Hallazgo fortuito: la lista que revela el dinero de los nazis argentinos

Olegario Brest revisa un montón de papeles inútiles, en la biblioteca del Banade, a pocos metros de la Casa Rosada. Corren los primeros meses del gobierno democrático de Raúl Alfonsín. El bancario, a punto de jubilarse, descubre casi por casualidad un listado: hay allí nombres y apellidos, fechas y fichas de afiliación.

Está a punto de tirar el listado, pero no lo hace: decide entregárselas a su subalterno, el por entonces joven investigador Pedro Filipuzzi, quien no puede creer lo que ve: el documento, fechado a fines de los años ’30 y principios de los años ’40, contiene los nombres de 12.000 personas y empresas adheridas a la filial local del partido nazi, que a su vez tenían fondos depositados en una cuenta única de un banco suizo. Ese dinero, se presume, surgió de la expoliación de los judíos alemanes y de otros países del mundo durante la primera etapa del régimen de Adolf Hitler.

Con ese listado en mano -producto de una investigación legislativa que quedó en el olvido por más de siete décadas- el Centro Simón Wiesenthal pidió hoy al Banco Credit Suisse (heredero del Schweitzerische Kreditanstalt, donde estaban los depósitos originarios) que le permita el acceso a la información de las cuentas, congeladas al terminar la Segunda Guerra Mundial. «Creemos que este dinero localizado en grandes cuentas inactivas ha sido producto de saqueos a víctimas judías», afirmaron el director de Relaciones Internacionales del centro, Shimon Samuels, y su director para América Latina, Ariel Gelblung, en la carta dirigida a las autoridades del Crédit Suisse, con sede actual en Zúrich.

Bajo el nombre de Unión Alemana de Gremios, el nazismo tuvo una intensa actividad en la Argentina durante los años ’30. Bajo el paraguas de los gobiernos de José F. Uriburu y Agustín P. Justo, desarrollaron sus actividades sin problemas, y hasta protagonizaron un masivo acto en el Luna Park, en abril de 1938. Tuvieron dos sedes porteñas: Moreno al 900, y 25 de Mayo 145, a menos de dos cuadras de la Casa Rosada.

Al llegar en el año 1938 al poder, el presidente Roberto Ortiz avaló la creación de la «Comisión Especial para la Investigación de Actividades Anti-Argentina».

Presidida por el socialista Enrique Dickman, la comisión tiene entre sus logros la confección del listado de nombres y empresas afiliadas, poco después del allanamiento, en 1941, a la sede del Frente Alemán del Trabajo, el gremio que los representaba.En esa comisión también se dejó establecido que todos los afiliados argentinos tenían fondos en una cuenta única del banco suizo, a su vez conectada con la cuenta 2 del Bank der Deutschen Arbeitsfront de Berlin, controlado por los nazis. «El listado fue quemado en 1943 por el gobierno del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), no quedaron copias ni siquiera en el Congreso», coinciden Gelblung y Filipuzzi. Gracias al fortuito hallazgo, aquella investigación es la base de la iniciativa para conocer el destino de los fondos, que ascenderían a unos 35.000 millones de euros.

La lista

En el listado de afiliados y sus cuentas bancarias figuran nombres de empresas alemanas que, por entonces, colaboraban con el régimen de Hitler. El Centro Wiesenthal destaca a IG Farben (el proveedor de gas Zyklon-B, utilizado para exterminar judíos y otras víctimas del nazismo), y a organismos financieros como el Banco Alemán Transatlántico y el Banco Germánico de América del Sur.

Se destaca, además, un nombre sugestivo: el de Ludwig Freude, el empresario maderero alemán que se radicó en el país y tuvo un vínculo cercano con el presidente Juan Domingo Perón y su segunda esposa, Eva Duarte.

En el listado, al que accedió LA NACION, Freude aparece con su número de afiliado al partido nazi, el 405. Al igual que los otros 12.000, sus fondos confluían en la cuenta 4063 del banco alemán que años más tarde fue absorbido por el Credit Suisse.

Filipuzzi recuerda a LA NACION que Freude fue condecorado por el nazismo «con el águila al mérito por su desempeño industrial en la Argentina». Como se lo reconoció el propio Perón, a mediados de octubre de 1945, Freude le prestó al matrimonio su casa de campo en una isla del Tigre para «esconderse» de los militares que lo buscaban. Su detención posterior derivaría en el 17 de octubre y el nacimiento del peronismo.

Perón le agradeció el gesto más tarde, al nombrar a su hijo Rodolfo como su secretario personal. Desde ese lugar, y según historiadores como Uki Goñi, Freude hijo ayudó a jerarcas nazis a llegar a la Argentina, entre ellos Adolf Eichman, responsable de la Solución Final, y Josef Mengele, el médico conocido por sus cruentos y mortales experimentos con seres humanos en el campo de concentración de Auschwitz.

Alfredo Freude, nieto de Ludwig, es hoy uno de los ex titulares de cuentas que también reclama la apertura a la banca suiza. «Siendo presidente del Banco Alemán Transatlántico, Ludwig Freude puso a salvo dinero en Suiza que es el dinero que buscan sus familiares en Argentina», detalla Filipuzzi. Según Gelblung, «las cuentas comenzaron a llenarse de manera evidente cuando se da la arianización en Alemania, con confiscación masiva de bienes a los judíos de ese país», un dato que amerita, al menos, una investigación.

«Por el buen nombre del Credit Suisse, esperamos que esta historia y los activos que aún existen del listado de 12.000 nazis y que han sido presuntamente saqueados, sean vistos bajo una nueva óptica», concluyeron Samuels y Gelblung, en su carta a las autoridades del banco suizo.

Por: Jaime Rosemberg. La Nación.

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