River lo ganaba 2 a 0, se durmió y se lo empataron

Ganaba 2 a 0 con goles de Borja y Colidio. Luego, el Bolso se lo empató en dos minutos.
Fue un partido demasiado caliente

El conjunto dirigido por Martín Demichelis ganaba 2-0 tras un primer tiempo perfecto, pero en el segundo jugó muy mal y dejó crecer al Bolso, empujado por su gente.

Nacional y River jugaron un partido caliente en Uruguay, con todos los condimentos que suelen tener los duelos de Copa Libertadores. Hubo goles, errores, buenos y malos rendimientos; fuertes cruces; un golpe de puño, una actuación polémica del árbitro brasileño Anderson Daronco; y un electrizante empate 2-2 que dejó al conjunto dirigido por Martín Demichelis al borde de la clasificación a octavos de final y el Mundial de Clubes 2025.

La receta de Demichelis fue no realizar modificaciones, ni bruscas ni sutiles, tras la dura eliminación ante Boca por Copa de la Liga. “La derrota saca lo peor de uno, por eso hay que estar calmo. No me gusta hacer muchos cambios cuando perdemos, los hago más en el triunfo”, supo confesar el entrenador semanas atrás. Entonces, Micho optó por poner en Montevideo a los mismos titulares que saltaron a la cancha en el Mario Kempes de Córdoba y los futbolistas le devolvieron esa confianza con un buen rendimiento.

Cuando se realizó el sorteo de la Copa Libertadores, la visita al Parque Central asomaba como el riesgo más alto. Pero, en Uruguay, River jugó con autoridad ante un equipo que había demostrado cosas interesantes en el duelo en el Monumental. Es verdad que todo se abrió con un gol tempranero de Miguel Borja con bastante de ayuda de Luis Mejía: el colombiano pateó desde lejos y al arquero la pelota se le metió contra el palo.

Una pregunta cabe: ¿estamos en presencia de un nuevo River? Ya en Córdoba el elenco de Núñez se presentó como un equipo formateado para el contragolpe. Y este martes, en Montevideo, River jugó el primer tiempo como juegan los equipos en la Bundesliga de Alemania, ese país en el que tanto aprendió Demichelis.

El entrenador parece haber encontrado el esquema después de tanto buscar: 4-3-1-2, con Ignacio Fernández de interior derecho y con Claudio Echeverri de enganche. Al Diablito le sucedió lo que le viene pasando partido a partido: le cuesta imponerse desde lo físico. Al chaqueño de 18 años aún le falta desde lo atlético, más allá de un par de arranques a pura velocidad que solo él puede hacer. La sensación sigue siendo que sería más valioso jugando en los últimos minutos de los juegos y no en los iniciales. Pero Demichelis pretende darle confianza y tampoco está mal.

Se plantó de contra River luego del festejo de Borja a los 8 minutos. Ya ese tanto tuvo bastante de frenesí: Paulo Díaz mandó un bochazo largo, Facundo Colidio la bajó y el Colibrí facturó desde lejos. En lo que siguió, el visitante se replegó juntando las líneas de la defensa y la del mediocampo, dejando separados a los tres de ataques. No realizó secuencia de pases River ni mucho menos: fue directo al grano cada vez que pudo.

Y la idea tuvo su fruto porque Colidio marcó el segundo luego de un córner mal tirado por los uruguayos: Borja se escapó por derecha y al cruzar la pelota encontró el ingreso solitario del otra atacante para tocar al arco vacío.

El complemento tuvo un comienzo escandaloso por una patada de Leandro Lozano a Aliendro que despertó la bronca de todos los jugadores de River. En gran tumulto se armó y Paulo Díaz recibió una piña de Franco Romero. Después de minutos de empujones e insultos, el VAR llamó a Daranco para mostrarle la dura patada y el golpe del zaguero uruguayo. Pero el juez brasileño optó por dejarle la amarilla a Lozano y sacarle la misma tarjeta a Romero. Eran dos expulsiones y no fue ninguna.

Esa acción encendió al Parque Central y Nacional se llevó por delante a River. Fue pésimo el segundo tiempo del Millonario: no hizo cinco pases seguidos ni contragolpeó. Demichelis intentó defender con 5 (entró Sebastián Boselli por Nacho Fernández), pero no le salió. Enzo Díaz la tocó con la mano adentro del área y Gonzalo Carneiro descontó.

Y 60 segundos después, el propio Carneiro cabeceó en soledad desde el área chica para el 2-2.

No le queda mal a River la igualad. Pero deja un sabor amargo para la ventaja de dos goles y por el polémico arbitraje de Daronco.

Fuente: Clarín

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