El Gobierno británico sostuvo que los habitantes de las Islas Malvinas tienen derecho a decidir su futuro y afirmó que el desarrollo de recursos hidrocarburíferos constituye una actividad comercial legítima. La respuesta llegó luego del discurso de Javier Milei ante la Asamblea General de la ONU.
El Reino Unido respondió al discurso que Javier Milei pronunció ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y reafirmó su posición sobre la soberanía de las Islas Malvinas, al tiempo que defendió el desarrollo de los recursos naturales y la explotación de hidrocarburos en el archipiélago.
A través de un comunicado difundido por los representantes británicos ante la ONU, el Gobierno del Reino Unido sostuvo que no tiene “ninguna duda” sobre su soberanía sobre las Islas Malvinas —mencionadas como Falkland en el documento—, Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur, además de las zonas marítimas circundantes.
El texto también puso el foco en el denominado “derecho de autodeterminación de los isleños”. Según la posición expresada por Londres, los habitantes de las islas tienen derecho a determinar su condición política y a procurar libremente su desarrollo económico, social y cultural.
En ese sentido, el Reino Unido cuestionó el reclamo argentino y señaló que las resoluciones de Naciones Unidas y las declaraciones diplomáticas que promueven negociaciones sobre la soberanía no modifican, según su interpretación, el derecho de autodeterminación que atribuye a los isleños.
El comunicado recordó además el referéndum realizado en las Islas Malvinas en 2013. Según los datos citados por el Gobierno británico, con una participación del 92%, el 99,8% de los votantes se pronunció a favor de mantener el estatus de las islas como territorio autónomo del Reino Unido.
La explotación de hidrocarburos
Uno de los principales puntos de la respuesta británica estuvo relacionado con la explotación de los recursos naturales del archipiélago.
“El Gobierno del Reino Unido apoya sistemáticamente el derecho de los isleños a desarrollar sus recursos naturales”, sostuvo el comunicado. En esa línea, afirmó que el desarrollo de los recursos hidrocarburíferos de las Islas Malvinas constituye “una actividad comercial legítima” regulada por la legislación del Gobierno de las islas y enmarcada, según Londres, en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
El Reino Unido también remarcó que la legislación argentina no se aplica sobre las islas y rechazó que las resoluciones 2065 y 31/49 de la Asamblea General de la ONU impidan el desarrollo económico del territorio.
La respuesta llegó después de que Milei defendiera ante la Asamblea General el reclamo argentino por la soberanía de las Malvinas y cuestionara a Naciones Unidas por no avanzar en una solución a la disputa.
En su discurso, el Presidente argentino calificó a las Malvinas como una “causa nacional” y reclamó que se retomen las negociaciones entre Argentina y el Reino Unido.
El Gobierno británico, por su parte, sostuvo que los intentos de obstaculizar o cuestionar a empresas internacionales vinculadas con la actividad hidrocarburífera en las islas constituyen, desde su perspectiva, un ejercicio de jurisdicción extraterritorial que carece de justificación en el derecho internacional.
De esta manera, el intercambio volvió a poner en primer plano las posiciones contrapuestas de Argentina y el Reino Unido sobre la soberanía de las Islas Malvinas y sobre la explotación de sus recursos naturales.






