Monza tenía preparada una clasificación de esas que pueden alterar, al menos por un fin de semana, el orden habitual de la Fórmula 1. Y Alpine fue la escudería que se encargó de hacerlo. Pierre Gasly consiguió una inesperada pole position en el Gran Premio de Italia después de dominar los momentos decisivos de la sesión, mientras que Franco Colapinto completó una actuación sobresaliente y se aseguró el séptimo lugar de partida, la mejor posición de clasificación de toda su carrera en la Fórmula 1.
El resultado adquiere todavía mayor dimensión si se tiene en cuenta que los dos Alpine no llegaron a la Q3 como simples acompañantes de los equipos de punta. Desde el comienzo de la clasificación mostraron un ritmo competitivo, especialmente en el primer sector del mítico circuito italiano. Y Colapinto, además de avanzar hasta la última tanda, fue capaz de establecer reiteradamente el mejor registro en esa parte del trazado.
El argentino terminó la clasificación con un tiempo de 1:22.220, apenas 0.434 segundos por detrás de Gasly. Su posición definitiva fue séptima, aunque originalmente había terminado octavo en la tabla de tiempos. La penalización que arrastra Andrea Kimi Antonelli, quien había quedado por delante, permitió que Colapinto avanzara un puesto y se asegurara el inicio desde la cuarta fila.
Pero antes de llegar a ese resultado hubo una clasificación que tuvo a Alpine como protagonista desde los primeros minutos.
La primera señal llegó en la Q1.
Mientras los favoritos comenzaban a buscar su lugar en la parte superior de la tabla, Pierre Gasly y Franco Colapinto se mostraron inmediatamente competitivos. El francés terminó siendo el piloto más rápido de la primera tanda, con un tiempo de 1:22.612.
Pero detrás de él apareció una de las primeras noticias importantes de la jornada: Colapinto terminó cuarto, con 1:22.662, apenas cinco centésimas por detrás de su compañero.
El argentino había conseguido además el mejor tiempo del primer sector, con 26.915 segundos. En un circuito como Monza, donde las rectas y las zonas de aceleración tienen un peso enorme, ese dato no era menor. El Alpine estaba funcionando especialmente bien en la parte inicial del trazado.
Colapinto volvió a intentar mejorar su registro en el segundo intento. Marcó 1:22.810 y no pudo superar su primera vuelta, pero no necesitaba hacerlo. Su tiempo inicial ya le había permitido avanzar con comodidad a la Q2.
Por detrás quedaron eliminados Yuki Tsunoda, Alex Albon, Valtteri Bottas, Sergio Pérez, Fernando Alonso y Lance Stroll.
La primera tanda dejaba así una fotografía poco habitual: un Alpine encabezaba la clasificación y el otro aparecía cuarto.
No era todavía una garantía de nada. Pero sí una advertencia.
Gasly confirma el ritmo y Colapinto vuelve a marcar el camino
Los dieciséis pilotos restantes salieron a pista sabiendo que sólo diez accederían a la última tanda. En ese momento, cualquier error podía significar quedar fuera de la pelea por la pole.
Los primeros registros colocaron a Oscar Piastri y Lando Norris en los puestos de adelante. Gasly apareció tercero con un 1:22.126, confirmando que el rendimiento de Alpine no había sido producto de una única vuelta afortunada.
Y entonces volvió a aparecer Colapinto.
El argentino marcó 1:22.403 en uno de sus primeros intentos y se colocó séptimo. Pero más importante que la posición era lo que estaba ocurriendo en el primer sector: Colapinto había vuelto a ser el más rápido.
Su registro de 26.779 se convirtió en el récord del sector durante la sesión.
No fue una casualidad aislada. El piloto de Alpine consiguió repetir el mejor tiempo en esa zona del circuito hasta tres veces consecutivas.
El problema estaba en otro lugar.
El rendimiento de Colapinto era extraordinario en el primer sector, pero su compañero Gasly lograba sacar una pequeña ventaja en el tercero. En Monza, donde las diferencias entre una vuelta perfecta y una simplemente buena pueden medirse en centésimas, esos pequeños detalles tenían un peso enorme.
Con tres minutos por delante de la Q2, el corte estaba en manos de Gabriel Bortoleto, que marcaba 1:22.566. Colapinto tenía margen, pero todavía necesitaba asegurarse la clasificación.
Y respondió.
En su segundo intento consiguió 1:22.400, una mejora suficiente para mantenerse dentro de los diez primeros. Terminó la Q2 octavo y avanzó a la Q3.
La noticia ya era importante por sí misma: Franco Colapinto iba a disputar la pole position del Gran Premio de Italia.
Las Ferrari de Charles Leclerc y Lewis Hamilton habían quedado detrás del argentino en esa tanda, mientras que Bortoleto encabezaba el grupo de los eliminados.
También quedaban afuera Nico Hülkenberg, Liam Lawson, Carlos Sainz, Esteban Ocon y Ollie Bearman.
Colapinto estaba entre los diez mejores.
Y Alpine tenía dos autos.
La Q3: diez pilotos, trece minutos y una pole inesperada
A las 11:47 llegó el momento decisivo.
Los diez pilotos salieron a pista para disputar la Q3: Antonelli, Piastri, Norris, Gasly, Russell, Verstappen, Arvid Lindblad, Colapinto, Leclerc y Hamilton.
Antonelli tenía una particularidad que condicionaba toda la clasificación: aunque estaba habilitado para participar de la Q3, ya sabía que su penalización lo llevaría al fondo de la grilla. Su posición en los tiempos, por lo tanto, no modificaría directamente la pelea por los lugares de partida de los demás.
George Russell fue el primero en poner un tiempo de referencia verdaderamente fuerte. El piloto de Mercedes cerró su primera vuelta rápida en 1:21.929 y se colocó en lo más alto.
Gasly respondió.
El francés marcó 1:22.001, apenas 72 milésimas más lento que Russell. El Alpine seguía ahí.
Mientras tanto, Colapinto completaba su primer intento de Q3 con 1:22.735. El tiempo lo dejaba noveno provisionalmente, a 734 milésimas de su compañero y a poco más de ocho décimas del registro de Russell.
No era la vuelta definitiva.
Quedaba el último intento.
Y Monza todavía tenía mucho para decir.
El golpe definitivo de Gasly
Los pilotos regresaron a boxes para preparar la última salida. Durante unos minutos, la pista quedó prácticamente en pausa.
Era el momento de ajustar todo: neumáticos, combustible, temperatura, rebufo y, sobre todo, la vuelta perfecta.
Cuando los diez pilotos regresaron al circuito, la pelea por la pole estaba abierta.
Piastri había mejorado hasta colocarse segundo con 1:21.966. Russell seguía arriba con 1:21.929.
Gasly necesitaba encontrar unas pocas centésimas.
Las encontró.
El francés cruzó la línea de meta con 1:21.786.
El cronómetro confirmó la sorpresa: pole position para Pierre Gasly.
La diferencia con Russell fue de apenas 60 milésimas.
Piastri quedó tercero, a 180 milésimas.
En apenas una vuelta, Gasly había transformado una clasificación prometedora de Alpine en uno de los grandes resultados de la temporada.
Y entonces apareció Colapinto
La actuación de Franco todavía no estaba terminada.
El argentino salió a buscar su última vuelta de clasificación sabiendo que tenía por delante una oportunidad histórica. Había llegado a la Q3 por primera vez en esta jornada con un Alpine que parecía capaz de pelear mucho más arriba de lo esperado.
Su primer intento había sido de 1:22.735.
Ahora tenía que mejorar.
Y lo hizo.
Colapinto detuvo el cronómetro en 1:22.220.
La mejora fue suficiente para colocarlo inicialmente octavo.
Pero había un detalle todavía más importante: la diferencia con Gasly era de sólo 0.434 segundos.
Para un piloto que estaba disputando la mejor clasificación de su carrera, la referencia no podía ser más exigente: su compañero acababa de conseguir la pole position.
Colapinto estaba a menos de medio segundo.
Y además seguía siendo el hombre más rápido del primer sector.
Su 26.779 fue una de las grandes marcas de la clasificación.
El argentino no había llegado a la Q3 simplemente aprovechando errores ajenos. Había construido su resultado vuelta a vuelta.
Primero cuarto en Q1.
Después octavo en Q2.
Finalmente octavo en tiempos absolutos de Q3.
Y séptimo en la grilla gracias a la penalización de Antonelli.







