Cierre de una empresa textil deja a 120 trabajadores sin empleo y vuelve a encender las alarmas en la industria

La firma Will Der cerró sus plantas de Pacheco y Las Flores. Los trabajadores denuncian salarios adeudados y reclaman precisiones sobre las indemnizaciones. La empresa atravesaba un proceso de reducción de personal desde 2023.

El cierre de las plantas de la empresa textil Will Der en las localidades bonaerenses de Pacheco y Las Flores dejó a alrededor de 120 trabajadores sin empleo y volvió a poner en el centro de la escena la situación que atraviesa el sector industrial argentino.

La compañía, vinculada al exjugador de Los Pumas Santiago Phelan, dejó de operar esta semana y, de acuerdo con lo informado por los trabajadores, se impidió el ingreso del personal a los establecimientos. A partir de esa situación, los empleados realizaron una asamblea y comenzaron a reclamar respuestas sobre la continuidad laboral, los salarios pendientes y el pago de las indemnizaciones correspondientes.

El conflicto no comenzó con el cierre. La empresa había reducido progresivamente su cantidad de trabajadores desde 2023, en un escenario marcado por una menor demanda y mayores dificultades para sostener los niveles de producción.

Reclamos de los trabajadores

La principal preocupación de las personas afectadas pasa ahora por determinar cómo se resolverá su situación laboral. Además de la pérdida de los puestos de trabajo, los trabajadores reclaman el pago de haberes que permanecen pendientes y precisiones respecto de las indemnizaciones.

El cierre de las dos plantas impacta de manera directa sobre unas 120 familias y también puede generar consecuencias sobre otras actividades relacionadas con la producción, como proveedores, transporte y servicios vinculados a la industria.

Un sector atravesado por la caída de la actividad

El caso de Will Der se suma a las dificultades que atraviesa buena parte de la industria textil argentina. Entre los factores señalados por el sector aparecen la disminución del consumo interno, el incremento de los costos y una mayor presencia de productos importados.

Este escenario genera presión sobre las empresas nacionales, que deben competir en el mercado interno mientras enfrentan menores niveles de actividad. La utilización de la capacidad instalada del sector textil se ubica por debajo del 45%, según los datos difundidos en torno a la situación de la actividad.

Una menor utilización de las plantas puede derivar en reducción de turnos, suspensiones, disminución de personal y, en los casos más extremos, el cierre definitivo de establecimientos.

El impacto sobre el empleo industrial

La situación vuelve a plantear uno de los principales interrogantes para la industria: cómo sostener los puestos de trabajo en un contexto de menor actividad y mayor competencia.

Para los trabajadores de Will Der, esa discusión ya tiene una consecuencia concreta. Cerca de 120 personas quedaron fuera de sus puestos y ahora esperan una respuesta sobre los salarios adeudados y las indemnizaciones.

El cierre de una empresa constituye una decisión particular, pero su impacto trasciende las puertas de una fábrica cuando afecta a trabajadores, familias y a toda la cadena de actividades que depende de la producción.

El caso de Will Der vuelve así a poner bajo la lupa la situación del empleo industrial y las dificultades que enfrentan las empresas textiles para mantener sus niveles de producción en el actual escenario económico.

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