Boxeo sin guantes

No es extraño que los espectadores de la primera fila se salpiquen repentinamente de sangre cuando el rostro de uno de los luchadores sufre un corte profundo. Es natural, nadie se horroriza. De hecho, la satisfacción del público es directamente proporcional a los daños de los peleadores. En el boxeo estilo bare-knuckle, que traducido al español sería “nudillos desnudos”, los daños son mayúsculos, pero también moneda corriente.

El boxeo sin guantes es un deporte en el que se rompen costillas y manos, los rostros se cortan, los hombros se dislocan y las narices y los pómulos sufren daños graves. Son jóvenes que luchan en un combate brutal por aproximadamente USD 600. Como mucho, si ganan un poco más de prestigio, ganarán unos USD 6.500 en un combate.

El periódico inglés The Sun se sumergió en un evento de sábado por la noche en en el Bowlers Exhibition Center, un estadio de los suburbios de Manchester, donde cerca de 800 espectadores acudieron a ver a 18 hombres pelear a mano limpia.

En esta disciplina, con orígenes muy atrás en el tiempo, que nunca ha sido ilegal en el Reino Unido pero no tiene un regulador oficial, los nudillos de los combatientes solo están envueltos por vendajes protección y las reglas son similares al boxeo tradicional, en el sentido que no está permitido morder, golpes bajos (debajo de la cintura) y golpear con los codos. Son tres asaltos de dos minutos, donde los períodos de recuperación en una caída son de 20 segundos (10 segundos más que en el boxeo).

A los luchadores se les garantiza el dinero: se les paga una tarifa fija dependiendo de la experiencia, y además obtienen una parte de la recaudación y tienen la oportunidad de ganar premios.

Mark Franks, de 43 años, uno de los luchadores más famosos del evento, contó sus sensaciones antes de su pelea con Ben Croft, de 30 años, quien estuvo en prisión en el pasado. “Los nervios que tienes en un evento como este están fuera de escala en comparación con el boxeo tradicional. Se necesita mucho coraje porque pueden lastimarte fácilmente. Es peligroso y es emocionante, es una lucha animal”, contó en The Sun.

A Mark y al resto de los participantes, los apoyan sus seres queridos, quienes sufren en la gradas. Por ejemplo Dean Byfield, de 30 años, casado y padre de tres hijos, tiene que lidiar con el descontento de su pareja, que aún así se involucra mucho en el ambiente. Se llama Heather Smith y es una de las chicas que exhibe el cartel entre asalto y asalto. “Es divertido, siempre y cuando no te importe la sangre”, dijo al periódico británico.

En territorio británico, el negocio es manejado por Shaun Smith, y su esposa Amanda, propietaria de la firma Ultimate Bare-Knuckle Boxing. “Recibir el primer golpe es como ser apuñalado con 1.000 cuchillos”, dice Shaun, quien solía ser peleador de boxeo sin guantes hasta que fue a la cárcel por portar armas de fuego en una pelea de pandillas en Liverpool. Ahora organiza tres o cuatro eventos al año.

Es una disciplina muy polémica pero empieza a crecer a nivel global. El boxeo de los “nudillos desnudos” fue popular hasta 1867, cuando se introdujeron las Reglas del Marqués de Queensberry, que requerían guantes para protegerse las manos. Pero ahora, muchos peleadores de otros deportes, como boxeo y artes marciales mixtas, lo eligen para probar mejor suerte. Lo hacen sin reparar en los daños de un estilo controvertido que intenta conquistar el mundo.

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