Rihanna superstar: de cadete militar a brillar en el pop y en la moda

La cantante nacida en Barbados se destaca en todos los universos. Y, además, es solidaria.

¿Quién no conoce a Rihanna? Ya sea por su exótica belleza, su estilo vanguardista o sus atemporales y movedizas canciones, todos saben su nombre. Esta eclipsante artista del siglo XXI ha sabido conquistar cuanto rubro se propuso: música, cine, moda, filantropía.

Oriunda de Barbados, con 32 años no conoce límites y se ha animado con una fuerza arrolladora a romper barreras y ocupar lugares impensados en la industria del espectáculo para una mujer de color y de origen humilde. Tal vez esto se deba a que nadie puede permanecer inherente ante sus encantos.

Una infancia difícil

Robyn Rihanna Fenty nació en Saint Michael, Barbados, un 20 de febrero de 1988. Creció en un bungalow de tres habitaciones con dos sus hermanos y sus padres, quienes se separaron cuando ella era adolescente debido a las adicciones y el maltrato de su padre.

Esto caló profundamente en la personalidad de Rihanna, quien en la actualidad se considera una ferviente defensora de los derechos de la mujer.

Cuando se encontraba en la secundaria, estuvo en un programa submilitar del Cuerpo de Cadetes de Barbados. “Fui su sargento instructora”, reveló Shontelle, cantante y colega de Rihanna en una entrevista.

El vestido que hizo historia: recubierto con 200.000 cristales de Swarovski. Fotos: agencias.

“Fue divertido, las dos estuvimos juntas en el Ejército. Incluso la hice tirarse al piso y hacer flexiones para mí. ¿Puedes imaginártela vestida con ropa de trabajo de camuflaje y botas militares?”, bromeó su amiga. De esta experiencia, adquirió su notable disciplina a la hora de trabajar, por la cual es siempre reconocida.

Recién en diciembre de 2003 llegó su gran oportunidad, cuando el productor musical Evan Rogers se encontraba de vacaciones con su esposa en Barbados. Hasta ese momento, Rihanna había formado una pequeña banda con un grupo de amigas. Pero el productor sólo estaba interesado en ella. “En el momento en que entró en la habitación, fue como si las otras dos chicas no existiesen.” A partir de allí, todo cambió para la caribeña.

Soy una chica con curvas y si la ropa no me queda bien, no la uso. Por eso tenía que comprobar cómo queda cada pieza en mis caderas, mis muslos y asegurarme de que esto no sea algo que sólo se vea bien en una modelo.

Ascenso rutilante

Rogers la puso en contacto con Jay-Z, marido de Beyoncé y uno de los productores de música más prestigiosos de los Estados Unidos. Junto con su equipo, llegaron a un acuerdo de grabación de seis discos.

Así fue como en 2005 y 2006 respectivamente, lanzó sus dos primeros álbumes de estudio, Music of the Sun y A girl like Me. Ambos recibieron buenas críticas y se posicionaron en el Billboard Hot 100, pero faltaba ese momento bisagra que necesita todo artista para convertirse en un éxito indiscutido. En la música, siempre llega de la mano de un gran hit.

Esto sucedió en 2007 con Umbrella, la canción que la catapultó como una estrella internacional. Originalmente pensada para Britney Spears (quien la rechazó en su momento), el sencillo encabezó las listas de los más escuchados en trece países y se mantuvo en los primeros puestos de todos los rankings durante diez semanas consecutivas. A éste le siguieron más éxitos y varias colaboraciones con artistas como Adam Levine de Maroon 5, Kanye West, Drake, Paul McCartney y Shakira.

Tours internacionales, chica de tapa año tras año en las principales revistas de música y moda (por nombrar solo a Vogue y Rolling Stone) y por supuesto, nueve premios Grammy que llevan su nombre, entre miles de reconocimientos más.

Todos ellos convirtieron a Rihanna en una leyenda musical que fusiona géneros como el pop, R&B, reggae y techno para convertirlos en temas comerciales que alcanzan millones de reproducciones. Todo gracias a su distintiva voz de mezzosoprano y los videoclips en los que despliega toda su sensualidad y sex appeal.

Pero como todo ícono indiscutido, su caudal creativo no fluye en una sola dirección. En 2017 desplegó sus habilidades como empresaria con el lanzamiento de Fenty Beauty, su marca de maquillaje.

Con más de 1.600 locales en 17 países, el proyecto se transformó en un imperio, con ventas récord y una fuerte presencia en redes sociales. Bajo la premisa “maquillaje para todo tipo de piel y edad”, Rihanna conquistó a sus seguidoras. Esta sería su primera gran apuesta dentro del mundo de la moda.

Diva de la moda

Además, el año pasado se unió al conglomerado multinacional, LVMH (propietario de Dior y Givenchy) para seguir expandiendo el universo de la firma que lleva su apellido. De esta manera, se volvió la primera mujer de color en asociarse con el grupo líder. Así nació Fenty, una marca de ropa y accesorios de lujo relativamente accesible y sobre todo: inclusiva.

Al respecto, la cantante dijo: “Espero poder llegar a una amplia audiencia. Yo soy una chica con curvas, y si la ropa no me queda bien, no la uso. Por eso tenía que comprobar cómo queda cada pieza en mis caderas, mis muslos y asegurarme de que esto no sea algo que sólo se vea bien en una modelo”.

Incluso, hace algunas semanas se animó a compartir con sus 82 millones de seguidores en Instagram, una sesión de fotos desde el confinamiento, donde lució un conjunto con transparencias de su línea de ropa interior, Savage X Fenty. Orgullosa de su silueta curvy, Riri ganó más de 8 millones de likes con cada posteo y demostró así, su gran poder e influencia también en redes.

Y para no perder la costumbre, en 2019 participó del éxito de taquilla Ocean’s 8, un spin off con mujeres de la trilogía protagonizada originalmente por George Clooney. En la película, compartió pantalla con referentes femeninos del séptimo arte: Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway y Helena Bonham Carter.

También, la empresaria tiene un costado humanitario que pocos conocen. En 2012 creó la Fundación Clara Lionel, en honor al nombre de sus abuelos, con el objetivo de apoyar y financiar programas innovadores de educación y de preparación y respuesta a emergencias en casos de crisis en todo el mundo.A través de ella, hizo su aporte para detener el avance del coronavirus, al donar 5 millones de dólares para paliar su impacto en las comunidades más afectadas de Estados Unidos, el Caribe y África.

Además, se unió al CEO de Twitter, Jack Dorsey, para dar apoyo a las víctimas por violencia de género, cifra que se disparó exponencialmente por el confinamiento global. Por ello, la intérprete y el empresario destinaron 3.8 millones de euros a un fondo de la ciudad de Los Ángeles, que cubre el asesoramiento, hogar y comida para mujeres que sufren violencia doméstica.

Frente a una artista de tal envergadura, los detalles de su vida sentimental parecen quedar en un segundo plano. Pero lo cierto es que a lo largo de su trayectoria tuvo sonados romances con figuras del medio como Chris Brown y Drake, y el más reciente, con el empresario saudí Hasan Jameel.

Actualmente se encuentra soltera y ha llegado a confesar para Vogue UK sus deseos de ser madre sin importar si está o no en pareja. “Siento que a la sociedad le dan ganas de decirme: ‘Oh, te equivocaste’. Te infravaloran como madre si no hay un padre en la vida de tus hijos. Pero lo único que importa es la felicidad, esa es la única relación sana entre un padre y un hijo. Y eso es lo que puede criar a un hijo de verdad, el amor.”

​Rihanna lleva más de una década liderando la industria de la música y se convirtió en una de las figuras más importantes del mundo de la moda. Todo con los pies en la tierra. “Aparecer en cámara o estar en una habitación llena de famosos sigue sin resultarme normal. Por eso me gusta vivir en Londres. Cuando estoy ahí, soy invisible. Y nada me hace sentirme mejor que ser invisible”. Transgresora sin dejar de ser modesta, Riri es el ejemplo de la mujer moderna.

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