La Casa Rosada negocia con gobernadores y senadores para suspender o eliminar las primarias nacionales. El oficialismo cuenta con 12 mandatarios en “verde”, cuatro en “amarillo” y ocho en “rojo”, mientras una interna inesperada empieza a dividir al peronismo.
La discusión por las PASO 2027 ingresó en una etapa decisiva. El Gobierno de Javier Milei dejó atrás la primera fase de conversaciones con los gobernadores y ahora concentra buena parte de sus esfuerzos en el Senado, donde necesita reunir 37 votos para avanzar con la suspensión o eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
En la Casa Rosada reconocen que todavía no cuentan con esa mayoría. Por eso, el oficialismo comenzó a trabajar senador por senador y con distintos bloques, mientras busca transformar el respaldo político de algunos gobernadores en votos concretos dentro del Congreso.
El Gobierno mantiene como objetivo principal eliminar definitivamente las PASO, aunque también contempla aceptar una nueva suspensión para 2027 si esa alternativa permite alcanzar un consenso parlamentario más amplio.
En paralelo, la negociación incorporó un nuevo elemento: la posibilidad de habilitar listas de adhesión, una herramienta que permitiría a gobernadores aliados respaldar la candidatura presidencial de Milei sin tener que incorporarse formalmente a La Libertad Avanza.
La lista de adhesión vuelve al centro de la negociación
La propuesta había aparecido meses atrás, pero había perdido protagonismo mientras el Gobierno concentraba sus esfuerzos en conseguir respaldo para modificar el calendario electoral. Ahora regresó a la mesa de negociación a partir de planteos de sectores del radicalismo.
El mecanismo permitiría que un gobernador radical, del PRO o de una fuerza provincial mantenga su propia boleta y estructura territorial, pero pueda asociarla a la candidatura presidencial de Milei.
De esta manera, un espacio provincial podría competir con sus propios candidatos para gobernador y legisladores y, al mismo tiempo, llevar al candidato libertario en la categoría presidencial.
La alternativa resulta especialmente atractiva para mandatarios que mantienen coincidencias con el Gobierno nacional pero no están dispuestos a abandonar sus identidades partidarias ni sus estructuras locales.
La propuesta que se analiza, según fuentes vinculadas a las conversaciones, sería acotada: una única lista de adhesión a un mismo candidato presidencial, y no un sistema abierto en el que múltiples fuerzas puedan adherir sin límites.
Para la Casa Rosada, la herramienta puede convertirse en un incentivo electoral para aquellos gobernadores que acompañan la eliminación o suspensión de las PASO pero necesitan conservar autonomía en sus provincias.
La discusión ya no pasa solamente por determinar si habrá primarias. También comienza a definirse bajo qué reglas competirán los distintos espacios en 2027.
El semáforo de la Casa Rosada
En el Gobierno circula un particular “semáforo” político que divide a los 23 gobernadores y al jefe de Gobierno porteño según la posición que, de acuerdo con el oficialismo, mantienen frente a la suspensión de las PASO.
En el grupo verde aparecen:
Rogelio Frigerio, Entre Ríos.
Alfredo Cornejo, Mendoza.
Maximiliano Pullaro, Santa Fe.
Juan Pablo Valdés, Corrientes.
Leandro Zdero, Chaco.
Carlos Sadir, Jujuy.
Marcelo Orrego, San Juan.
Ignacio Torres, Chubut.
Rolando Figueroa, Neuquén.
Alberto Weretilneck, Río Negro.
Claudio Poggi, San Luis.
Raúl Jalil, Catamarca.
Para la Casa Rosada, estos mandatarios presentan una posición favorable a que las PASO nacionales no se realicen en 2027. Sin embargo, el oficialismo advierte que esa clasificación no implica un compromiso electoral ni garantiza automáticamente el voto de los senadores de cada provincia.
Entre los gobernadores radicales, Alfredo Cornejo, Maximiliano Pullaro, Juan Pablo Valdés, Leandro Zdero y Carlos Sadir aparecen dentro de ese grupo, aunque con distintos matices respecto de la eliminación definitiva de las primarias.
En amarillo figuran Martín Llaryora, de Córdoba; Claudio Vidal, de Santa Cruz; Gustavo Sáenz, de Salta; y Gustavo Melella, de Tierra del Fuego.
El Gobierno considera que con ellos todavía existe margen de negociación. No son respaldos asegurados, pero tampoco aparecen como rechazos definitivos.
En rojo están Axel Kicillof, de Buenos Aires; Jorge Macri, de la Ciudad de Buenos Aires; Osvaldo Jaldo, de Tucumán; Hugo Passalacqua, de Misiones; Gildo Insfrán, de Formosa; Ricardo Quintela, de La Rioja; Sergio Ziliotto, de La Pampa; y Elías Suárez, de Santiago del Estero.
La clasificación, de todos modos, representa solamente una fotografía política sobre esta negociación y no una división permanente entre oficialistas y opositores.
El desafío de convertir gobernadores en votos
El principal problema para el Gobierno es que el respaldo de un gobernador no se traslada necesariamente al Senado.
Por eso, la estrategia entró en una segunda fase. La Casa Rosada necesita determinar cuántos de los mandatarios considerados favorables pueden influir efectivamente sobre los legisladores de sus provincias.
En esa tarea participan distintos referentes del oficialismo.
Karina Milei interviene en las definiciones políticas; Diego Santilli mantiene el vínculo con gobernadores y legisladores; Patricia Bullrich concentra parte de la negociación en el Senado; y Martín Menem trabaja sobre la construcción de acuerdos en Diputados.
La prioridad inmediata está puesta en conseguir los 37 votos necesarios en la Cámara alta.
La lista de adhesión aparece en ese contexto como una posible herramienta de negociación. Para algunos gobernadores, conservar su estructura provincial mientras acompañan a Milei en la categoría presidencial podría ser una condición para avanzar hacia un acuerdo.
Una nueva grieta dentro del peronismo
Mientras el oficialismo busca los votos, la discusión por las PASO comenzó a generar una diferencia inesperada dentro del peronismo.
Hasta ahora, distintos sectores habían coincidido en defender las primarias como mecanismo para resolver las candidaturas internas de cara a 2027. Sin embargo, esa posición comenzó a mostrar fisuras.
El punto de mayor tensión está relacionado con la interna entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof.
Para el sector que responde al gobernador bonaerense, mantener las PASO permitiría resolver una eventual disputa por la candidatura presidencial mediante una elección interna.
Kicillof, según esa mirada, podría utilizar una primaria nacional como mecanismo para competir con la estructura partidaria y definir mediante el voto quién debe encabezar el espacio.
La ausencia de PASO modificaría completamente ese escenario. Sin primarias, la definición de las candidaturas quedaría concentrada en las negociaciones partidarias, el armado de alianzas y el cierre de listas.
En ese escenario, sectores vinculados a Cristina Kirchner podrían considerar que la suspensión de las primarias resulta políticamente conveniente.
La posición de Sergio Massa también aparece alineada con Kicillof en este punto. El exministro sostiene la necesidad de mantener las PASO y ya había participado de conversaciones internas del peronismo en las que se había acordado defender ese mecanismo.
La novedad, entonces, no es solamente la disputa con el Gobierno nacional, sino que el propio peronismo comenzó a discutir si le conviene o no que las PASO continúen vigentes.
Una discusión que puede cambiar el tablero de 2027
La Casa Rosada asegura que no está negociando directamente con el kirchnerismo para conseguir los votos en el Senado. Sus operadores sostienen que la búsqueda está concentrada en otros bloques y legisladores.
Sin embargo, el oficialismo observa con atención la interna peronista.
Una eventual división entre quienes quieren conservar las PASO y quienes consideran conveniente suspenderlas podría debilitar la capacidad del PJ para bloquear el proyecto oficialista.
La paradoja es que una reforma impulsada por Milei para modificar el sistema electoral podría tener consecuencias directas sobre la interna de su principal espacio opositor.
Si finalmente no hubiera primarias, Kicillof perdería una herramienta institucional para disputar la candidatura presidencial dentro del peronismo, mientras la conducción partidaria tendría mayor capacidad para intervenir en la definición de las listas.
Por ahora, no existe una postura uniforme dentro del PJ y tampoco está garantizado que el eventual quiebre se traduzca en votos concretos para el Gobierno.
El oficialismo todavía necesita los votos
La negociación por las PASO 2027 atraviesa así una etapa más compleja que la inicial.
Milei necesita 37 votos en el Senado y todavía no los tiene asegurados. Cuenta con una docena de gobernadores considerados favorables, intenta acercar a otros cuatro y trabaja sobre los legisladores de manera individual.
Al mismo tiempo, volvió a poner en discusión una herramienta que puede ser clave para cerrar acuerdos: las listas de adhesión.
Ese mecanismo permitiría a gobernadores radicales, del PRO y de fuerzas provinciales acompañar al Presidente en la elección nacional sin resignar sus propios armados territoriales.
Mientras tanto, el peronismo enfrenta una discusión interna que hasta hace poco parecía secundaria: si le conviene llegar a 2027 con PASO o sin ellas.







