Venezuela atraviesa una de las peores tragedias naturales de su historia reciente luego de que dos poderosos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran el norte del país en cuestión de segundos, provocando el colapso de edificios, graves daños en la infraestructura y escenas de desesperación en Caracas y otras ciudades. Las autoridades declararon el estado de emergencia mientras continúan las tareas de rescate entre los escombros.
Los movimientos sísmicos se registraron durante la tarde del miércoles y tuvieron su epicentro en las cercanías de Morón, en la costa caribeña venezolana. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer sismo fue seguido menos de un minuto después por un segundo terremoto aún más intenso, lo que multiplicó los daños en distintas regiones del país.
En Caracas, el impacto fue devastador. Periodistas y organismos de emergencia reportaron el derrumbe de numerosas estructuras, entre ellas un edificio de 22 pisos en el sector de Altamira. Equipos de rescate, voluntarios y vecinos trabajaron durante toda la noche en la búsqueda de sobrevivientes atrapados bajo los escombros.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran calles cubiertas de vidrios, fachadas dañadas y miles de personas evacuando viviendas, oficinas y centros comerciales. El temor a nuevas réplicas mantuvo a gran parte de la población en espacios abiertos durante varias horas.
Uno de los momentos más dramáticos se vivió en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, donde pasajeros y trabajadores corrieron para resguardarse de la caída de escombros y fragmentos de estructuras. Debido a los daños registrados, las autoridades dispusieron el cierre temporal de la principal terminal aérea del país.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, confirmó la declaración del estado de emergencia nacional y advirtió que varias regiones presentan afectaciones severas. Además, informó que se registraron decenas de réplicas durante las horas posteriores al desastre.
De acuerdo con los últimos reportes oficiales, el balance de víctimas continúa en aumento. Las autoridades elevaron la cifra a al menos 164 fallecidos y 971 heridos, mientras los equipos de emergencia siguen removiendo escombros y evaluando daños en las zonas más afectadas.
Los estados de La Guaira, Miranda, Carabobo, Aragua y el área metropolitana de Caracas figuran entre los más golpeados por el fenómeno. También se registraron cortes de energía, interrupciones en las comunicaciones y daños en edificios públicos y privados.
Pese a la magnitud del evento, los organismos internacionales descartaron un riesgo significativo de tsunami para las costas venezolanas y del Caribe. Mientras tanto, la atención permanece centrada en las tareas de rescate y en la asistencia a miles de damnificados que perdieron sus hogares en cuestión de segundos.







