Roberto Salvarezza, flamante ministro de Ciencia y Tecnología, analiza “la profunda crisis” que dejó el gobierno saliente por la “clara decisión de desinvertir” en el área. En esta entrevista exclusiva, adelanta los principales desafíos que tendrá su gestión.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Para la comunidad científico-tecnológica, los cuatro años bajo la gestión macrista fueron muy críticos, tanto en lo económico como en lo simbólico. A los continuos y progresivos desfinanciamientos en presupuesto y sueldos -empeorado, además, por la suba del dólar y la inflación-, se le sumó la degradación del Ministerio de Ciencia y Tecnología a Secretaría. El panorama llevó, incluso, a una histórica reunión de más de 200 directores de institutos del CONICET para reclamar más apoyo a la ciencia.

Roberto Salvarezza, flamante titular del renovado Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, se convirtió, en los últimos años, en un referente en materia de lucha y reclamo por los derechos de los científicos y científicas y por más recursos y apoyos para el área.

“El sistema está sumido en una profunda crisis”, asegura el funcionario, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM, enumerando los graves problemas que sufre el sector desde hace algunos años: recortes en presupuesto, investigadores yendo a concursos de televisión para poder continuar sus proyectos, becarios y becarias abandonando el país por encontrar mejores oportunidades en el exterior y la interrupción de proyectos importantes para el país, como el plan satelital o el plan nuclear.

Doctor en Química e Investigador Superior del máximo organismo de ciencia, Salvarezza tendrá la tarea de recomponer un área muy perjudicada. “Hay mucho optimismo en el sector científico, por el compromiso de Alberto Fernández de poner a los organismos de ciencia de pie”, subraya.

¿Cómo evalúa la gestión de Cambiemos en Ciencia y Tecnología? ¿Cuál es el escenario que reciben las nuevas autoridades del área?

La gestión de Mauricio Macri en Ciencia y Tecnología ha sido una gestión negativa, que deja al sistema de ciencia y tecnología sumido en una profunda crisis: salarios que son del 40 por ciento por debajo de lo que estaban en 2015; una desinversión del orden del 43 por ciento, en términos reales, en relación con 2015; becas de investigación para graduados universitarios que están por debajo de la línea de pobreza; subsidios que no alcanzan para investigar, lo que ha motivado que algunos científicos vayan a programas de televisión a buscarse unos pesos para poder continuar sus proyectos; centros e institutos tienen dificultades para abrir sus puertas porque no pueden, siquiera, garantizar la seguridad y la limpieza. A su vez, hubo discontinuidades importantes en proyectos de bandera de Argentina, como el plan satelital o el plan nuclear. Ese es el tremendo panorama que deja la gestión de Cambiemos en el área.

Especialmente si se tiene en cuenta lo perjudicial que es discontinuar procesos y que no se puede retomar desde donde uno lo dejó, cuatro años antes…

Totalmente. Hay temas de tipo tecnológico donde se han perdido cuatro años. Por otro lado, también hay muchos investigadores jóvenes que han decidido irse al exterior y continuar su carrera en otro lado. Todo este ambiente que ha creado Cambiemos en torno a la Ciencia y la Tecnología en nuestro país ha sido expulsivo. Fue un proceso que comenzó en 2016 y continuó progresivamente durante toda la gestión, hasta desembocar en el golpe simbólico final con la degradación del Ministerio de Ciencia a Secretaría. Hubo una clara decisión de desinvertir en ciencia y tecnología y eso ha llevado a que el sistema se convierta sumido en una profunda crisis.

¿Qué perfil y qué objetivos se trazan para este nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación?

La primera etapa de este Ministerio va a consistir en reparación de daños, en cambiar el clima que tiene el sistema hoy en día y evitar que nuestros investigadores y los más jóvenes se vayan del país. Una vez que ese daño se haya reparado, que va a llevar tiempo, trabajaremos para poder poner, por lo menos, las variables cercanas a lo que estaba en 2015. Podremos comenzar un proceso más complejo de organizar un sistema de ciencia y tecnología que, necesariamente, debe enfrentar desafíos que son importantes y que ya estaban presentes en 2015: la federalización, una mejor articulación entre todos los organismos y también mejorar los canales de transferencia de conocimiento a la sociedad. Necesitamos un ida y vuelta para satisfacer la demanda que hoy en día tiene la sociedad. De alguna forma, es como un doble frente: reparar el daño y, al mismo tiempo, que los jóvenes vuelvan a pensar en la ciencia como una posibilidad para contribuir al desarrollo de la Argentina.

Cuando dice articular, ¿se refiere a la agenda de otros ministerios y otros actores sociales?

Por supuesto. Nosotros tenemos que articular entre sí todo el sistema, es muy importante que se ponga en práctica el gabinete científico tecnológico, tendrá que coordinar allí todas las actividades de los organismos de ciencia: el INTA, el INTI, la CNEA, la CONAE, el CONICET y las universidades. También necesitamos potenciar los canales desde el Estado, para poder articularlos y canalizar la demanda, a través, por ejemplo, de las distintas gobernaciones y de los municipios. Hay que crear todo un entramado de vinculación que le permita a la sociedad explotar el sistema de ciencia en Argentina. También debemos retomar la agenda del Plan Argentina 2020, que marcaba algunos rumbos muy importantes. Fue un plan muy debatido y trabajado, con metas muy interesantes que hay que volver a contemplar. Por supuesto, hay que partir de la realidad que hoy tiene el sistema y el proceso va a involucrar una revisión.

¿A qué presupuesto se aspira, desde el Frente de Todos, en materia de Ciencia y Tecnología?

Tenemos presentado por el senador Omar Perotti, ahora gobernador de Santa Fe, una Ley de Financiamiento de la Ciencia, que tenía el objetivo de llegar en 2030 al 3 por ciento de inversión en el PBI. Es una meta muy importante, muy ambiciosa y permitiría fortalecer a todo el sistema. Allí estaría involucrado no solo el sector estatal, sino también el sector privado, a través de herramientas específicas. Esta ley, que tiene media sanción del Senado, podría ser un lanzamiento valioso para fijar un horizonte y para que la ciencia y la tecnología tenga una continuidad en el tiempo.

¿Cuál será el rol del CONICET y las universidades, en el nuevo mapa científico-tecnológico que se articulará?

El CONICET, junto a las universidades nacionales, constituye una proporción muy importante en cuanto a su peso en el sistema científico tecnológico en nuestro país. De la enorme cantidad de institutos que tiene el CONICET, un enorme porcentaje son compartidos con las universidades nacionales y, a la vez, muchísimos investigadores del CONICET son docentes universitarios. Yo no podría hablar del CONICET sin hablar de la universidad. Ambos son una enorme cantidad de conocimiento básico de la Argentina y también han avanzado en todo lo que es ciencia orientada y en aplicaciones concretas. Son organismos que tienen que trabajar fuertemente, como socios, para extender y lograr una mayor transferencia de conocimiento. Tanto el CONICET como la universidad son centrales en esta composición, por lo que necesitamos volver a recuperar su financiamiento.

Hace poco se obtuvo media sanción al proyecto que incorpora perspectiva de género a la Ley de Ciencia. ¿Qué objetivos contempla esta Ley y de qué modo se llevará a cabo su implementación?

La ley es muy interesante y contó con el apoyo de todos los bloques. Si bien tenemos una proporción muy buena en cuanto a género en el sistema de ciencia -en el caso del CONICET, por ejemplo, hay una proporción de mujeres que supera a la de hombres-, lo cierto es que, en los cargos directivos, hay una proporción muy alta de hombres. Entonces, lo que plantea esta ley es garantizar una mejor distribución en la representación de género, en forma amplia, no en forma binaria. La ley, asimismo, modifica artículos de la ley de 2001 de Ciencia y Tecnología. Esa ley también se encuentra obsoleta, por lo que tendremos que trabajar para implementar una ley actualizada. Habrá que revisarla e introducir, entre otras cuestiones, los cambios contemplando las cuestiones de género.

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