de las antenas de telefonía ubicó el teléfono celular de Agostina durante varias horas en la zona de la casa del acusado, hasta que el aparato dejó de emitir señal.

Pero la prueba más contundente apareció días después. Una cámara de seguridad registró a la adolescente ingresando a la vivienda de Barrelier la noche de su desaparición. No existe ninguna imagen que muestre su salida.

La grabación derrumbó por completo la coartada inicial del acusado. Hasta entonces, Barrelier había asegurado que Agostina jamás había entrado a su domicilio e incluso llegó a afirmar que la persona que aparecía en las imágenes era su propia hija de 11 años.

Ante la contundencia de las pruebas, el acusado modificó posteriormente su declaración y admitió que la joven sí estuvo en su casa, aunque intentó sostener que permaneció allí por un corto tiempo antes de retirarse con otra persona.

Los indicios en la vivienda

El allanamiento realizado en el inmueble señalado por la investigación sumó nuevos elementos comprometedores. Los peritos detectaron manchas de sangre y signos compatibles con una limpieza reciente de la escena, indicios que fortalecieron la hipótesis de que el crimen ocurrió dentro de la propiedad.

A medida que avanzaban las pericias, la fiscalía comenzó a considerar a la vivienda como el lugar donde se produjo el asesinato.

El Ford Ka y el hallazgo del cuerpo

Otro elemento clave fue el préstamo de un Ford Ka negro que Barrelier solicitó a su ex pareja, Soledad, el lunes posterior a la desaparición.

Las cámaras de vigilancia registraron el ingreso y posterior salida de ese vehículo en la zona de Ampliación Ferreyra, al sur de la ciudad de Córdoba. A partir de esos movimientos, la Policía concentró los rastrillajes en un amplio descampado de más de 200 hectáreas.

Tras más de un día de búsqueda, el sábado al mediodía los investigadores encontraron los restos de Agostina enterrados y desmembrados.

La autopsia determinó que la adolescente murió por asfixia mecánica y que presentaba posibles signos de abuso sexual. Los especialistas establecieron además que el desmembramiento fue realizado después de su muerte.

Una causa que sigue abierta

Con estos elementos, la fiscalía imputó a Claudio Barrelier por femicidio. Sin embargo, los investigadores sostienen que el acusado no habría actuado solo.

La Justicia analiza la posible participación de otras personas vinculadas al entorno del imputado. En ese contexto fue detenido Osvaldo Fassetta, de 47 años, quien ocupaba una habitación dentro de la misma propiedad y enfrenta una acusación por encubrimiento.

La familia de Agostina también reclama que se profundice la investigación sobre otras personas que convivían en la vivienda y sobre quienes podrían haber colaborado en el traslado y ocultamiento del cuerpo.

Mientras la causa continúa avanzando, las pruebas reunidas durante esas primeras 72 horas resultaron determinantes para cambiar el rumbo de la investigación. Lo que comenzó como una desaparición terminó revelando uno de los casos de violencia de género más conmocionantes de Córdoba en los últimos años, con una evidencia central que quebró la versión del principal acusado y permitió reconstruir el recorrido final de la adolescente.

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