Claudia Villafañe recordó el Mundial de Italia 90: los nervios, Maradona y una inolvidable semifinal ante Italia

Claudia Villafañe y familia

Claudia Villafañe revivió uno de los capítulos más emocionantes de su vida durante el Mundial de Italia 1990, torneo que quedó grabado para siempre en la historia del fútbol argentino y en su propia historia familiar junto a Diego Maradona.

La empresaria compartió la anécdota durante su participación en el programa La Cocina Rebelde (Eltrece), donde recordó cómo vivió la histórica semifinal entre Argentina e Italia disputada en Nápoles, una ciudad dividida entre el amor por Maradona y el apoyo a la selección azzurra.

La conversación comenzó cuando sonó Un’estate italiana, la emblemática canción oficial de aquella Copa del Mundo. La melodía despertó una ola de recuerdos y llevó a Villafañe a revelar que, pese a vivir en Nápoles en ese momento, no asistió al estadio para presenciar el encuentro.

“Estaba viviendo ahí, pero no pude ir a la cancha”, contó. La decisión respondió a un pedido expreso de Maradona, quien prefería que Claudia y sus hijas permanecieran lejos del estadio para evitar cualquier inconveniente en un contexto cargado de tensión. “Diego no quería que estuviéramos ahí con todos los italianos. Quería estar tranquilo durante el partido”, explicó.

La situación era especialmente delicada debido a la enorme idolatría que despertaba el capitán argentino en Nápoles. Incluso, Villafañe recordó que compartía edificio con uno de los jugadores italianos. “Abajo de mi casa vivía Ciro Ferrara, que jugaba con Diego en el Napoli y también integraba la selección italiana. Nosotros estábamos en el segundo piso y ellos en planta baja”, relató.

Sin embargo, el momento más intenso llegó durante la definición por penales. Incapaz de soportar la tensión, Claudia decidió refugiarse en el garaje del edificio.

“En los penales me fui al garaje. Caminaba de punta a punta con los oídos tapados porque no quería escuchar nada. No sabía si los gritos significaban que ganaba Italia o Argentina”, recordó entre risas.

La incertidumbre terminó cuando escuchó que la llamaban. Era Paola, la esposa de Ferrara, quien le anunció la noticia que esperaba: “Andá a festejar, que pasó Argentina”.

La emoción fue inmediata. “Salí corriendo, la abracé y me fui arriba a buscar a las nenas, a mi mamá y a mis primos. Nos fuimos todos para la cancha”, relató.

Sin embargo, la alegría chocó con una inesperada frustración. A pesar de ser la esposa de Maradona, ni ella ni su familia lograron ingresar al estadio después del partido.

“El señor que todos los domingos me abría el portón para entrar con el auto no nos dejó pasar. No pretendía entrar con el auto, pero al menos que nos dejara entrar caminando. Nos dejaron afuera a todos”, recordó.

La falta de teléfonos celulares en aquella época complicó aún más la situación. “Diego no pudo llamar a nadie para que nos dejaran entrar. No había forma de comunicarse”, explicó.

Finalmente, Claudia y su familia permanecieron fuera del estadio esperando la salida de los equipos. Primero vieron partir al seleccionado italiano, integrado por varios futbolistas que conocían de su vida cotidiana en Nápoles. Luego apareció el micro argentino.

“No pudimos saludarlos personalmente, pero nos saludaron desde las ventanillas del micro cuando salían rumbo a Trigoria, donde concentraban”, contó.

A más de tres décadas de aquella noche histórica, Villafañe conserva intacto el recuerdo de una semifinal cargada de emociones, nervios y festejos, vivida desde un lugar tan singular como inolvidable.

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