El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en marzo una suba del 3,4%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El dato implicó una aceleración de 0,5 puntos porcentuales respecto de febrero (2,9%) y marcó el nivel más alto desde marzo de 2025.
Con este resultado, la inflación acumulada en lo que va de 2026 asciende al 9,4%, mientras que en los últimos doce meses alcanzó el 32,6%. Además, el indicador encadena varios meses sin mostrar una desaceleración sostenida.
Qué impulsó la suba de precios
El informe oficial detalló que los precios regulados lideraron los aumentos, con un alza del 5,1%, impulsados por ajustes en tarifas de servicios públicos, transporte y educación. En tanto, la inflación núcleo se ubicó en 3,2%, apenas por debajo del nivel general, y los precios estacionales crecieron 1%.
Por rubros, Educación encabezó las subas con un fuerte incremento del 12,1%, en línea con el inicio del ciclo lectivo. Le siguió Transporte, con un 4,1%, motorizado por el aumento de combustibles, pasajes y servicios.
A su vez, Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división de mayor incidencia en el índice general, principalmente por el aumento en carnes y derivados.
En contraste, los menores incrementos se registraron en Bienes y servicios varios (1,7%) y Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,3%).
La visión del Gobierno
Tras la publicación del dato, el ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó parte de la aceleración a factores externos, como el encarecimiento del petróleo en el contexto del conflicto en Medio Oriente.
“El mes estuvo afectado por el impacto internacional, en línea con otros países”, señaló el funcionario, quien también remarcó que la economía continúa en un proceso de corrección de precios relativos.
Entre los aumentos más relevantes mencionó subas del 9% en combustibles, 24% en pasajes aéreos de cabotaje y 22% en transporte interurbano.
Qué se espera para abril
Desde el Gobierno proyectan que a partir de abril comenzará una desaceleración de la inflación, acompañada por una recuperación de la actividad económica.
En esa línea, los primeros relevamientos privados muestran señales mixtas pero con cierta moderación en alimentos y bebidas. Consultoras detectaron incluso caídas puntuales en precios durante la primera semana del mes, aunque con leves subas posteriores.
Según el último informe del Banco Central de la República Argentina, la inflación de abril se ubicaría en torno al 2,7% y continuaría descendiendo gradualmente en los meses siguientes, con la posibilidad de volver a niveles cercanos al 2% mensual hacia agosto.
Un escenario todavía condicionado
A pesar de las proyecciones oficiales y privadas, la evolución de los precios sigue atada a múltiples factores, tanto internos como externos. La política fiscal, la dinámica monetaria y el comportamiento del tipo de cambio aparecen como variables clave para consolidar una tendencia de desaceleración en el mediano plazo.






