Las petroleras empezaron a aplicar este jueves un incremento cercano al 5 % en el precio de las naftas. El aumento rige desde la medianoche y fue aplicado por las tres mayores empresas del mercado: YPF, Axion y Raizen, que comercializa la marca Shell.

Algunas estaciones ya habían modificado los importes durante la madrugada, mientras que otras proyectaban hacerlo durante el día.

Con la suba, la nafta súper pasó la barrera de los $ 50 el litro en la Ciudad de Buenos Aires, que es donde se encuentran los precios más baratos. En los surtidores de YPF, se vende a $ 50,19, mientras que la premium subió a 57,94. Por su parte, el gasoil ahora vale $ 46,99, mientras que el diesel premium cuesta $ 54,99. En el interior, en tanto, la súper ya está $ 55 o $ 56.

Por su parte, ​la nafta súper de Axion pasó a valer $ 50,29 y la premium $ 58,34. El diesel común se despacha a $ 48,28 y el premium a $ 55,85.

Shell aumentó la súper a $ 50,64, la premium, a $ 58,56; el gasoil, a $ 49,34 y el diesel premium, a $ 55,98.

La suba del 5% promedio fue anticipada por Clarín. Es como consecuencia del fin del decreto que congelaba los precios de los combustibles, que duró 90 días y se conoció tras el resultado de las elecciones primarias.

En general, los precios de Buenos Aires son los más baratos del país, con la excepción de la Patagonia. Por marcas, YPF suele ser la más económica, mientras que Axion se ubica bastante cerca. Shell, que comercializa Raizen, suele estar un peldaño más arriba.

Las compañías vienen diciendo que tienen un retraso en torno al 20% con respecto a los “precios de mercado”. Ese importe se determina en relación a la “paridad de exportación”, es decir el importe que reciben las petroleras si exportan el barril de crudo, menos las retenciones, que está en torno a los US$ 52.

Durante la regulación, las petroleras tuvieron dos aumentos, en un rango de entre 4% y 5% cada uno. A través de un decreto, la secretaría de Energía (dependiente del ministerio de Hacienda) quedó facultada para intervenir en los importes de los combustibles por 90 días. Fue para evitar que la devaluación posterior a las elecciones primarias -en las que el dólar saltó de $ 45 a $ 57- fuera trasladada a precios.

En las compañías consideraron que el aumento autorizado a comienzos de mes fue insuficiente, ya que el último incremento vino acompañado de una mayor tributación.

En los planes de las compañías hay dos aumentos más, además del de este jueves. Cada uno rondaría el 5% y serían para aplicar a fin de mes y en diciembre. De todas formas, la duda está en saber si la próxima administración -de Alberto Fernández- congelará los precios o decidirá retrotraerlos.

“La medida buscó compensar el cambio abrupto en el tipo de cambio teniendo en cuenta el contexto socioeconómico y con el fin último de mantener precios razonables de un insumo clave para la economía como son los hidrocarburos y sus derivados”, consideró la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (FECRA) en un comunicado.

” La caída en las ventas en nuestras estaciones refleja que cualquier recomposición de precios –necesaria también para no desalentar las inversiones comprometidas en Vaca Muerta- debe ser gradual”, advirtieron.

POR QUÉ LA NAFTA ES MAS CARA EN EL INTERIOR DEL PAÍS

Hay diferencias de más de 10%. En las empresas apuntan a la logística, pero también al sistema impositivo.

Mientras que la nafta súper de YPF cuesta a partir de este jueves $ 50,19 en la Ciudad de Buenos Aires, en Pilar ya se vende a $ 52,34.

Con el aumento de 5% que se aplicó a partir del descongelamiento de los combustibles, en Bahía Blanca hay que pagar $ 55,19, un 10% más que en Capital. Y la Shell vale un 12% más cara que en los surtidores porteños.

En Rosario, la súper de YPF cuesta $ 54,24, un poco menos que en Bahía Blanca. Y en Salta casi toca los $ 56. En Misiones, la Shell llega a valer $ 58.

Las brechas llegaron a ser más altas. Para transparentar los precios, desde el Gobierno se impulsó un sistema que permite ver los valores online de cada marca en todo el país.

Pero, ¿por qué existen estas diferencias?

La primera explicación que surge es la logística. Según cuentan en YPF, por ejemplo, para llegar a Salta, la nafta sale de la refinería de La Plata por un oleoducto hasta Rosario. Luego va en barcazas hasta el puerto de Barranqueras y, desde ahí, termina el trayecto en camión. Algo similar sucede para llegar hasta el Sur.

Desde otra petrolera agregan también el tema de la oferta y la demanda (que se concentra en el área metropolitana) y las cuestiones impositivas. “Hay municipios que aplican tasas de manera indiscriminada”, sostienen.

Hay lugares del país, sin embargo, que tienen exenciones impositivas, como parte de Mendoza, el Sur de la Provincia de Buenos Aires y la Patagonia.

Además, obviamente, las diferencias de precio tienen detrás las estrategias comerciales de cada empresa. Por ejemplo Puma, una marca nuevo que busca crecer montada sobre lo que era parte de la red de la exPetrobras, tiene la nafta super a $ 54,32 en Bahía Blanca, por debajo de YPF en esa ciudad ($ 55,19). Incluso posicionó a su nafta premium a $ 57,91, por debajo de la premium de YPF en la Ciudad de Buenos Aires ($ 60,69).

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