Los alimentos y bebidas subieron 3,4% en marzo, según el Indec
Aunque se espera una desaceleración en los próximos meses, la inflación todavía no logra perforar el piso del 2% mensual en Argentina. Tras ubicarse en 3,4% en marzo, las proyecciones privadas estiman que abril cerraría en torno al 2,5% o 2,6%, mientras que la baja por debajo del 2% recién podría concretarse hacia el segundo semestre.
Distintos economistas coinciden en que, si bien existen condiciones macroeconómicas más ordenadas, persisten factores estructurales e inerciales que dificultan una desaceleración más rápida del índice de precios.
Qué proyecta el mercado
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, el Índice de Precios al Consumidor se ubicaría en:
2,6% en abril
2,3% en mayo
Recién en agosto caería por debajo del 2%, con una estimación de 1,8%
Desde consultoras privadas coinciden en esa tendencia gradual, aunque advierten que el proceso será más lento de lo previsto inicialmente.
Los factores que frenan una baja más rápida
Entre las principales razones que explican la resistencia inflacionaria aparecen:
- Ajustes puntuales en precios clave
Durante los últimos meses impactaron subas en:
Carnes
Combustibles
Tarifas reguladas
Energía
Estos incrementos tuvieron un efecto directo sobre el IPC y generaron presión sobre otros precios de la economía.
- La inercia inflacionaria
Muchos sectores continúan ajustando valores tomando como referencia la inflación pasada.
Rubros como:
Medicina prepaga
Seguros
Educación privada
Internet y cable
Servicios personales
Mantienen mecanismos de actualización automática que sostienen un piso elevado para la inflación mensual.
El impacto de las expectativas
Los economistas también remarcan que las expectativas sobre el dólar siguen siendo determinantes.
Aunque hoy el tipo de cambio se mantiene relativamente estable, cualquier modificación en las proyecciones cambiarias podría trasladarse rápidamente a precios.
Además, la menor demanda de pesos registrada durante el proceso de dolarización del año pasado todavía genera efectos rezagados sobre la dinámica inflacionaria.
Qué debería pasar para perforar el 2%
Especialistas sostienen que para quebrar definitivamente ese umbral será necesario:
Mantener el equilibrio fiscal
Sostener la estabilidad cambiaria
Evitar fuertes ajustes tarifarios
Coordinar expectativas de precios
Consolidar una política monetaria consistente
También influirá el comportamiento de la actividad económica: una recuperación moderada ayudaría a evitar presiones adicionales sobre los precios.
Qué puede pasar en lo que resta del año
Las proyecciones más optimistas indican que el IPC mensual podría ubicarse por debajo del 2% desde agosto o septiembre, mientras que algunas consultoras estiman que 2026 cerraría con una inflación anual cercana al 26%, por debajo del registro del año anterior.
Sin embargo, el escenario seguirá condicionado por factores externos, como la evolución del precio internacional de la energía y eventuales tensiones geopolíticas, además del comportamiento local del dólar y las tarifas.







