Francia se convirtió en el primer país de la Unión Europea en prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 15 años. La nueva legislación entrará en vigor el 1 de septiembre de 2026 y busca reducir los riesgos asociados al uso temprano de estas plataformas, como los problemas de salud mental, las adicciones digitales y el ciberacoso.
La normativa establece que los menores de 15 años no podrán crear nuevas cuentas en redes sociales y obliga a las plataformas a implementar sistemas de verificación de edad. Además, tendrán un plazo de cuatro meses para cerrar las cuentas ya existentes de usuarios que no cumplan con el requisito.
La ley también restringe el uso de teléfonos celulares en las escuelas secundarias, aunque deja fuera de la regulación a las enciclopedias en línea y otros recursos educativos y científicos.
Una tendencia que gana terreno
Francia sigue el camino iniciado por Australia, que ya había limitado el acceso a redes sociales para menores de 16 años. Al mismo tiempo, países como España, Dinamarca, Grecia, Malasia y otros analizan medidas similares para reducir la exposición de niños y adolescentes a los riesgos del entorno digital.
Diversos estudios e informes internacionales advierten que el uso intensivo de redes sociales puede afectar el bienestar emocional, el sueño, la autoestima y favorecer conductas adictivas, además de aumentar la exposición al ciberbullying y a contenidos perjudiciales.
Qué dicen los especialistas
La psicóloga especialista en adolescencia Florencia Alfie sostuvo que la decisión francesa abre un debate necesario sobre el impacto de las redes sociales durante el desarrollo.
Según explicó, estas plataformas están diseñadas para captar la atención de los usuarios durante el mayor tiempo posible, lo que puede afectar la concentración, el descanso, la autoestima y la salud mental. No obstante, remarcó que una prohibición por sí sola no resuelve el problema y que resulta indispensable la educación digital y el acompañamiento familiar.
En la misma línea, la psiquiatra Geraldine Peronace advirtió que el uso excesivo de pantallas está asociado a un incremento de trastornos mentales en menores y alertó sobre riesgos como el acoso en línea, el bullying digital y la presión permanente por la validación social a través de los «me gusta».
Por su parte, la especialista en neurodesarrollo Florencia Sanabria señaló que las redes sociales generan una constante comparación entre familias y niños, alimentando expectativas poco realistas sobre el desarrollo infantil y aumentando la presión tanto para los padres como para los propios chicos.
Riesgos del uso temprano de redes sociales
Entre las principales consecuencias señaladas por especialistas e investigaciones recientes aparecen:
Alteraciones del sueño.
Disminución de la autoestima.
Problemas de ansiedad y depresión.
Mayor exposición al ciberacoso.
Contacto con contenidos sobre violencia, autolesiones o consumo de drogas.
Menor rendimiento cognitivo y académico.
Desarrollo de conductas adictivas vinculadas al uso de pantallas.
Mayor riesgo de ludopatía a través de apuestas online.
Un estudio publicado en 2025 en la revista JAMA concluyó que los niños que comenzaron a utilizar redes sociales antes de los 13 años obtuvieron peores resultados en pruebas de memoria, lectura y lenguaje que aquellos que prácticamente no las utilizaban.
¿A qué edad recomiendan usar redes sociales?
Los especialistas coinciden en que lo ideal es retrasar el ingreso a las redes sociales hasta los 15 o 16 años, acompañando ese proceso con supervisión adulta.
Además, recuerdan que la Sociedad Española de Pediatría recomienda:
De 0 a 6 años: evitar completamente el uso de pantallas.
Desde los 6 años: limitar el tiempo de exposición y priorizar actividades recreativas, deportivas y sociales fuera del entorno digital.
Recomendaciones para las familias
Los expertos aconsejan que los padres acompañen activamente el uso de la tecnología mediante hábitos saludables:
Retrasar la entrega del primer celular.
Posponer el ingreso a redes sociales el mayor tiempo posible.
Establecer horarios y espacios libres de pantallas, especialmente durante las comidas y antes de dormir.
Conversar habitualmente sobre lo que hacen los hijos en internet.
Explicar tanto los riesgos como las oportunidades del mundo digital.
Dar el ejemplo con un uso responsable de los dispositivos.
Los especialistas subrayan que la tecnología forma parte de la vida cotidiana y que el objetivo no debe ser eliminarla, sino enseñar a niños y adolescentes a desarrollar una relación equilibrada y saludable con el mundo digital.







