Independiente sufrió un golpe inesperado en el torneo Apertura: cayó 2-0 ante Deportivo Riestra, un rival que llegaba sin triunfos en el certamen y con una sequía de 521 minutos sin marcar.
En el Bajo Flores, el equipo de Avellaneda mostró una de sus versiones más deslucidas del año. Venía en crecimiento tras buenos resultados —incluido el clásico ante Racing Club y una sólida actuación frente a Boca Juniors—, pero esta vez falló en todas las líneas y dejó pasar la chance de afianzarse como candidato.
El desarrollo del partido expuso rápidamente las falencias del “Rojo”. A los 13 minutos, Mariano Bracamonte abrió el marcador para Riestra tras una salida directa que encontró mal parado al fondo visitante. Ese gol rompió una larga sequía del conjunto local, que apenas había convertido tres tantos en todo el torneo.
El equipo dirigido por Gustavo Quinteros nunca encontró respuestas. Con un esquema 4-3-3 que no logró profundidad ni claridad, jugadores como Santiago Montiel y Matías Abaldo estuvieron desconectados, mientras que los intentos ofensivos fueron aislados y poco efectivos. Ni siquiera los errores del arquero Ignacio Arce pudieron ser capitalizados.
En el complemento, Independiente insinuó una reacción con los ingresos de jóvenes como Lautaro Millán y Felipe Tempone, pero la falta de precisión y las decisiones tardías del banco atentaron contra cualquier intento de remontada. La situación se agravó sobre el final: tras un córner, Pedro Ramírez selló el 2-0 de cabeza y desató las protestas visitantes, que terminaron con una nueva expulsión de Quinteros.
La derrota deja a Independiente en una posición incómoda de cara a la clasificación, con un cierre exigente por delante —incluido un duelo clave frente a San Lorenzo—. Lo que parecía una curva ascendente se frenó de golpe, devolviendo al equipo a una realidad llena de dudas e irregularidad.







