En medio de la tragedia provocada por el doble terremoto que devastó el norte de Venezuela, un hecho extraordinario devolvió algo de esperanza: un niño de tres años fue rescatado con vida luego de permanecer seis días atrapado entre los escombros de un edificio colapsado en el sector Los Corales, en el estado de La Guaira.
El operativo fue realizado por un equipo de la Defensa Civil de Jordania, integrante del contingente internacional que participa en las tareas de búsqueda y rescate. El menor fue localizado durante la noche del martes, extraído cuidadosamente de entre los restos de la estructura y asistido de inmediato por personal médico antes de ser trasladado a un hospital.
Las imágenes difundidas por las autoridades muestran el emotivo momento en que los rescatistas sacan al pequeño envuelto en una manta y lo conducen rápidamente hacia una ambulancia, donde recibió oxígeno y los primeros cuidados.
El hallazgo es considerado excepcional, ya que los especialistas sostienen que las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen drásticamente después de las primeras 72 horas de ocurrido un terremoto. Aun así, los equipos de emergencia mantienen las tareas de búsqueda mientras existan indicios de vida.
Según el último balance oficial, el doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5, registrado el 24 de junio, dejó al menos 1.943 muertos, 10.571 heridos y 15.866 damnificados. Además, cientos de edificios colapsaron o sufrieron graves daños.
Una evaluación preliminar realizada por la NASA mediante imágenes satelitales estima que cerca de 58.870 edificaciones podrían haber quedado destruidas o seriamente afectadas, aunque aclaró que se trata de un análisis aún en proceso de validación.
En las zonas más golpeadas continúan trabajando más de 3.300 rescatistas de 27 países, coordinados por Naciones Unidas. Además de la búsqueda de sobrevivientes, los equipos internacionales colaboran con la asistencia médica, la evaluación de estructuras y la ayuda humanitaria para miles de personas desplazadas.
El militar español Alberto Vázquez, integrante de la Unidad Militar de Emergencias (UME), destacó que las operaciones no se detienen mientras exista la mínima posibilidad de hallar personas con vida.
«La esperanza nunca se pierde. Sabemos que a partir de las 72 horas descienden las probabilidades de encontrar gente con vida, pero se sigue encontrando gente, hay que seguir», afirmó.
Asimismo, explicó que durante las tareas de rescate el silencio resulta fundamental para detectar cualquier sonido producido por personas atrapadas, apoyándose en perros especializados y equipos de detección.
Mientras continúan las labores, organismos de las Naciones Unidas advirtieron que la crisis humanitaria se agrava debido a la escasez de alimentos, la interrupción de servicios básicos y las crecientes necesidades de las familias que perdieron sus hogares.







