El testimonio del médico forense Martín Subirachs volvió a poner el foco en las falencias con las que se trabajó en uno de los casos criminales más resonantes de Córdoba: el asesinato de Nora Dalmasso.
Durante la tercera audiencia del jury que investiga el desempeño de los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, el especialista describió un escenario marcado por la falta de recursos básicos en la escena del crimen.
Según su declaración, el equipo forense no contaba con insumos ni elementos estériles al momento de intervenir en la vivienda de la familia Macarrón, en Río Cuarto. Esa situación obligó a improvisar procedimientos clave en la recolección de pruebas, algo que, con el paso del tiempo, generó cuestionamientos sobre la preservación de la evidencia.
Uno de los puntos más sensibles fue la manipulación del elemento utilizado para cometer el crimen. Subirachs explicó que debió retirar manualmente el cinto que estaba alrededor del cuello de la víctima —identificado como el arma homicida— debido a que no disponía de tijeras estériles. Para evitar contaminar la escena con objetos del lugar, optó por desarmar el nudo con sus manos y guardarlo en una bolsa plástica común.
El forense defendió esa decisión al sostener que utilizar herramientas del domicilio hubiera implicado un mayor riesgo de contaminación. Además, señaló que, como medida preventiva, todos los presentes en la escena se sometieron a estudios de ADN, lo que permitió descartar interferencias en las muestras recolectadas.
En relación a la autopsia, Subirachs afirmó que la causa de muerte fue el estrangulamiento con un cinto. También indicó que existían indicios de actividad sexual previa, aunque aclaró que, desde el punto de vista médico, no se encontraron signos concluyentes de abuso sexual. Por ese motivo, el informe dejó abierta esa hipótesis como una posibilidad secundaria.
El testimonio también dejó dudas sobre el destino de algunas pruebas clave. El médico mencionó haber recolectado cabellos con bulbo —potencial fuente de ADN—, pero reconoció desconocer qué ocurrió posteriormente con ese material dentro de la cadena de custodia.
A casi dos décadas del crimen, las declaraciones del forense exponen no solo las dificultades técnicas de aquella intervención inicial, sino también las debilidades estructurales que rodearon la investigación desde sus primeros momentos, elementos que hoy vuelven a ser analizados en el proceso contra los fiscales.







