El regreso de Novak Djokovic al circuito no fue el esperado. Tras dos meses de ausencia, el serbio volvió a competir este viernes en el Roma Open, su único torneo preparatorio antes de Roland Garros, pero terminó protagonizando una sorpresiva eliminación al caer frente al croata Dino Prižmić por 2-6, 6-2 y 6-4 en la segunda ronda del Masters 1000 italiano.
Ubicado en el cuarto puesto del ranking mundial, el máximo ganador de títulos de Grand Slam había comenzado con autoridad y mostrando su mejor versión. En el primer set dominó con claridad, logró dos quiebres y no concedió chances de ruptura, cerrando la manga por 6-2 con un tenis sólido y sin fisuras.
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente a partir del segundo parcial. Djokovic comenzó a evidenciar molestias físicas y una marcada merma en su movilidad, algo que se reflejó rápidamente en su rendimiento. Su lenguaje corporal mostró señales de incomodidad, mientras Prižmić aprovechó el bajón del serbio para crecer en confianza, elevar su agresividad y emparejar el duelo con otro contundente 6-2.
En el set decisivo, el joven croata confirmó que no se trataba de una reacción pasajera. Con personalidad y firmeza, consiguió un quiebre clave en el quinto game para adelantarse 3-2 y, desde allí, sostuvo la ventaja pese a los intentos de reacción del ex número uno del mundo.
Djokovic intentó recuperar sensaciones sobre el cierre, pero nunca logró reencontrarse con la solidez del inicio. Del otro lado, Prižmić exhibió una madurez llamativa para sostener la presión y sellar una de las victorias más resonantes de su carrera.
La derrota deja al serbio en una situación poco habitual: llegará a Roland Garros habiendo disputado apenas un partido de singles sobre polvo de ladrillo en toda la gira europea, y con una derrota que genera interrogantes tanto desde lo tenístico como desde lo físico.
Por su parte, el croata avanzó a la tercera ronda del certamen romano, donde enfrentará al ganador del cruce entre Ugo Humbert y Vit Kopriva.







