La Casa Rosada enfrenta una creciente tensión política por los rumores sobre una posible salida de Manuel Adorni. Sin embargo, fuentes cercanas al funcionario aseguraron que no está evaluando renunciar y que su continuidad sigue siendo la posición oficial del Gobierno.
Para contener la ofensiva opositora en el Congreso, el oficialismo activó un esquema de coordinación integrado por figuras como Patricia Bullrich, Diego Santilli, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem e Ignacio Devitt. El objetivo es evitar que prosperen pedidos de interpelación o una moción de censura contra Adorni antes de que presente su informe de gestión en el Senado el próximo 2 de julio.
La presión opositora se intensificó luego de que Adorni reconociera haber omitido en declaraciones juradas ingresos provenientes de inversiones en bitcoins por unos 500.000 dólares, hecho que derivó en pedidos de explicaciones y sanciones políticas.
Dentro del oficialismo existen diferencias sobre el tema. Algunos sectores consideran inconveniente desplazar a Adorni porque interpretan que significaría ceder ante la presión política, mientras que otros observan con preocupación el costo que el caso está generando para la agenda gubernamental.
En el Senado, la oposición busca avanzar con una ofensiva liderada principalmente por el kirchnerismo, mientras que el Gobierno negocia con aliados del PRO y sectores radicales para impedir el quórum o frenar cualquier iniciativa que pueda derivar en la remoción del jefe de Gabinete. Si supera esa instancia, el oficialismo todavía deberá afrontar pedidos similares en la Cámara de Diputados.







