Cali es una de las ciudades más afectqadas por el terremoto del 10 de agosto de 2026 en Colombia - crédito Juan Pablo Arbeláez/Reuters
El fuerte terremoto provocó derrumbes de viviendas y edificios, daños en hospitales, rutas y aeropuertos. Las tareas de rescate continúan en varias regiones y las autoridades advierten que el número de víctimas podría aumentar.
Colombia atraviesa una de las emergencias más graves de los últimos años luego del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país durante la jornada del lunes. El último balance oficial elevó a 132 la cantidad de personas fallecidas y a 570 los heridos, mientras continúan los operativos de rescate y la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros.
El movimiento sísmico provocó graves daños principalmente en departamentos del occidente y centro del país, entre ellos Valle del Cauca, Caldas, Chocó y Risaralda. Viviendas, edificios públicos, hospitales, escuelas y distintas estructuras quedaron afectadas, mientras que varias rutas y aeropuertos debieron ser cerrados de manera preventiva.
El Gobierno colombiano declaró el desastre nacional y activó un Puesto de Mando Unificado para coordinar las tareas de emergencia. Equipos de rescate, maquinaria pesada y aeronaves fueron enviados hacia las zonas más afectadas desde Bogotá y Antioquia.
En Cali, las autoridades adoptaron medidas extraordinarias ante la magnitud de los daños y los reportes de posibles saqueos. El alcalde Alejandro Éder decretó un toque de queda entre las 20 y las 6, además de reforzar la presencia de efectivos de la Policía y el Ejército en distintos sectores de la ciudad.
La ciudad también recibirá nuevos equipos especializados para continuar con la búsqueda de personas atrapadas. En total, se incorporarán 92 rescatistas, entre ellos 60 provenientes de Bogotá y 32 integrantes de las Fuerzas Militares.
Las autoridades remarcaron que las primeras horas posteriores al terremoto son fundamentales para encontrar sobrevivientes entre las estructuras colapsadas.
El balance oficial indica que 1.575 viviendas resultaron dañadas y otras 37 fueron destruidas por completo. Además, se registró el colapso total o parcial de al menos 61 edificios residenciales y comerciales.
Cali, Pereira y Manizales se encuentran entre las ciudades con mayores daños edilicios. En la capital del Valle del Cauca se reportó el derrumbe de más de 20 estructuras, mientras que un edificio ubicado en el barrio El Lido quedó completamente destruido.
En Manizales, una de las torres de la Catedral sufrió un colapso, provocando importantes daños en uno de los edificios históricos de la ciudad.
El sistema sanitario quedó seriamente comprometido en algunas de las regiones afectadas. En Cali, el Hospital Universitario del Valle sufrió daños estructurales y debió ser evacuado parcialmente.
Además, otras siete instituciones hospitalarias de gran importancia fueron evacuadas por razones de seguridad. Algunas áreas críticas, incluidas unidades de cuidados intensivos, quedaron temporalmente inaccesibles.
En el sector educativo, el terremoto afectó al menos 52 establecimientos escolares, con casos en los que se registraron daños estructurales de consideración.
La infraestructura vial también sufrió las consecuencias del movimiento sísmico. Al menos 18 rutas principales registraron derrumbes, fracturas y otros daños, principalmente en Chocó, Risaralda y Valle del Cauca.
Algunas estructuras fueron cerradas preventivamente para permitir inspecciones técnicas y determinar si presentan riesgo para la circulación.
En tanto, las autoridades aeronáuticas suspendieron las operaciones en siete aeropuertos: Cali, Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura.
Uno de los episodios más graves ocurrió en el aeropuerto internacional Matecaña de Pereira, donde parte de la infraestructura colapsó y se registraron víctimas fatales.
La magnitud del desastre también se refleja en las pérdidas económicas. La USGS estimó daños cercanos a los 649 millones de dólares, aunque la cifra podría modificarse a medida que avance el relevamiento de las zonas afectadas.
El sistema de monitoreo sísmico también calculó que alrededor de 1,6 millones de personas experimentaron sacudidas muy fuertes, mientras que hasta 8,9 millones estuvieron expuestas a movimientos considerados severos en Colombia, Ecuador y Panamá.
En algunas localidades, los equipos de emergencia todavía enfrentan dificultades para acceder a los sectores afectados debido a los derrumbes y problemas de comunicación.
En Quibdó, por ejemplo, los bomberos continúan trabajando para localizar personas que podrían haber quedado atrapadas en estructuras colapsadas.
Mientras tanto, Bogotá no reportó daños estructurales graves. Sin embargo, se realizaron evacuaciones preventivas en distintos edificios y el alcalde Carlos Fernando Galán anunció el envío de 100 rescatistas para colaborar con las regiones más afectadas.
Las autoridades mantienen el operativo de emergencia y advierten que el número de víctimas podría aumentar durante las próximas horas, a medida que avance la remoción de escombros y se pueda acceder a las zonas que todavía permanecen aisladas.
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