El Ministerio de Seguridad de la Nación firmó un acuerdo con La Liga de España para adoptar las iniciativas que se aplican en Europa. Los detalles de una propuesta ambiciosa que busca evitar incidentes como los que se vivieron en el Monumental, el día de la final entre Boca y River en la final de la Copa Libertadores.

Por Fernando Taveira

Los incidentes que se vivieron en el estadio Monumental en la previa de la revancha de la Copa Libertadores entre River y Boca representaron el escandaloso presente que atraviesa el fútbol argentino. La migración del encuentro al Santiago Bernabéu, los compromisos por las competiciones domésticas sin público visitante y la decisión de organizar los cuartos de final de la Copa Argentina a puertas cerradas por temor a lo que pueda suceder en el cruce de Rosario Central y Newell´s son otros argumentos que exponen la crisis que atraviesa el deporte más popular del país.

En este contexto, el Ministerio de Seguridad de la Nación firmó un convenio con los responsables de La Liga de España para intentar erradicar la violencia en el fútbol argentino. Uno de los responsables de asesorar a los funcionarios es Florentino Villabona, quien asumió el cargo de Director de Seguridad de la competición europea y mantuvo varios encuentros con Guillermo Madero, Director Nacional de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos del Ministerio de Seguridad de la Nación.

En diálogo con Infobae, el asturiano reveló algunos detalles que deberían ser tenidos en cuenta para que el problema pueda comenzar a resolverse. Si bien la figura del barrabrava no es conocida en España, las normas que se implementaron para evitar conflictos en los estadios se remontan a un antecedente concreto: “A raíz de la muerte de un seguidor que se dio en las inmediaciones del Vicente Calderón en un partido que disputaron Atlético Madrid y Deportivo La Coruña se tomaron medidas extremas para evitar que ello vuelva a pasar”.

El 30 de noviembre de 2014 el Colchonero tenía que recibir al conjunto gallego por un compromiso correspondiente a la jornada 13 del torneo doméstico. “Aquello fue algo insólito porque la reyerta fue a las 8:30 de la mañana y el partido se disputó a las 12 del mediodía. El sentido común te dice que nadie hace 600 kilómetros para pelearse y concertar un caos entre seguidores de ambos equipos”, explicó Villabona con el recuerdo que le provoca el fallecimiento de Francisco Javier Romero Taboada, un ultra que integraba la banda llamada Riazor Blues. “A partir de ese momento, La Liga y el Consejo Superior de Deportes, junto con la Secretaría del Estado, planificaron un plan estratégico para la erradicación de la violencia, donde se creó el Departamento de Seguridad de La Liga”, continuó el español.

La conformación del área tiene como “objetivo mantener la seguridad y la integridad, donde también se lucha contra el amaño de los partidos a través de la prevención”. Según la mirada de Villabona, “gracias al presidente de La Liga, Javier Tebas, se elaboraron unos manuales en el que se explican las sanciones económicas, deportivas y penales que se pueden dar en casos de irregularidad”.

La iniciativa fue la herramienta principal para erradicar la violencia en la competición ibérica, ya que la figura de ultras ha desaparecido en España. Sin embargo, la implementación de la idea debe ser elaborada en profundidad porque la idiosincrasia de los europeos es distinta a la que tienen los hinchas argentinos. Un ejemplo de ello es la visión que tienen los representantes de La Liga de los barrabravas. “Conozco que hay una tendencia a agredirse y generar altercados fuera de los estadios, lo que hace que los simpatizantes no puedan ir con sus hijos a los partidos”, deslizó el asturiano, quien descartó la posibilidad de que se trate de un tema cultural: “El pueblo argentino es muy culto y educado. Creo que los clubes tienen que tomar determinadas medidas como sucedió en España, porque lo ideal es que el fútbol no se mezcle con la violencia”.

El compromiso de los dirigentes de las instituciones deportivas es la propuesta más sobresaliente para Florentino Villabona, ya que “el Estado simplemente tiene que intervenir en el aspecto legislativo, donde se especifiquen las responsabilidades de los organizadores y los espectadores; y las leyes impongan sanciones económicas o penales, según el caso”.

La diferencia entre los simpatizantes españoles y los argentinos es enorme. Lo que en Europa llaman la Grada de Animación ni se compara con los grupos mafiosos que integran a las distintas barras de las populares sudamericanas. La única puesta en común es que en ambos casos los integrantes tienen beneficios, aunque los de allá son muy escasos si se compara con los de acá: “Están todos identificados y para ser parte deben poner su huella dactilar. Hay equipos que tienen hasta 3.000 aficionados que fueron aceptados o excluidos por los clubes”, explicó Villabona sin perderse ningún detalle, ya que en la mayoría de los partidos de la Superliga se desarrollan sin parcialidad visitante: “Nosotros nunca hemos barajado esa posibilidad. Tenemos un sistema de venta de entradas que forma parte de una normativa que involucra a los clubes. Por ejemplo, si en un derby de Andalucía los simpatizantes del Betis quieren ir al estadio del Sevilla, los clubes se ponen de acuerdo y el equipo visitante le vende los boletos nominados a sus simpatizantes. Así, cuando los seguidores van al partido, lo hacen escoltados por la policía, se los cachea y se los ubica en la grada correspondiente, donde hay servicios y bares para que no se mezclen con la parcialidad local”.

Otro punto de discordancia que hay entre los elementos que componen a La Liga con la Superliga se remite a presencia de la política en el deporte. Los casos de Mauricio Macri, Raúl Gámez, Hugo Moyano o hasta el propio Sebastián Bértoli, quien se desempeña como concejal al mismo tiempo que ataja en Patronato son algunos ejemplos que no entran en la cabeza del dirigente asturiano. Según su mirada, “la política tiene que estar apartada del fútbol, porque hay gente que es de izquierda, de derecha o de centro que comparten el sentimiento por un equipo”. “Creo que está muy mal identificar a un club con un partido político. En España no es algo habitual: cuando el presidente del club deja el cargo se dedica a su actividad personal, sea abogado, ingeniero o camarero”, analizó.

A pesar del intercambio, Villabona es consciente de que en la Argentina hay que trabajar más de la cuenta para erradicar la violencia. “Es fundamental la participación de los presidentes de los clubes y la implementación de la Ley del Deporte, que se la presenté a Guillermo Madero y le encantó”.

En aquel encuentro con el funcionario, el directivo europeo contó detalles que podrían incidir en decisiones futuras: “Me consultó si el club le brinda dinero a los simpatizantes y le expliqué que hay un plan de peñas en el que todos los integrantes que la componen están registrados, las instituciones le colaboran con el 40% de los costos para los viajes y les reducen los costos de las entradas. Además, hay una carpeta con los datos de todos los simpatizantes que está a disposición de la policía”.

Para algunos podría tratarse de una utopía, pero el primer paso está planteado. “Se firmó un acuerdo entre el Ministerio de Seguridad de la Nación y La Liga, en que los integrantes de la competición española pone a disposición toda la información necesaria para erradicar la violencia en el fútbol argentino”, aclaró Villabona, quien entre los puntos más sobresalientes destacó la capacidad de los estadios: “Una de las cosas más importantes es que no puede haber sobreaforo. De las 10 desgracias más grandes en cantidad de muertes se relacionan a estampidas y el uso de bengalas. Cosa que no pasaría si cada aficionado tiene su asiento, ya que ello reduce la agresividad”. A pesar de las intenciones, el trabajo profundo y exhaustivo debería empezar por terminar con la connivencia de los barras con los dirigentes (deportivos y políticos) del país. Sólo depende de los responsables argentinos concluir con un mal que nació bajo la excusa del folclore y culminó con una desgracia que lastima y amenaza con la destrucción del fútbol.

COMENTARIOS