La policía llegó hasta la casa de la localidad bonaerense de Burzaco por un llamado de los vecinos que advertía sobre una entradera.

El hombre, de unos 64 años, estaba parado en la puerta con un arma en la mano. Lo confundieron con un ladrón y le dispararon, pero era el dueño de la vivienda. El balazo resultó fatal.

Se trataba de Ricardo Raúl Tassara, un médico que practicaba tiro y tenía tenencia y portación de arma. Unos minutos antes de que llegaran los efectivos trató de resistirse al robo y se enfrentó a los tiros con los delincuentes.

Según la versión oficial, le dieron la voz de “alto” a Tassara pero, como no soltó el revólver, uno de los oficiales le disparó. El proyectil impactó en el abdomen del médico, que murió poco después.

En la casa de la víctima encontraron un arsenal. Una pistola Bersa calibre 22 largo (arma que portaba en el momento del hecho), un pistolón sin marca visible, dos revólveres calibres .38 y .357, tres escopetas (una doble caño y las otras calibres 16), un rifle y un aire comprimido.

“Estaba durmiendo y escuché tiros”, relató más tarde una vecina a TN. La mujer señaló que fueron por lo menos tres las detonaciones que la despertaron después de la medianoche, pero aclaró: “Es habitual escuchar disparos en esta zona, todas las noches te asustás”.

Los dos ladrones que cometieron la entradera, uno de ellos herido por el médico, fueron detenidos a pocos metros del lugar del hecho. En tanto, también quedó detenido el policía que le disparó a la víctima y lo desafectaron de la fuerza.