Un gigante en crisis: decretan la quiebra de SanCor tras años de deterioro financiero

SanCor

La histórica cooperativa SanCor atraviesa su momento más crítico. La Justicia de Santa Fe decretó su quiebra luego de que la propia empresa solicitara la medida, al reconocer que no puede hacer frente a sus obligaciones tras un prolongado proceso de crisis y el fracaso del concurso preventivo iniciado en 2025.

El fallo, firmado por el juez Marcelo Gelcich, establece la “quiebra indirecta por frustración anticipada” del proceso preventivo. En su resolución, el magistrado fue contundente: la compañía “no resulta económicamente viable en el mediano plazo”, configurando un escenario de insolvencia estructural sin posibilidad de revertirse mediante herramientas tradicionales de reestructuración.

La situación financiera es alarmante. SanCor acumula una deuda cercana a los 120 millones de dólares, a lo que se suman compromisos en pesos de gran magnitud: más de $6.300 millones en obligaciones impositivas y previsionales, y cerca de $12.700 millones en salarios adeudados entre mayo de 2025 y enero de 2026. También se registran deudas con obras sociales, ART y sindicatos por más de $3.300 millones.

Desde el gremio Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina denunciaron que la empresa adeuda ocho meses de sueldos y aguinaldos, lo que obligó a los trabajadores a recurrir al fondo solidario del sindicato. Según señalaron, la cooperativa “se viene sosteniendo con el patrimonio de los propios empleados”.

El deterioro también se refleja en la operación diaria. La empresa genera un nuevo pasivo estimado en $3.000 millones mensuales sin contar con ingresos suficientes para compensarlo. Sus seis plantas industriales funcionan muy por debajo de su capacidad, con casos críticos como Sunchales —la principal— y San Guillermo, que permanece paralizada desde diciembre de 2025.

Aunque el proceso de quiebra ya está en marcha, la Justicia autorizó la continuidad provisoria de las operaciones para evitar un impacto mayor sobre los 914 trabajadores, proveedores y acreedores. Sin embargo, se estableció que no se podrán generar nuevos pasivos y se ordenó avanzar en un plan de liquidación de activos que permita recuperar fondos.

El presente contrasta fuertemente con el pasado de la firma. En 2017, SanCor contaba con unos 4.000 empleados y procesaba cerca de 4 millones de litros de leche diarios. Hoy, esa cifra cayó a apenas 500.000 litros, reflejando la magnitud de su caída.

En los últimos años, la cooperativa intentó distintos caminos para su recuperación, incluyendo la venta de activos, cierres de unidades y negociaciones con inversores para crear un fideicomiso. Sin embargo, ninguna de esas iniciativas logró revertir el rumbo.

La quiebra marca así un punto de inflexión para una de las empresas más emblemáticas de la industria láctea argentina, cuyo futuro ahora dependerá del proceso judicial y de las posibilidades concretas de reestructuración o liquidación.

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