Sofía “Jujuy” Jiménez habló de su relación con Del Potro

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Paso a paso le gusta ir por la vida a Sofía Jiménez (28), la beauty jujeña que en mayo de este año “sacudió” el avispero cuando una cámara la ponchó en la tribuna del Masters de Roma hinchando por Juan Martín del Potro (31). Hacía meses que se rumoreaba que “Jujuy” (el apodo con el que se hizo conocida en los medios) estaba saliendo con el campeón de tenis y esas imágenes que circularon por varios portales parecían confirmar la relación.

“Estamos ahí, tratando de ver qué onda. No sé qué pasará más adelante. Fui a un viaje a acompañarlo y disfruté muchísimo de verlo romper las canchas”, se limitó a decir ella en su regreso al país. Como Sofía, la “Torre de Tandil” optó por la prudencia. “¿Si estamos en pareja? No. Ya lo dijo ella, además”, afirmó él unas semanas después desde Ezeiza, donde aterrizó tras quedarse en Europa y disputar Roland Garros.

Si bien habían empezado a salir en noviembre de 2018, la periodista y el tenista esperaron ocho meses para confirmar su noviazgo. Lo hicieron el 20 de julio de 2019, con una serie de fotos que compartieron en simultáneo en sus redes sociales. En las imágenes, se los veía abrazados, y sonrientes, bajo una nevada de película en Bariloche. “Estaba haciendo un programa para ESPN desde el cerro Catedral y Juan me había acompañado. En un momento, fui al baño y vi que había subido una de las fotos que nos habíamos sacado. Ahí dije: ‘Bueno, ¡yo también la subo!'”, recuerda Jujuy sobre aquel día clave en que decidieron anunciar que estaban muy enamorados.

HABLEMOS DE AMOR

A Punta del Este, Sofía llegó en solitario, en busca de descanso antes de arrancar a full con Modo noche, el programa de verano que conduce desde el lunes 6 en América, junto a Agustín Neglia. “Estoy bastante nerviosa. Es la primera vez que estoy a cargo de la conducción de un programa en un canal de aire. Por eso era tan importante para mí esta escapada. La naturaleza y el mar me devuelven a mi eje”, reconoce la periodista, que aterrizó en Punta del Este Resort & Spa el viernes 3 al mediodía.

La entrevista con ¡HOLA! se da al día siguiente, después de la producción fotográfica que empezó temprano en la mañana en Bagatelle Beach, el parador que tiene el hotel en La Barra. “Que fluya” es la frase que completa su biografía en Instagram y, lo cierto es que todo fluye con Sofía.

-El año pasado estuviste muy guardada. Esta, de hecho, es la primera entrevista que das desde que te pusiste de novia.

-Elegí ser cuidadosa y recién ahora me siento fuerte para dar una nota. Con el tiempo, fui entendiendo con quién estoy. Yo no lo conocía a Juan y no era consciente de la importancia que tiene en el tenis. Es algo que fui entendiendo a su lado. Resguardarme fue un acto de prudencia y de respeto. Él es una persona reservada, cuida mucho su intimidad. Es una decisión de él que entiendo y me encanta. El mundo de los medios, a su vez, es mi trabajo. Yo entro, juego y me voy. Mi vida privada pasa por otro lado y es sagrada para mí. El vínculo con mis hermanas, con mis amigas, lo que pasa en mi familia, con mi pareja, es parte de mi intimidad y soy yo la que decide qué compartir, cuándo y hasta dónde.

-Sabemos que se conocieron en Tequila, pero no mucho más…

-Me sacó a bailar, acepté y todo fue buena onda desde ahí. Con esos ojazos, esa altura y esa presencia, él impacta. Lo primero que pensé fue: “¿Quién es este hombre?”. Y dije: “Ah, el que juega al tenis”. Me encantó que me sacara a bailar, es algo que no pasa mucho hoy.

-Lograron mantener su noviazgo en voz baja hasta que esa cámara te ponchó de casualidad.

-No estábamos de novios cuando viajé a Italia. En Roma descubrí quién era él realmente. No lo había visto jugar nunca y ahí me di cuenta de lo groso que es.

-¿Qué sentiste cuando te viste en la pantalla?

-Fue raro, pero elegí reírme. No le estábamos haciendo mal a nadie, así que lo viví con naturalidad. Me preguntaban qué pasaba entre nosotros dos y hay cosas que ni vos sabés cómo van a seguir.

-¿Cómo te diste cuenta de que Juan Martín era para vos?

-Nos miramos y a los dos nos pasó algo fuerte. No sé cómo explicarlo, fue una cuestión de energías. Fue una conexión automática y espontánea. Yo venía de estar un año soltera y muy tranquila. No esperaba algo así para nada. Tenía que ser. Nuestro amor fue simple desde el principio.

-¿Cómo es tenerlo a tu lado?

-El amor que nos tenemos va más allá de quién es él y lo que él puede generar como figura del tenis. El mejor momento, para nosotros, es cuando estamos juntos, tomando mate. Juan me da mucha tranquilidad. Una de las cosas que más me impactó al principio de nuestra relación fue la paz que tiene. Cuando estoy con él, la sensación es que no necesito de nada, ni nadie.

-¿Qué te enamora de él?

-Me enamora su manera de ver la vida. Amo lo mucho que quiere a sus amigos y cómo los cuida. Es protector y muy compañero. Sabe de mis sueños, de mis ganas y me apoya.

-Cualquiera pensaría que un deportista de elite como él vive centrado en sí mismo.

-Sólo se blinda cuando entra a una cancha, afuera de la cancha es un amor.

-¿Tu experiencia del amor cambió desde que están juntos?

-Creo que cada pareja tiene su propio manual. Para mí las bases fundamentales del amor son el respeto, la confianza y la comunicación. Después, uno va aprendiendo a ensamblarse con el otro.

-¿Dejarías todo por amor?

-Siento que el amor verdadero es tan fuerte que tiene el poder de transformar cualquier cosa, pero no me abandonaría por una relación: intentaría acomodar las cosas sin dejar de ser yo. Hoy, Juan es mi novio. No es mi marido, ni tenemos hijos.

-¿Qué ves en el horizonte de su pareja?

-Eso prefiero guardármelo para mí.

-Hace unos días, se dijo que estabas embarazada.

-Estoy cero embarazada. Es la fantasía de la gente, ya me lo venían diciendo en los comentarios de Instagram.

-¿Te gustaría tener hijos?

-El día de mañana me gustaría ser madre y amo la idea de casarme. Me ilusiona el vestido blanco, entrar a la iglesia con mi papá. Sé que va a pasar y me encantaría que sea con Juan, pero no es algo que quiera ya.

-¿Qué le pediste al 2020?

-Le pedí confianza, seguridad, estar a la altura de las circunstancias y saber cómo balancear la vida profesional con lo personal.

-Muchas novias y mujeres de deportistas de alto rendimiento se ven obligadas a suspender sus carreras para acompañar a sus amores.

-Creo que va a ser un desafío y que vamos a encontrarle la vuelta. Igual, no quiero adelantarme: prefiero ir paso a paso y disfrutar el día a día de nuestra relación.

-¿Cuál es tu balance del año que se fue?

-Fue movilizador y de mucha introspección. Sentí que necesitaba parar, guardarme un poco para volver desde otro lugar. Me tomé el año para mí y descubrí a una nueva Sofía.

-¿Extrañaste el trabajo?

-Sí, necesitaba volver a tener una rutina. Igualmente, este programa de verano, que arranco el lunes [por el lunes pasado], es un proyecto de dos meses. Es un compromiso que, hoy, puedo asumir y cumplir.

-¿De qué va Modo noche?

-Es un programa relajado, arranca a las once y media y la idea es que la gente se vaya a dormir con una sonrisa.

-Los programas en esa franja horaria suelen ser densos.

-Para mí es por la realidad del país: la economía, la inseguridad, la violencia. Vamos a tener un invitado cada día y Jay Mammon y Malena Guinzburg se van a encargar del humor. Siempre soñé con ser la conductora de un programa con buena onda. Estoy feliz.

-Tu carrera comenzó en 2011, en Sábado bus, con Nicolás Repetto. ¿Cuánto cambió la televisión desde entonces?

-Bastante. Pensá que andaba vestida con un traje de baño, tacos y mi función era llevar el bolillero y sonreír. Estaba la “Muñeca Bus” y eso no se ve más en la tele.

-¿Te sentías un objeto?

-Nunca lo viví así. Igual, yo trabajo con mi cuerpo, no reniego de eso.

-En los últimos años, algunas actrices, como Calu Rivero y Thelma Fardin, pasaron al frente y contaron las instancias de acoso y de abuso que vivieron trabajando en la televisión. ¿Cómo te pegaron sus historias?

-Sentí una gran admiración. Lo que hicieron es de un coraje que me emociona. Me encanta que nos hayamos animado a gritar que hay cosas que no vamos a permitir más.

-Durante estos nueve años en el medio, ¿viviste alguna situación como las que narraron ellas?

-No, no me tocó vivir una desgracia así.

EL CAMINO DE LA ALEGRÍA
-¿Siempre fuiste tan alegre?

-Es algo que llevo adentro. “Alegre” es lo primero que se me viene a la mente si me tengo que definir, pero eso no quiere decir que no haya pasado por momentos difíciles y tristes.

-“Creer es crear” es tu estado en WhatsApp. ¿Es una filosofía de vida?

-La frase nace de una activación de la glándula pineal [está ubicada en el centro del cerebro y es considerada por algunas corrientes de autoconocimiento como una suerte de botón espiritual. En la India, le dicen el “Tercer Ojo”]. Esta glándula se activa a través de una meditación, visualizando lo que querés. Todos tenemos el poder de la visualización pero hay que despertarlo.

-¿Cuándo arrancaste con todo esto?

-En 2016, con Memoria Celular, una terapia donde aprendí a hacerme cargo de mis miedos e inseguridades.

-¿Qué “destrabaste” entonces?

-La confianza en mí misma y el amor propio. Esta sociedad machista en la que vivimos te hace creer que sos hueca porque te gusta reír o porque sos linda. Entendí que puedo ser divertida, caradura y profunda a la vez. Aprendí a hacerme cargo de mis cosas buenas y de mis cosas malas y, lo más importante, me saqué ese chip que te dice, una y otra vez: “No vas a poder”, “No te lo merecés”.

-¿Qué les pasó a los otros cuando hiciste este cambio?

-Empezaron a valorarme. La gente lo nota y cambia su actitud frente a vos.

Por: María Güiraldes.

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