La crisis sanitaria por la acumulación de basura en La Habana se agravó en las últimas semanas hasta convertir la quema de residuos en una práctica cotidiana en distintos barrios de la capital cubana. Con menos de la mitad de los camiones recolectores operativos, miles de vecinos recurren a prender fuego los desechos acumulados en calles, parques y esquinas ante la falta de respuesta estatal.
Según datos oficiales citados por medios independientes, actualmente funcionan entre 37% y 44% de los 106 camiones recolectores disponibles, una situación atribuida a la escasez de combustible, el deterioro del parque automotor y la falta de personal. Municipios como Guanabacoa, Centro Habana, Marianao y Vía Blanca registran escenas frecuentes de humo y columnas de fuego a cualquier hora del día.

“Hay basureros ardiendo junto a casas, parques, campos deportivos, en todas partes”, relató una enfermera residente en Centro Habana al medio independiente 14ymedio.
La capital cubana genera cerca de 23.814 metros cúbicos de residuos diarios, aunque actualmente solo se recolectan entre 16.000 y 17.000. Además, los 10.000 contenedores existentes resultan insuficientes para la demanda urbana, mientras que los vertederos permanecen prácticamente colapsados.
Ante la emergencia, el régimen de Miguel Díaz-Canel autorizó 24 puntos de “incineración controlada” como medida temporal, pese a las advertencias sanitarias. El Centro de Neurociencias de Cuba alertó sobre los efectos neurológicos y respiratorios derivados de la inhalación de humo tóxico, especialmente en niños y adultos mayores.
La crisis también refleja el deterioro económico del país. Un barrendero estatal percibe alrededor de 2.000 pesos cubanos mensuales, mientras que productos básicos como huevos o arroz alcanzan valores similares o superiores en el mercado informal, lo que dificulta sostener el personal de limpieza urbana.
La acumulación de basura derivó además en protestas vecinales, cacerolazos y cortes de calles en distintos puntos de la ciudad. El primer ministro Manuel Marrero Cruz reconoció públicamente que el gobierno “no ve resultados” pese a los operativos desplegados, que incluso incluyeron brigadas militares para retirar residuos acumulados.
Por otra parte, la estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba advirtió que las quemas dañan postes, cables y gabinetes de telecomunicaciones, afectando servicios esenciales en varios municipios de la capital.
Aunque el gobierno cubano anunció proyectos de inversión extranjera y presentó decenas de medidas para enfrentar la crisis, hasta el momento no se observan soluciones sostenidas frente a un problema que ya impacta de lleno en la salud pública y la infraestructura urbana de la isla.







