Un fenómeno cada vez más frecuente: Qué sabemos de los pinchazos a mujeres

Se los considera una variante de la adulteración de bebidas con drogas en los boliches. Y es un delito muy difícil de rastrear
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Los eventos masivos son tierra fértil para estos ataques. Foto: Oli Scarff / AFP

Aumentaron los casos de ataques con pinchazos con agujas a mujeres en bares y boliche en Europa. Es un delito muy difícil de rastrear ya que las agujas son complicadas de visibilizar en lugares con mucha gente.

Las últimas noticias sobre «needle spiking» llegan ahora desde España, donde las autoridades investigan cada vez más casos de ataques con pinchazos con agujas a mujeres en bares, clubes nocturnos o eventos masivos como los San Fermines.

Fue justamente tras las últimas Fiestas de San Fermín que se conocieron en España las primeras denuncias de pinchazos a mujeres en contextos de ocio nocturno. Desde entonces se ha producido un goteo de casos en diferentes provincias ibéricas. Por ahora, en ninguna de las denuncias constan delitos contra la libertad sexual ni delitos contra el patrimonio.

El fenómeno no es nuevo. Ya en octubre de 2021, el diario The New York Times dedicaba un largo artículo al tema con epicentro entonces en Gran Bretaña.

Una nueva forma de agresión

Pinchazos con agujas o needle spiking se considera una nueva forma de agresión hacia las mujeres, una variante horrible a dejar caer drogas en las bebidas para drogar a las chicas.

El diario contaba entonces el caso de Lizzie Wilson, de 18 años, quien se encontraba de pie en un club nocturno lleno de gente un lunes por la noche con tres amigos cuando sintió un pinchazo en la espalda. Diez minutos después, luchaba para quedarse parada.

La adolescente dijo que había oído hablar de mujeres jóvenes a las que les inyectaban jeringas en clubes llenos de gente e inmediatamente temió que ella fuera otra víctima. Sus amigos la llevaron de urgencia al hospital, donde pasó horas desorientada y sin sensibilidad en las piernas.

«No pude controlar nada”, contó.

Los ataque nunca llegaron a ser masivos en el Reino Unido, pero sí lo suficientemente numerosos como para prender luces de alerta.

De a poco empezaron a llegar denuncias de casos similares en pubs y clubes nocturnos llenos de gente, en una variación de «spiking», en la que se echan drogas en la bebida de alguien, un delito que a menudo afecta a las mujeres.

La mayoría de los casos son mujeres, pero algunos hombres jóvenes dicen que también han sido victimizados.

La pandemia

El fenómeno llegó con el deshielo de las restricciones de pandemia, arruinando un esperado regreso a las noches de fiesta.

Para los expertos en criminología, los pinchazos son una posible variación de adulteración de tragos, un fenómeno que solo en 2015 llegó a generar unos 2600 casos en Inglaterra y Gales. Pero en perspectiva, el número es bajo.

Fiona Measham, profesora y catedrática de criminología en la Universidad de Liverpool y directora de Loop, una organización benéfica que monitorea el consumo de drogas en la vida nocturna, dijo que cada año hay unos cientos de casos en todo el país y describió el riesgo como “bastante bajo”.

Específicamente sobre el pinchazo con aguja, dijo que cada acusación debía investigarse y tomarse en serio.

¿Qué se inyecta? Sobre esto hay mucha especulación sobre todo en las redes sociales. En el caso de la adolescente de Wilson, su médico dijo que es probable que le hayan inyectado ketamina, un fármaco anestésico. Pero el temor y la preocupación es que esos pinchazos terminen generando una enfermedad como hepatitis o HIV.

Otros países

En junio de este año, The Washington Post también publicó una nota sobre el tema, indicando que se habían registrado nuevos casos de pinchazos en más países europeos, como Bélgica, Holanda y Francia. Y ahora España.

El diario explicaba entonces que se trata de un delito muy difícil de rastrear.

La policía francesa recibió más de 300 denuncias de inyecciones en varias regiones desde fines de marzo y mediados de junio, pero no ha realizado arrestos, según informes de los medios locales.

Las víctimas, muchas de ellas mujeres, a menudo informan que sufren pérdida de memoria o notan lesiones solo más tarde. La vecina Bélgica ha visto informes de incidentes similares en un club nocturno, un partido de fútbol y un festival del Orgullo Gay.

No está claro si se están administrando drogas en los ataques. Los médicos le dijeron previamente a The Washington Post que las agujas extremadamente delgadas, tan «finas como cabellos», son fácilmente accesibles en línea, al igual que los medicamentos recetados, incluidos los analgésicos y los medicamentos a base de opio.

Dawn Dines, fundadora de la organización sin fines de lucro Stamp Out Spiking, que trabaja para combatir el consumo excesivo de alcohol en Gran Bretaña, dijo a The Post que el uso de agujas sigue siendo «minúsculo» en comparación con la contaminación de las bebidas, pero los efectos pueden ser similares.

Las víctimas a menudo se sienten “avergonzadas”, dijo, y pueden tener un sentimiento de culpa por no poder recordar los hechos, lo que contribuye a la falta de informes a pesar de que no tienen la culpa.

“Es un crimen realmente difícil”, dijo. Los posibles motivos podrían incluir agresión, violación, trata de personas o incluso venganzas personales, agregó. Dines pidió una mejor educación de los empleados de los bares, los funcionarios de seguridad y los involucrados en la economía nocturna para detener el crimen.

Redacción Clarín con información de La Vanguardia, The New York Times y The Washington Post

 

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