Calor, terreno duro, piedras. Es el Rally de Turquía. Prueba que no tiene parangón, hoy por hoy, en el mundial y que está al borde de caerse del calendario. En ese terreno Toyota y Ott Tanak van a poner a prueba sus rachas, cuatro victorias en las cinco últimas citas, que han dejado al estonio en una gran posición para sumar su primer título y a la marca japonesa acosando a la coreana Hyundai.

Antaño, las fechas mundialistas tenían varias pruebas con una dureza inusitada. Algunos de los tramos de Portugal eran una auténtica tortura. El Safari en Kenia no necesita decir mucho más. El Acrópolis en Grecia era casi el gemelo de la prueba africana en Europa. Hoy en día sólo queda un rally donde la dureza realmente juega su parte en la preparación y en la estrategia a seguir durante el mismo, Turquía.

Los reconocimientos serán claves para detectar los peligros de las cunetas, las zonas en las que se podrá atacar y aquellas por las que sólo habrá que pasar sin forzar. Que la velocidad sea más baja de lo habitual, provoca problemas de refrigeración en las partes claves de los coches. El motor, las centralitas electrónicas, los frenos, todo queda sometido a más fatiga mecánica. Lo mismo que las parejas dentro del coche, que deberán de aguantar hasta 60ºC de temperatura en los habitáculos.

Hay dos maneras de afrontar la prueba. Como una normal, con el convencimiento que el coche va a aguantar o yendo ‘despacio’. Buscando no forzar al coche, cuidando los neumáticos y apretando a tope en las zonas abiertas y rápidas que también tiene la cita.

Mundial de pilotos:

Para ilustrar lo que está haciendo Ott Tanak, baste decir que desde que Sebastien Ogier dejó Volkswagen, ganando el título en 2016, nadie había ganado más de cuatro rallies en una temporada. El estonio, junto a su copiloto Martin Jarveoja, ya lleva cinco. Con cuatro pruebas por delante su objetivo tiene que ser acabar y seguir sumando puntos. Pero la superioridad con la que se maneja su Yaris WRC, hace difícil no ir a por las victorias. Su mayor ventaja será la lucha que mantengan sus dos rivales, lo que les restará puntos en su misión de recuperarle puntos en el campeonato.

Thierry Neuville y Nicolas Gilsoul parecen los únicos que le pueden plantar batalla y alargarla hasta los resbaladizos tramos australianos que cerrarán la temporada. Pero cualquier opción de la pareja belga pasa por ganar, al menos, un par de rallies. Matemáticamente, por un punto, no dependen de ellos. Están a 33 de la pareja estonia de Toyota.

Los terceros en discordia son los actuales reyes del mundial. Su reinado de 6 temporadas está cercano a acabar, pero nunca se les puede descartar. Sebastien Ogier y Julien Ingrassia demostraron saberse agarrar con uñas y dientes a cada rally. Sus opciones pasan no ya por ganar, sino por abandonos o malas posiciones de sus rivales para acercarse. Su desventaja es de 40 puntos.

Mundial de constructores:

Si en el mundial de pilotos hay un claro favorito, en el de constructores la lucha está más cerrada. Ocho puntos separan a Hyundai de Toyota. Que eran 46 antes de Finlandia y 24 antes de Alemania. La apisonadora de la marca japonesa en manos del equipo armado por Tommi Makinen está imparable para el resto. El año pasado las averías mecánicas les cobraron un caro peaje. Esta temporada esas averías se han visto reducidas sensiblemente, amenazando el liderato que desde el Rally de Córcega ostenta Hyundai.

Toyota, aparte de en Tanak, tendrá que esperar a que Jari Matti Latvala y Mikka Antila puedan repetir su posición el año pasado, segundos, mientras que Kris Meeke y Seb Marshall no estuvieron el año pasado. Así que buena ocasión para dividir esfuerzos con la pareja británica adoptando un ritmo tranquilo a la espera de que el rally vaya diezmando a sus rivales.

En Hyundai la presión la tienen en evitar problemas. Las averías les han privado de bastantes puntos, quizá alguna victoria, sobre todo en Alemania. Si se sobreponen a ello presentarán batalla con garantías. Thierry Neuville mandaba en la prueba hasta que se le rompió la suspensión el año pasado. Andreas Mikkelsen y a Anders Jaeger acabaron en 5ª plaza.

En Citroen las aguas bajan muy turbias. Pero el coche en Finlandia se comportó bien. No así en Alemania donde los pilotos dejaron claro que no podían hacer más. Esapekka Lappi abandonó el año pasado en Turquía y Ogier acabó 10º. Si recuperan las sensaciones de Finlandia habrá que contar con ellos. Y en un rally duro como este, pueden aprovechar otras bondades de su C3 WRC.

En Ford y en M-Sport ponen todas sus esperanzas, que no son pocas, en Teemu Suninen y su copìloto Jarmo Lehtinen. El año pasado Teemu acabó 4º, todavía en fase de aprendizaje. Va a más cada prueba en su estable mejora. Ha demostrado que es capaz de ir bien en pruebas muy rápidas, pero también en otras más complicadas. Por su parte, Pontus Tidemand buscará brillar y acumular experiencia en un WRC de cara a tener un asiento el año que viene.

En la primera etapa la ventaja va a ser para los tres primeros espadas del mundial. A partir de Latvala las condiciones de los tramos se complicaran con las piedras que se vayan quedando en el camino metidas por los que les preceden. Correr ma non troppo, cuidar la mecánica y una pizca de suerte decidirán el devenir de la prueba turca. Toyota y Tanak son favoritos, pero que nadie descarte a Hyundai y Neuville.

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