Gran victoria de Atlético Tucumán: 1 a 0 sobre Boca en el inicio de la Copa de la Liga

El "decano" le ganó bien a Boca y cortó una racha de 15 años sin triunfos de local ante el "xeneize". Más allá de los sofocones del final, el equipo de Facundo Sava justificó la victoria.
TIMÓN. Joaquín Pereyra tuvo destellos de calidad que hicieron la diferencia. Su habilitación para Bajamich fue clave en el gol de Coronel. Foto: Diego Aráoz (La Gaceta).

Había abstinencia de fútbol en Tucumán. Que el rival de Atlético Tucumán en el debut haya sido Boca Juniors puso a la provincia en boca de todos durante el primer fin de semana de esta Liga Profesional que durará casi siete meses.

Los hinchas extrañaban gritar un gol en el José Fierro, pese a que sólo había pasado un mes desde la última presentación en este escenario, que anoche se vistió de gala para el primer partido del torneo.

La cancha no estuvo “9” puntos, como había anticipado Walter Aciar (especialista en campos de fútbol) pero poco le importó al equipo dirigido por Facundo Sava, que casi siempre apostó por el juego asociado por lo bajo.

Al contrario de lo que se esperaba, el equipo de Diego Martínez estuvo incómodo en la cancha y muy errático en la salida. El “decano”, con la presión alta en algunos tramos del primer tiempo, propició un escenario del que pudo sacar provecho. Ya a los cinco minutos Renzo Tesuri había puesto el 1-0, que luego el VAR corrigió en una polémica decisión por un offside de Mateo Coronel (el árbitro Pablo Echavarría juzgó que había intervenido en la definición de Tesuri, obstruyendo a Sergio Romero).

Aquí habrá que hacer un alto. Más allá de si Coronel intervino o no, se perdieron seis minutos de juego entre el gol y la corrección y para colmo, la noche de Echavarría continuó con varios problemas, perdonando varias tarjetas e inclinando la cancha a favor de los visitantes con algunas decisiones dudosas.

Le costó pasar el mal trago al equipo de Sava. Por espacio de 15 minutos estuvo nervioso, protestando y olvidándose de jugar. La gente también ayudó con ese nerviosismo generalizado que bajó de las tribunas al campo de juego. Pero tiempo al tiempo, cuando el equipo estuvo sereno hizo cosas interesantes y muestra de ello fue cómo gestó el gol que si valió.

Pereyra, Bajamich, Infante y Coronel, así fue la conexión de alto calibre que terminó por desacomodar una defensa “xeneize” que cadi siempre estuvo mal parada. Aquí un paréntesis. Lagunero, poco comprometido en la marca, caprichoso en algunas situaciones, pero qué importante es Joaquín Pereyra para este equipo. Su forma de jugar en estos partidos donde el equipo no siempre tiene la pelota, pero con algunos toques le alcanza para ser el distinto que todo equipo necesita. Su habilitación entre líneas a Bajamich fue el 50 por ciento del gol. Es importante para Sava tener enchufado al “10”, lo de ayer fue una clara muestra de confianza del DT para el jugador que no había sumado muchas titularidades con “Colorado”.

Boca no acusó recibo del 0-1. Siguió planchado en el Fierro. “Equi” Fernández desentendiéndose de la generación de juego y un Milton Delgado al que le pesó debut, fueron poco para el tándem Acosta-Sánchez. Los volantes “decanos” no brillaron, pero fueron puro sacrificio y Boca lo sufrió.

El segundo tiempo era predecible: Boca salió a quemar naves y Martínez mandó delanteros a la cancha, aunque sin corregir los errores en la creación. De esta forma, le solucionó la mitad de los problemas a Sava.

Atlético fue paciente. Asumió riesgos retrasándose, pero nunca pasó real peligro. Boca fue inofensivo y Tomás Durso tuvo su carta de presentación recién en los últimos 10 minutos. El “¿qué hubiera pasado si debutaba antes?” no vale. El “25” se lució en dos ocasiones y fue suficiente para darle los tres puntos a su equipo y para robarse varios aplausos. El arquero que llegó en enero a Tucumán fue paciente, le tocó un debut bravo y cumplió.

A medida que se agotaba el tiempo, el nerviosismo iba creciendo. Los hinchas, los jugadores, el cuerpo técnico sufrieron con cada intento “xeneize” sobre el final. Al “decano”, que pelea con sus propios demonios, el partido le habrá parecido eterno, pero sólo duró 100 minutos (se adicionaron cinco en cada tiempo), tiempo suficiente para que Atlético mostrara las con las que va a pelear hasta fin de año.

Al “decano” de hace unos meses este partido probablemente se le hubiese escapado, a esta nueva versión no. Y ni siquiera estuvo cerca de eso. El grito del final fue elocuente y ojo, que no fue pura y exclusivamente por el rival de turno. Este triunfo sirve para empezar a escribir una nueva historia. Se viene Talleres, el duelo por Copa Argentina y tres partidos más que serán claves hasta el parate. El festejo de los futbolistas vale porque casi nadie creía en este equipo. Vale porque manda un mensaje fuerte a los rivales de abajo en la tabla general. Importa mucho porque hasta el propio Martínez decidió jugar con una alineación casi titular y aún así el que impuso condiciones fue el local.

Pero el triunfo fue importantísimo porque en el “decano” había una abstinencia de fútbol muy clara. Se percibió en las redes, en la previa y en el propio partido, y el “decano” no defraudó. La mitad de la provincia festejó que esa vuelta haya sido con momentos de buen fútbol y ante un rival de jerarquía. “El triunfo fue merecido, ellos tuvieron un gran primer tiempo, nosotros mejoramos en el segundo, pero el resultado está bien”, remarcó Martínez. Como para que no queden dudas.

Por Daniel Alfredo Coronel – La Gaceta

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