El delantero de 19 años fue una de las grandes figuras en el triunfo 3-1 de Boca ante Recoleta por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Marcó un golazo desde afuera del área y provocó las dos tarjetas rojas del conjunto paraguayo. Su ascenso desde las inferiores xeneizes fue meteórico.
Boca Juniors dio vuelta un partido que comenzó complicado y venció 3-1 a Recoleta, en el encuentro de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Más allá del resultado, una de las grandes noticias para el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena fue la actuación de Leonel Flores, el juvenil de 19 años que volvió a demostrar por qué es considerado una de las grandes apariciones del club.
El encuentro se disputó en el estadio Tomás Adolfo Ducó, debido a las obras que se realizan en La Bombonera. Boca comenzó abajo en el marcador y se fue al descanso perdiendo 1-0, pese a haber mostrado superioridad durante buena parte de la primera etapa.
En el complemento, el conjunto argentino aprovechó la expulsión de Wilfrido Báez, quien vio la tarjeta roja después de cometer una fuerte infracción sobre Flores. Con un jugador más, Boca encontró rápidamente el camino para dar vuelta el resultado: Santiago Ascacíbar y Milton Delgado marcaron en apenas dos minutos.
Con el partido encaminado y la ventaja numérica, Boca fue por más. Y allí apareció nuevamente Flores para ponerle su sello al triunfo.
Un golazo para cerrar una gran noche
La jugada comenzó después de un rechazo defectuoso de Recoleta. Boca recuperó la pelota y construyó una acción colectiva de cinco pases en la que también participó Leandro Paredes.
El capitán encontró a Miguel Merentiel, quien descargó hacia atrás para Flores. El juvenil controló y, desde afuera del área, sacó un potente remate que se metió en el ángulo superior derecho del arco defendido por Nelson Ferreira.
Fue un verdadero golazo y el segundo tanto de Flores en apenas ocho partidos en la Primera de Boca. Su estreno goleador había llegado en su debut, cuando marcó en el triunfo 2-0 ante Sarmiento de Junín por la Copa Argentina.
Pero su aporte ante Recoleta no terminó con el gol. Flores también recibió otra fuerte infracción que derivó en la segunda expulsión del equipo paraguayo, esta vez por una falta de Dairon Mosquera.
Velocidad, potencia, desequilibrio y buena pegada fueron algunas de las características que volvió a mostrar el delantero, que rápidamente comenzó a ganarse un lugar importante en la consideración del entrenador.
De las inferiores de Boca a Primera
Leonel Flores nació el 6 de febrero de 2007 en Beccar, provincia de Buenos Aires. Sus primeros pasos futbolísticos fueron en El Zorzal, de San Isidro, y luego pasó por Ballester y Barrufaldi, de Bella Vista.
En 2014, cuando todavía era muy chico, fue observado por Diego Mazzilli, uno de los históricos captadores de talento de Boca. El ojeador no dudó en recomendar su incorporación y, desde entonces, Flores comenzó un recorrido prácticamente sin interrupciones por las distintas categorías juveniles del club.
Su crecimiento fue sostenido. En 2021, mientras jugaba en Novena División, el propio Boca difundió un video en el que el juvenil contaba cómo era su vida en el predio de Ezeiza. Por entonces, ya describía ese lugar como su «segunda casa».
Dos años más tarde, en Séptima División, fue campeón bajo la conducción de Antonio Barijho. Sus actuaciones hicieron que comenzara a entrenarse con la Reserva antes de finalizar aquel año.
El salto contractual llegó el 10 de septiembre de 2024, cuando firmó su primer vínculo profesional junto a Raúl Cascini. Posteriormente, el contrato fue extendido hasta junio de 2029.
Su rendimiento en Reserva también fue determinante. En sus dos últimos torneos marcó ocho goles en cada uno, una cifra que lo ubicó entre los juveniles más destacados de Boca en los últimos años.
En 2025 fue parte del equipo bicampeón y recibió el reconocimiento como Jugador de Mayor Proyección del Clausura. En ese mismo año tuvo una actuación destacada frente a Aldosivi, partido en el que Boca goleó 5-0 y Flores convirtió cuatro tantos.
Antes de llegar definitivamente a Primera, sus números ya anticipaban una aparición importante: en sus últimos diez encuentros con la Reserva acumuló seis goles y dos asistencias.
Paredes ya había advertido su potencial
Uno de los primeros integrantes del plantel profesional en destacar públicamente sus condiciones fue Leandro Paredes. El mediocampista, que seguía los partidos de la Reserva junto a otros jugadores de Primera, había señalado tiempo atrás que Flores era uno de los juveniles que más le llamaban la atención.
La llegada de Arruabarrena terminó de acelerar el proceso. El entrenador comenzó a trabajar con el delantero durante la pretemporada y lo probó en amistosos ante Defensa y Justicia y Athletico Paranaense.
Luego llegó el debut oficial ante Sarmiento por la Copa Argentina. Flores disputó 73 minutos, marcó un gol desde media distancia y fue elegido como una de las figuras del encuentro.
Desde el cuerpo técnico destacan especialmente su velocidad inicial y la capacidad para sostener la intensidad durante todo el partido. Sus características físicas y su facilidad para ganar duelos individuales lo transformaron rápidamente en una alternativa concreta para el ataque.
El partido ante Newell’s que terminó de confirmarlo
Otro momento importante en su irrupción fue el encuentro ante Newell’s, disputado el 2 de agosto en Rosario.
Flores fue uno de los jugadores más peligrosos de Boca durante el primer tiempo y volvió a tener protagonismo sobre el cierre del partido. Cuando el equipo buscaba el empate, el delantero desbordó con potencia a Jerónimo Russo y generó la acción que terminó en el 2-2 convertido por Alan Velasco, tras una asistencia de Tomás Aranda.
Incluso después del empate mostró una actitud que llamó la atención: mientras sus compañeros festejaban, Flores fue rápidamente a buscar la pelota dentro del arco para intentar acelerar la reanudación del juego.
Poco después tuvo una oportunidad para darle la victoria a Boca con un remate cruzado que pasó muy cerca del palo.
El juvenil disputó los 90 minutos, mientras Miguel Merentiel y Sebastián Villa fueron reemplazados. Esa decisión reflejó la confianza que el cuerpo técnico comenzó a depositar en él.
La irrupción de Flores se produjo además en un momento particular para Boca. Tras la decisión de marginar a Exequiel Zeballos, el equipo necesitaba encontrar alternativas para el juego por las bandas y el juvenil apareció como una respuesta surgida desde las propias inferiores.
Antes de dar el salto definitivo al plantel profesional, Flores había tenido un gran desempeño en el Apertura 2026 de Reserva, donde convirtió nueve goles y aportó cuatro asistencias.
Ahora, con apenas 19 años, ya acumula ocho partidos en Primera, dos goles y una creciente presencia en el equipo.
Su actuación frente a Recoleta volvió a dejar una señal clara: Leonel Flores dejó de ser solamente una promesa de las inferiores de Boca. Con goles, desequilibrio y personalidad, empieza a convertirse en una realidad para el equipo de Arruabarrena.







