Monza: Colapinto rozó el podio, se equivocó y terminó noveno

Franco Colapinto

Monza ofreció una de esas carreras que se explican mejor con una paradoja: Franco Colapinto hizo una gran remontada y, al mismo tiempo, se fue de Italia con la sensación de haber dejado escapar algo mucho más grande.

El argentino terminó noveno y sumó dos puntos para Alpine. El resultado, visto en frío, es positivo. La carrera, en cambio, dejó un sabor amargo. Colapinto llegó a ocupar el tercer lugar después del relanzamiento, pero un despiste propio lo hizo retroceder hasta el fondo del pelotón. Desde allí tuvo que reconstruir una carrera que durante algunos minutos parecía encaminada al podio.

La oportunidad apareció después del accidente de Charles Leclerc, que obligó a neutralizar la competencia. En el reinicio, Colapinto aprovechó la situación y avanzó hasta la tercera posición. El Alpine tenía ritmo y el argentino estaba en condiciones de pelear adelante. Pero la posibilidad duró poco.

El error lo devolvió al grupo. Del tercer puesto al decimoquinto, y desde allí otra vez hacia adelante. Colapinto no se desmoronó. Recuperó posiciones, administró el auto y llegó hasta el noveno lugar en la bandera a cuadros. La remontada fue buena, pero no alcanzó para borrar la impresión de que había habido una ocasión excepcional.

Por eso sus declaraciones después de la carrera fueron más duras que el resultado. “Estoy triste”, admitió. No habló de mala suerte ni buscó excusas. Señaló directamente su error y reconoció que había desperdiciado una oportunidad para él y para el equipo.

Alpine, sin embargo, se lleva de Monza señales alentadoras. Pierre Gasly, que había conseguido la pole, terminó séptimo, mientras Colapinto aportó otros dos puntos. El paquete de actualizaciones introducido por el equipo mostró que el auto puede competir con mayor solidez en el segundo pelotón.

En la otra punta de la clasificación, Andrea Kimi Antonelli escribió la historia de la jornada. El italiano largó último con su Mercedes y terminó ganando el Gran Premio de su país. No necesitó una carrera caótica para hacerlo: remontó posiciones, impuso el ritmo de uno de los autos más fuertes de la temporada y terminó celebrando ante su público.

La victoria también consolidó su liderazgo en el campeonato. Antonelli llegó a 267 puntos, 66 más que Lewis Hamilton y 66 más que George Russell en términos de posición relativa respecto de sus perseguidores inmediatos; Russell quedó segundo del campeonato con 201 y Hamilton tercero con 191.

Colapinto, en cambio, sigue duodécimo con 21 puntos. El noveno puesto le permite volver a sumar, pero Monza deja una conclusión más incómoda: Alpine parece haber dado un paso adelante y Colapinto tuvo el auto para aprovecharlo. Esta vez no pudo hacerlo completamente.

La carrera italiana le deja dos noticias. Una es buena: el argentino puede pelear por puntos con mayor regularidad. La otra es la que más le pesa: cuando tuvo el podio al alcance de la mano, fue él mismo quien abrió la puerta para que se escapara.

Monza terminó con dos imágenes contrapuestas. Antonelli, eufórico, celebrando una victoria histórica frente a su gente. Colapinto, agotado y quebrado, preguntándose qué habría pasado si aquel error no hubiera ocurrido.

Para Alpine, dos puntos. Para Colapinto, una remontada. Y, sobre todo, una oportunidad perdida.

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