Cristina Kirchner se despegó de la crisis económica y agravó la interna

Desde Chaco, la Vicepresidenta cuestionó con extrema dureza las políticas de Alberto Fernández con críticas directas a Guzmán, Kulfas, Moroni y Pesce
La Vicepresidenta agravó la crisis del Frente de Todos

En la línea de sus famosas cartas, aseguró que le advirtió al Presidente lo que ocurriría en el terreno económico si no le hacía caso.

Cristina Kirchner dio por tierra las versiones que circulaban en el oficialismo y en la oposición que indicaban que rompería con Alberto Fernández. Sin embargo, lejos de conciliar, la Vicepresidenta redobló las críticas contra el Presidente y, en particular, contra la gestión de su equipo económico.

En su esperado discurso de más de una hora, desde Chaco, sólo mencionó un nombre, el de “Alberto”, a secas, una sola vez, y omitió referirse directamente al ministro de Hacienda, Martín Guzmán; al de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; al de Trabajo, Claudio Moroni, y al titular del Banco Central, Miguel Pesce. No hizo falta. Con referencias a sus cargos, entre ironías y un tono de evidente enojo, la Vicepresidenta volvió a evidenciar su profunda disconformidad con las políticas monetarias, de control de precios, distributivas y laborales que se aplican desde la Casa Rosada desde 2019.

De todas formas, quizá para eliminar lo antes posible las especulaciones de propios y ajenos sobre una ruptura en el Frente de Todos, empezó su alocución, pasadas las 17, con una frase que pareció ratificar la continuidad de la coalición. A pesar de la escalada en las declaraciones cruzadas entre su espacio y los dirigentes que responden a Alberto Fernández durante los últimos meses, deslizó: “Me siento, me sentí, y me sentiré siempre parte de un proyecto colectivo”. Fue uno de los únicos pasajes conciliadores.

Desde la sede de la Universidad Nacional de Chaco, donde las autoridades académicas le otorgaron el Doctorado Honoris Causa, Cristina Kirchner ratificó y profundizó los duros cuestionamientos que ya había planteado, públicamente, en las dos cartas que difundió para mostrar su altísima disconformidad con la administración albertista. La línea fue muy similar a la de las misivas de finales de 2020 -sobre los funcionarios que no funcionan- y de 2021 – tras el revés en las elecciones legislativas-, donde había exhibido su malestar con el rumbo de la gestión y había exigido los urgentes cambios en el Gabinete que Alberto Fernández resistía, y a los que accedió poco después.

El título de la “clase magistral” en el ámbito universitario de hoy, que en realidad fue un acto político partidario, aludía a la “insatisfacción democrática”. Ella misma lo eligió, en calidad de única disertante. Esta tarde, como si hiciera falta, lo explicó -”es la falta de respuesta de los Estados nacionales a las distintas demandas de las sociedades”, dijo-, y lo asoció directamente a la gestión del Presidente, excluyendo del fenómeno, que describió como “global”, a sus propias experiencias al frente del Ejecutivo, entre 2007 y 2015. En la línea de -prácticamente- todas sus anteriores intervenciones, resaltó y elogió su propia gestión, y la comparó negativamente con la de Alberto Fernández.

Frente a su círculo más íntimo, puertas adentro, mientras decenas de militantes la escuchaban desde los alrededores del edificio, la Vicepresidenta se despegó de cualquier responsabilidad por la suba de la inflación, el aumento de las divisas extranjeras, la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, y la baja del poder adquisitivo del gobierno que integra. En cambio, atribuyó todos los problemas de la macro y la microeconomía al jefe del Estado y a los ministros. En resumidas cuentas, aseguró que ella, inclusive, les había advertido que las políticas que estaban llevando a cabo desembocarían en un escenario adverso como el actual. Pero no ofreció, al menos en público, propuestas alternativas.

Si bien lanzó dardos a la oposición de Juntos por el Cambio, y al Poder Judicial -en particular al presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti-, la Vicepresidenta dedicó la parte final y más contundente de su discurso a criticar al Presidente. Con un tono de voz muy enérgico, entre llamados al público para que “prestara atención” que generaron un clima de expectativa sobre cuáles serían sus próximas palabras, durante varios minutos se defendió en la interna del Frente de Todos. Con sorna, disparó contra la cobertura de los medios de comunicación, y señaló que los problemas en el vínculo con Alberto Fernández no son una “pelea”, ni una “discusión”, sino un “debate de ideas”, que describió como aquellas de las que habló “toda la vida” y que “cumplió” cuando gobernó.

Desde la primera fila, la escuchaba atento Jorge “Coqui” Capitanich, el gobernador anfitrión, kirchnerista auténtico, que ya expresó sus intenciones de competir en las internas de 2023 por la Presidencia. Cristina Kirchner apenas se dirigió al dirigente, que la miraba con expresión por momentos solemne y a veces risueña, según el ritmo del discurso. Tampoco habló de las elecciones. Pero en el oficialismo muchos interpretaron la selección de la provincia como una señal positiva de la Vicepresidenta a “Coqui”, y no descartaban que se transforme en una bendición a sus aspiraciones electorales.

La gran incógnita que se abrió es sobre la reacción -o inacción- de Alberto Fernández, que podría actuar como luego de la derrota en las PASO, cuando removió a varios de sus funcionarios de mayor confianza por la presión de Cristina Kirchner; o bien resistir en su postura intransigente, de defensa de sus ministros y silencio político sólo interrumpido en excepciones. Hasta ahora eligió la segunda línea, a pesar de que los principales emisarios de la Vicepresidenta -como Andrés “Cuervo” Larroque y Máximo Kirchner, entre otros-, empezaron a empujar con cada vez más fuerza para que Guzmán, Kulfas, y Moroni salgan eyectados.

De hecho, esta tarde el jefe de Estado brindó un discurso opuesto al de su compañera de fórmula en 2019, y volvió a reivindicar la unidad, a pesar de que se avecinaba el inevitable embate de la Vicepresidenta. Hasta ayer, el Presidente les ratificaba a los íntimos que ceder no es una posibilidad, inclusive si los números de la inflación de abril -que se conocerán el próximo jueves- no mejoran; si la suba de tarifas dispara las cifras nuevamente, en los meses siguientes; y si el poder adquisitivo no logra recomponerse lo suficiente a través de las paritarias que ya se están negociando. Problemas que la Vicepresidenta atribuyó, exclusivamente, a la impericia de la otra parte del Ejecutivo, que ella misma designó.

Brenda Struminger

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