El empate 0-0 entre Universidad Católica y Cruzeiro por la cuarta fecha del Grupo D reconfiguró la tabla de posiciones de la Copa Libertadores y dejó a Boca Juniors en una situación incómoda de cara al cierre de la fase de grupos.
Con este resultado, chilenos y brasileños alcanzaron las siete unidades y desplazaron al Xeneize, que quedó tercero con seis puntos. En el fondo aparece Barcelona SC con tres.
Pese al retroceso en la tabla, el conjunto dirigido por Claudio Úbeda mantiene intactas sus posibilidades de meterse en los octavos de final, aunque ya no tiene demasiado margen para especular.
Qué necesita Boca para clasificar
El escenario más claro para Boca es simple: ganar los dos partidos que le quedan en La Bombonera.
El equipo argentino recibirá primero a Cruzeiro, el 19 de mayo, y luego cerrará la fase de grupos frente a Universidad Católica, el 28. Si logra imponerse en ambos compromisos llegará a 12 puntos y avanzará sin depender de otros resultados.
También existe una alternativa más ajustada: sumar cuatro unidades.
En ese caso, las posibilidades dependerán de cómo se den esos puntos. Si Boca vence a Cruzeiro y luego empata con Universidad Católica, tendría buenas chances de clasificación porque quedaría favorecido en el desempate directo frente al conjunto brasileño.
En cambio, si primero empata ante Cruzeiro y luego derrota a los chilenos, el panorama se vuelve más incierto y quedaría atado a otros resultados del grupo.
El peso del nuevo sistema de desempate
La actual reglamentación de la Conmebol prioriza el historial entre los equipos empatados en puntos, por encima de la diferencia de gol general.
Esto significa que cada resultado directo tendrá un valor decisivo.
En ese contexto, la derrota 1-0 sufrida por Boca ante Cruzeiro en Belo Horizonte aparece como un dato clave. Si el Xeneize gana por la mínima en la revancha, podría quedar igualado en todo y obligar a revisar criterios secundarios como diferencia de gol global o goles convertidos.
Un calendario cargado
La definición continental llegará en medio de una agenda exigente para Boca.
Antes de volver a enfocarse en la Libertadores, deberá afrontar su compromiso por los octavos de final del torneo local frente a Huracán.
En caso de avanzar, el conjunto azul y oro podría disputar cuartos de final y semifinales en cuestión de días, llegando a la recta decisiva del certamen continental con un importante desgaste físico.
La clasificación sigue al alcance, pero Boca ya no tiene margen de error: deberá responder en casa para seguir soñando con los octavos de final.







