El Gobierno de Bolivia puso en marcha este sábado un estado de excepción de alcance nacional con el objetivo de desactivar los bloqueos de rutas que afectan al país desde hace más de 50 días. La medida, anunciada por el presidente Rodrigo Paz, tendrá una vigencia máxima de 90 días y busca garantizar la libre circulación, el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos, además de recuperar el control de las carreteras.
Según explicó el mandatario en un mensaje televisado, la decisión fue adoptada luego de que fracasaran las instancias de diálogo con los sectores que continúan impulsando protestas y cortes de rutas. “Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes”, sostuvo al anunciar la medida.
Entre las principales restricciones, queda prohibida la realización de bloqueos en calles, avenidas, caminos y carreteras que impidan el tránsito de personas o afecten el suministro de productos esenciales. También se prohíbe portar armas, explosivos, sustancias inflamables o combustible en envases no autorizados durante movilizaciones y concentraciones.
El Gobierno aclaró que el estado de excepción no implica la suspensión de derechos fundamentales ni la paralización de las actividades cotidianas. Las clases, el trabajo, la actividad económica, los servicios financieros y el funcionamiento de mercados y comercios continuarán con normalidad en las zonas que no registren conflictos.
Asimismo, se mantendrán vigentes la libertad de expresión y el derecho a la información. Las reuniones públicas seguirán permitidas fuera de las áreas donde se dispongan restricciones temporales por razones de seguridad.
En cuanto a la aplicación de la medida, las Fuerzas Armadas actuarán en apoyo de la Policía para despejar rutas bloqueadas y proteger infraestructura estratégica. El Ejecutivo también podrá disponer restricciones específicas, como limitaciones temporales en la venta de bebidas alcohólicas o incluso toques de queda focalizados en las zonas más conflictivas.
La decisión se produce tras semanas de protestas que dejaron un saldo de 16 fallecidos y decenas de puntos de bloqueo en distintos departamentos del país. Aunque la Central Obrera Boliviana alcanzó un acuerdo con el Gobierno y levantó las medidas de fuerza, sectores vinculados al ex presidente Evo Morales y organizaciones campesinas anunciaron que mantendrán las protestas y los reclamos contra la administración de Paz.
El Gobierno señaló que el estado de excepción podrá levantarse antes de los 90 días previstos si cesan los bloqueos, los episodios de violencia y las amenazas que motivaron su implementación.







