Estaba al frente de una iglesia evangélica que ahora fue intervenida.

Por Andrés Ferreras*.- Se trata del líder religioso de Las Perdices detenido la semana pasada por una grave imputación penal

El próximo martes por la mañana, el pastor Víctor Paredez será conducido desde la cárcel hasta los Tribunales de Villa María, donde lo indagará el fiscal René Bosio, quien viene instruyendo en su contra la causa con numerosos testimonios acumulados.

La imputación es por abuso sexual con acceso carnal, agravado y reiterado, y corrupción agravada.

Paredez permanece detenido desde el jueves de la semana pasada, cuando una comitiva policial fue a capturarlo a su domicilio en la localidad de Las Perdices, en el departamento Tercero Arriba, a la vera de la ruta nacional 158, a 60 kilómetros de la ciudad de Villa María.

Paredez es un conocido pastor evangélico de 68 años con una importante ascendencia en ese pueblo, en el que vive desde hace décadas.

Hasta el momento, se concretaron cuatro denuncias, y en todos los casos son hombres mayores de edad, aunque en dos de ellos los delitos se habrían producido cuando eran menores de entre 9 y 13 años.

Según las denuncias que investiga el fiscal Bosio, si bien las presentaciones judiciales se realizaron las últimas semanas, los episodios investigados habrían ocurrido entre 2009 y 2010.

La ascendencia que ejercía el denunciado, apuntaron las fuentes, le habría permitido contar con cierto poder de sujeción sobre personas que, en su buena fe y creencia, aceptaban vejámenes.

El aparente estado de manipulación bajo el que se encontraban no les permitiría discernir y ejercer su voluntad libremente, según sospecha el fiscal.

La publicidad que tomó el caso hizo que aparecieran más personas que dicen haber sido víctimas de abusos.

Una mujer de un pueblo de la región, de 46 años, contó que fue acosada cuando era adolescente.

El caso habría prescripto, pero su testimonio consta en la causa.

Habría más episodios de personas abusadas a lo largo de los años dentro de esa iglesia, pero no todos estarían dispuestos a hacer las denuncias, según pudo saberse de ámbitos de la investigación.

Psicólogos de tribunales ya trabajan con los denunciantes y sus familiares en la contención y la reparación de ciertas “secuelas imborrables”, según definieron desde el palacio de Justicia.

*Corresponsalía Villa María