¿Crimen pasional? La trama oculta detrás del asesinato de Miguel Yadón

Una relación amorosa, la trama oculta detrás del crimen de Miguel Yadón.

Los investigadores creen que el funcionario tenía un vínculo con la hija de Juan Jesús “El Gitano” Fernández, el principal acusado. Un primo de la chica está señalado como el autor de los disparos.

Fue un desenlace del tipo mafioso para un conflicto que arrancó por diferencias por una relación amorosa entre una joven de la comunidad gitana y un funcionario nacional. Esa es la versión más fuerte que barajan los investigadores del asesinato de Miguel Yadón (58), en el que también fue baleado el diputado nacional por La Rioja Héctor Olivares (61). Este último sigue internado en grave estado.

Familiares de los detenidos, el viernes por la noche en en la División Homicidios de la Policía Federal. Foto: Andres D’Elia.

Por el crimen de Yadón hay seis detenidos. El último de ellos fue el presunto autor de los disparos, Juan José «Cebolla» Navarro Cádiz (25), que había alcanzado a cruzar a Uruguay. Navarro es primo segundo de Stefanía Fernández Cano (24), quien se entregó este viernes a la mañana. La Policía allanó su casa en Luis Sáenz Peña al 100 y encontró un pantalón con restos de pólvora.

El dueño de esa prenda sería el papá de Stefanía, Juan Jesús «El Gitano» Fernández (42), y ahí es donde empieza a cobrar sentido la versión de un conflicto familiar que tiene a la joven en el centro de la trama.

Stefanía estaba en pareja con un hombre de la comunidad gitana con el que tiene dos hijos, pero en paralelo, habría mantenido una relación sentimental con Yadón –un «gorger», como nombran a las personas de afuera de la comunidad–, según dijeron fuentes del caso a Clarín.

En esa línea, una hipótesis del caso es que el «Gitano», papá de Stefanía, le habría pedido a Yadón que se alejara de la chica y, como no lo hizo, habría recibido dos amenazas previas.

La otra versión de los investigadores es que el coordinador del Fondo Fiduciario del Transporte Eléctrico habría logrado ingresar al celoso círculo de la comunidad gitana y el «Gitano» lo habría aceptado como «candidato» para que se casara formalmente con su hija.

Pero a cambio le habrían exigido a Yadón que rompiera con sus vínculos familiares en Catamarca, lo que se venía demorando, según esta hipótesis. Según el diario El Ancasti, el funcionario se encontraba separado de su ex esposa, Nora Caballero, una médica con quien tuvo tres hijos. El mayor trabaja en el área de prensa de su provincia.

Por eso la principal sospecha es que el objetivo del ataque era Yadón y no el diputado Olivares.

A Fernández lo detuvieron cerca de unas cabañas en Concepción del Uruguay (Entre Ríos). Se cree que hacia allí fue después de cambiarse de ropa en el departamento de su hija. Por eso Stefanía está acusada de ayudarlo a escapar.

Lo atraparon gracias al llamado al 911 de un vecino de esa localidad entrerriana -que cuenta con un paso fronterizo hacia Paysandú (Uruguay)- quien reconoció su cara en la foto que se difundía en los medios. Cuando la Policía entrerriana fue a buscarlo, Fernández estaba arriba de un Renault 19 azul.

Lo identificaron y, al comprobar que era el prófugo, lo detuvieron. En ese momento, se encontraba con otro hombre y un nene de siete años. El acompañante resultó ser Miguel Navarro Fernández, padre de «Juanjo» Navarro Cádiz, sindicado como el autor de los cinco tiros calibre .40 que mataron al funcionario.

«Juanjo» cayó minutos más tarde del otro lado de la frontera. Se alojaba en el Hotel Ibis de Montevideo y había logrado entrar al país vecino por Colón, a la 1 de la madrugada del viernes, cuando la Policía todavía no sabía su identidad.

«Se escapó en un Fiat Siena, primero hacia el Conurbano y después a Uruguay. Ahora estamos rastrando un celular que dejó en Moreno. El sistema funcionó perfecto, con las cámaras y la Policía que llegó al minuto. Logramos resolverlo en 24 horas», dijo a este diario el vicejefe de Gobierno de la Ciudad, Diego Santilli.

Cuando lo detuvieron, Navarro estaba junto a su madre, identificada por la Policía como María Rosa Cádiz Vargas, quien ya fue liberada. Legalmente, por su vínculo filiatorio no puede quedar imputada por «encubrimiento». No obstante, el viernes a la noche la Policía allanó su casa en Virrey Ceballos al 200 y encontró armas.

«El Gitano» y «Juanjo» son los dos hombres a los que en el video del caso se ve bajar de un Volkswagen Vento. Pero ése no fue el único vehículo que apareció en la escena. Un análisis más profundo por parte de los investigadores permitió detectar un auto blanco que les hacía de apoyo a los atacantes.

«El otro auto pasaba por al lado, disminuyendo su velocidad. A partir de allí se hizo la trazabilidad hacia atrás y se vio a las 5 de la mañana un grupo de personas en el que estaban todos los detenidos y, además, los dos involucrados», dijo la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, durante una conferencia de prensa.

La sospecha es que el clan planificó el ataque con antelación y a las 6.20 estacionaron el auto sobre la plaza Lorea –en una zona restringida– frente al Congreso de la Nación. Con el dato de que iba a pasar caminando por allí, esperaron a Yadón.

La familia pertenecería al grupo calé, como se identifica a los gitanos de origen español, que en su mayoría viven en la zona de Congreso. Según trascendió, Stefanía y al menos otro integrante tendrían nacionalidad española. Respecto de sus ocupaciones, sólo se supo que «El Gitano» Fernández se dedica a la venta de perfumes.

La causa tuvo el jueves, como primer detenido, a Rafael Cano Carmona (50), cuñado de Fernández y quien tenía cédula azul para conducir el Volkswagen Vento usado en el hecho. También quedó arrestado su hermano, Luis Cano.

El ataque ocurrió el jueves a las 6.51 de la mañana, cuando el diputado Olivares y Yadón caminaban por la plaza del Congreso. Yadón cayó desplomado sobre la vereda y Olivares unos metros más adelante en el cordón. Los dos fueron trasladados al hospital Ramos Mejía, aunque el funcionario ingresó muerto y el diputado permanece aún internado allí en grave estado.

Fuente: Clarín.

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