El presidente estadounidense recibe al mandatario chino en una cumbre que también abordará la inteligencia artificial, la situación en Medio Oriente y la relación económica entre ambas potencias.
Es el segundo encuentro entre ambos líderes durante el año y la primera visita de Xi a Washington en más de una década.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe este jueves en la Casa Blanca al mandatario chino Xi Jinping, en una cumbre que busca mantener abierto el diálogo entre las dos principales potencias económicas, pese a las diferencias que persisten en materia comercial, tecnológica y geopolítica.
El encuentro será el segundo entre ambos mandatarios durante este año y representa la primera visita de Xi a Washington en más de una década. El líder chino llegó a la zona de la capital estadounidense el miércoles junto a su esposa, Peng Liyuan, y fue recibido por Trump antes de la jornada central de actividades.
La agenda contempla una ceremonia de Estado en la Casa Blanca y una cena con empresarios y representantes de las principales compañías tecnológicas estadounidenses. Entre los invitados figuran Jeff Bezos, Sam Altman, Jensen Huang y Mark Zuckerberg.
Comercio y tecnología, entre los principales temas
Uno de los asuntos centrales será la relación comercial entre Washington y Beijing. Ambos países acordaron extender hasta el 10 de enero la tregua comercial que estaba prevista para finalizar el 10 de noviembre.
El entendimiento mantiene en pausa una disputa arancelaria que llegó a registrar tasas superiores al 100% entre ambas economías. Las negociaciones también podrían avanzar sobre cuestiones vinculadas con productos agrícolas, barreras no arancelarias, compras de aeronaves, narcotráfico y la situación de ciudadanos estadounidenses detenidos en China.
La inteligencia artificial será otro de los temas relevantes. Estados Unidos mantiene restricciones a la exportación de tecnología avanzada hacia China, mientras Beijing busca flexibilizar esos controles.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, planteó además la posibilidad de establecer un mecanismo de comunicación directa entre ambos gobiernos para reducir el riesgo de incidentes derivados de la competencia tecnológica y militar.
Taiwán, uno de los puntos de mayor tensión
La situación de Taiwán estará entre los principales asuntos de la conversación. Beijing considera a la isla parte de su territorio y reclama a Washington que suspenda las ventas de armamento a Taipéi.
Estados Unidos, por su parte, mantiene compromisos legales para proporcionar a Taiwán medios destinados a su defensa. Según fuentes citadas por Reuters, Xi podría volver a plantear la cuestión durante sus conversaciones con Trump.
En mayo, el presidente estadounidense había señalado que mantenía en suspenso un paquete de armas para Taiwán valuado en unos 14.000 millones de dólares, dentro del marco de las negociaciones con Beijing.
La cuestión taiwanesa constituye uno de los principales puntos de fricción en la relación bilateral, debido a las posiciones contrapuestas de ambos gobiernos sobre el futuro de la isla.
La guerra con Irán también forma parte de la agenda
La guerra entre Estados Unidos e Irán será otro de los temas que podrían abordar los mandatarios. Washington busca que Beijing utilice sus vínculos con Teherán para contribuir a una salida al conflicto.
China, sin embargo, cuestionó las acciones militares estadounidenses e israelíes contra Irán y rechazó los pedidos de la administración Trump para utilizar su influencia sobre el gobierno iraní.
El conflicto también tiene implicancias económicas para Beijing debido a su dependencia de los suministros energéticos provenientes del Golfo Pérsico.
A esto se suma la situación de Venezuela, donde Washington mantiene diferencias con Beijing por los vínculos económicos y políticos de China con el país sudamericano.
Un encuentro para evitar una nueva escalada
Pese a las diferencias, ambos gobiernos buscan mantener canales de comunicación y evitar un nuevo deterioro de la relación bilateral.
Xi sostuvo, en una declaración difundida por la agencia estatal china Xinhua, que China y Estados Unidos deben actuar como “socios, no rivales” y defendió la coexistencia pacífica entre ambos países.
La agenda de los dos presidentes también apunta a mantener el diálogo en los próximos meses. Trump pretende que Xi participe en la cumbre del G20 prevista para diciembre en Florida, mientras que el mandatario chino espera contar con la presencia de su par estadounidense en la cumbre de APEC que se realizará en noviembre en Shenzhen.
La jornada en Washington estará marcada, así, por una combinación de negociaciones económicas, competencia tecnológica y diferencias sobre conflictos internacionales, mientras ambas potencias intentan sostener el diálogo para evitar una mayor escalada de sus disputas.







