Un planteo tan llamativo como improbable está circulando en la antesala del Mundial 2026: el empresario italoestadounidense Paolo Zampolli aseguró haber sugerido al presidente Donald Trump y a la FIFA que Italia reemplace a Irán en la próxima Copa del Mundo.
Según reconstruyó el Financial Times, la propuesta tendría un trasfondo político —ligado a recomponer vínculos entre Washington y Roma—, aunque el propio Zampolli admitió también un deseo personal: ver a la “Azzurra” nuevamente en un Mundial, destacando su historia de cuatro títulos.
Sin embargo, desde el máximo organismo del fútbol la respuesta fue clara. Su presidente, Gianni Infantino, descartó cualquier cambio y reafirmó que Irán jugará el torneo: el seleccionado asiático clasificó deportivamente y, salvo una retirada oficial, mantiene su lugar asegurado.
En paralelo, la Federación Italiana de Fútbol aseguró no tener conocimiento de ninguna gestión para ocupar ese lugar. Italia, de hecho, quedó fuera del Mundial tras caer en el repechaje europeo, lo que hace aún más complejo cualquier intento de ingreso por vías excepcionales.
El reglamento de la FIFA sí contempla escenarios de reemplazo, pero únicamente en caso de que una selección se retire o sea excluida por causas extraordinarias. Aun así, la decisión queda bajo total discreción del organismo, y no hay indicios concretos de que ese escenario vaya a activarse.
Mientras tanto, Irán continúa en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, con partidos programados en Estados Unidos. A pesar de las tensiones geopolíticas recientes, la FIFA insiste en sostener la participación bajo el principio de que el deporte debe actuar como puente, incluso en contextos complejos.
En síntesis, la iniciativa existe, pero hoy se ubica más en el terreno de lo simbólico y político que en una posibilidad real dentro del torneo.







