El sobrino de Diego Maradona en el juicio: “Le colgaba la mano y no reaccionaba”

Jonathan Espósito, sobrino de Diego Armando Maradona y una de las personas que convivió con él durante su internación domiciliaria en Tigre, declaró este jueves en el juicio que investiga las responsabilidades por la muerte del exfutbolista. Su testimonio fue considerado uno de los más relevantes, ya que estuvo junto a Maradona durante sus últimas semanas de vida.

Ante el tribunal, Espósito explicó que desde mediados de octubre de 2020 se encargaba de acompañar a su tío en su rutina diaria y que se mudó con él cuando fue trasladado a la vivienda de Tigre tras la cirugía por un hematoma subdural.

Durante más de tres horas de declaración, relató que observó un progresivo deterioro físico de Maradona. Aseguró que en la última semana lo veía cada vez más hinchado, con la voz ronca y sin intención de levantarse de la cama. También afirmó que advirtió esa situación al equipo de enfermería para que informara al neurocirujano Leopoldo Luque.

Según su testimonio, la vivienda donde permanecía internado no contaba con equipamiento médico y Diego no seguía una dieta controlada. «Comía lo que quería, nadie lo controlaba», declaró. Agregó que los últimos días prácticamente dejó de alimentarse y recordó que la última comida que le vio ingerir fue unos sándwiches de miga al mediodía del 23 de noviembre, dos días antes de su fallecimiento.

Espósito también reveló que el 16 de noviembre llamó a Luque porque notó a Maradona muy hinchado y confundido respecto del motivo de su internación. Según explicó, el exfutbolista creía que permanecía en la casa únicamente para recuperarse de la operación de cabeza, cuando en realidad el tratamiento también buscaba abordar sus problemas de adicciones.

La última noche

El sobrino recordó que la noche del 24 de noviembre ingresó junto a un enfermero para controlar sus signos vitales y administrarle la medicación. Contó que Maradona tenía la remera mojada y que intentaron cambiársela, pero él se negó.

«Diego le dijo ‘basta’ y nos fuimos», recordó.

El momento del hallazgo

Al reconstruir la mañana del 25 de noviembre de 2020, Espósito explicó que se despertó entre las 9 y las 10 y encontró en la casa al secretario Maximiliano Pomargo, personal de seguridad y la empleada doméstica. Más tarde llegaron la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, quienes ingresaron a la habitación y, al salir, informaron que Maradona no quería levantarse, algo que consideraban habitual.

Minutos después, Espósito entró junto a Pomargo y encontró una escena que describió con angustia.

«Ya cuando entré vi su mano derecha colgando. Cuando le voy a levantar la mano ya no reaccionaba. No reaccionaba, no reaccionaba».

Contó que inmediatamente pidió que llamaran a una ambulancia. Señaló que Maradona estaba acostado boca arriba, parcialmente cubierto y que él no llegó a destaparlo. También confirmó ante los fiscales que el cuerpo se encontraba visiblemente hinchado, tal como había declarado al inicio de la investigación.

Su testimonio aportó una reconstrucción detallada de las últimas horas de vida de Maradona y reforzó uno de los ejes centrales del juicio: determinar si existieron negligencias en la atención médica brindada durante la internación domiciliaria que precedió a su fallecimiento.

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