Cómo se originan los peligrosos retos de TikTok y por qué son atractivos para muchos chicos

Tik Tok

Frente al fallecimiento de una chica de 12 años mientras hacía un riesgoso desafío en esa red, los especialistas advierten que el imán de este tipo de plataformas es la falsa sensación de pertenencia social que prometen.

El viernes pasado, una chica de 12 años llamada Milagros fue encontrada sin vida en la habitación de su casa en Capitán Bermúdez, una localidad santafesina que se encuentra a 15 kilómetros de Rosario. Según contó la tía, para concientizar a la población, la adolescente murió mientras hacía un reto de la red social TikTok.

El caso de Milagros no es el primero. El blackout challenge, un desafío que consiste en colocar algún objeto alrededor del cuello (como un cinto o una soga) para asfixiarse, desmayarse y publicar un video en el que se muestre toda la secuencia, ya tuvo consecuencias mortales antes, al igual que otros retos virales que circulan en redes sociales.

Especialistas consultados por LA NACIÓN explicaron que estas son plataformas regidas por lógicas propias que no están pensadas para menores de 14 años y que en muchos casos generan atracción porque prometen cierto nivel de pertenencia social.

Alejandro Artopoulos, sociólogo y director del Centro de Innovación Tecnológica de la Universidad de San Andrés (Udesa), explicó que TikTok es una red social de express content, es decir, una plataforma en la que se publica contenido de creación rápida y de máximo entretenimiento con altas probabilidades de viralización. “Por eso, la acusan de que es altamente adictiva y con fines geopolíticos”, dijo. Además, sostuvo que participar de este tipo de retos es una de las formas recomendadas de publicar un TikTok atractivo.

“Las redes sociales no son espacios pensados ni preparados para infancias o chicos y chicas atravesando la preadolescencia. No es fortuito que las redes sociales estén pautadas para mayores de 14 años porque son espacios regidos por normas publicitarias y algoritmos que se valen de cuestiones muy sensibles para lograr la viralización”, dijo Lucía Fainboim, directora de Educación en Faro Digital, una organización que promueve el uso crítico y reflexivo de las tecnologías.

La especialista afirmó que los chicos en edades como la de Milagros todavía no están preparados para hacer ciertos análisis, para contemplar algunos riesgos y tener una mirada más reflexiva porque eso es algo que se da con el paso del tiempo.

Por su parte, Diana Litvinof, psicoanalista miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y autora del libro El sujeto escondido en la realidad virtual, consideró que en situaciones como estas hay dos personas: un emisor que propone un reto que podría llegar a ser peligroso y un receptor vulnerable.

“El ambiente digital es el medio de comunicación de hoy, no es de por sí responsable de lo que circula. Esto tiene que ver con el ser humano, que puede ser solidario y amoroso u hostil y agresivo. No cualquiera que recibe el reto se expone a él porque no todo el mundo es vulnerable o influenciable. Hay características personales que tienen que ver con situaciones personales”, dijo.

Litvinof, consideró que TikTok, al saber que la difusión que tienen sus mensajes, podría tener “algún control sobre lo que transmite”.

“No se busca la pérdida de la vida”

De acuerdo a Elsa Wolfberg, psicoanalista y psiquiatra miembro de la APA, los preadolescentes y adolescentes muchas veces no pueden comprender bien las consecuencias de lo que están haciendo y, en el caso de algunos chicos que no se sienten integrados, las redes les generan una gran atracción porque les prometen cierto nivel de pertenencia, de éxito, de triunfo, de contacto o de importancia.

“Señalando específicamente en este tipo de desafíos, se podría pensar en que a cualquier persona que hace esto, le falta contención familiar y entonces el niño ejerce por sí mismo la contención del aire y el autocontrol. Muchos jóvenes trasladan al cuerpo problemáticas que son de dimensión emocional como quizás la sensación de anonimato, desamparo o soledad”, dijo.

En la misma línea, Alberto Álvarez, también miembro de APA, opinó que el tema con estos challenges es que no se sabe quién es la persona que lo va a hacer y el gran riesgo que eso tiene es que muchas veces hay personas, especialmente chicos o adolescentes, que por su estructura psíquica funcionan complaciendo al otro y en esa búsqueda se ponen en situaciones muy peligrosas.

Sin embargo, a pesar de ser un tema complejo que articula diversas problemáticas, Wolfberg señaló que es importante no asignar una significación errónea: “No se busca la pérdida de la vida, sino ver hasta dónde puede llegar su autocontrol”.

Prevención

“En el caso de que tengan redes sociales, sea por el motivo que sea, no podemos dejar a los chicos en soledad. Tenemos que saber qué hacen, no desde un lugar de violar su privacidad, sino de comprender cómo funcionan estas plataformas y compartir espacios de diálogo para charlar sobre lo que consumen. Dejarlos en soledad en un lugar que no está preparado para ellos es un cóctel explosivo que cuando explota nos preocupa, pero después baja la espuma y caemos en la inercia cotidiana”, dijo Fainboim.

Wolfberg, por su parte, indicó que la principal herramienta de prevención es hablar sobre el tema y las posibles conductas de riesgo. “A veces, hay padres que piensan que en la pubertad no necesitan tanta atención y, a veces, los jóvenes rechazan esa atención, pero hay que robustecer los vínculos de confianza de los jóvenes con los adultos”, sostuvo.

“Los padres no deben prohibir, sino más bien enseñar a los chicos a juzgar, a consultar, a defenderse y estar alerta a qué consumen y qué les pasa”, concluyó Litvinof.

Josefina Gil Moreira

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