Temblor en Córdoba: un sismo de magnitud 4 reabre el debate sobre la seguridad edilicia

Córdoba Capital

El sismo de magnitud 4 registrado durante la madrugada de este miércoles en la provincia de Córdoba volvió a poner en el centro de la escena la importancia de las construcciones sismorresistentes y de los organismos encargados de la prevención y el monitoreo de la actividad sísmica.

El movimiento se produjo a la 1:34, con epicentro ubicado a 30 kilómetros al suroeste de Deán Funes, 55 kilómetros al norte de La Falda y 77 kilómetros al este de Serrezuela, a una profundidad de 11 kilómetros, según informó el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres). Aunque fue considerado de intensidad moderada, el temblor fue percibido por numerosos habitantes tanto de la ciudad de Córdoba como de distintas localidades del interior provincial.

En diálogo con La Voz En Vivo, el doctor en Ciencias Geológicas y profesor titular de la Universidad Nacional de Córdoba, Ricardo Astini, explicó que un sismo de esta magnitud se encuentra dentro de los valores habituales para la provincia. Señaló que los eventos sísmicos en Córdoba suelen variar entre movimientos imperceptibles y otros que, en casos excepcionales, pueden alcanzar magnitudes cercanas a 5.

El especialista indicó que un temblor de magnitud 4 «claramente se siente» y que, si bien no representa un riesgo importante para edificaciones modernas, puede provocar pequeños desprendimientos o daños menores en construcciones antiguas, especialmente aquellas levantadas con adobe o que presentan grietas estructurales.

Astini recordó que la actividad sísmica cordobesa está asociada a antiguas fallas geológicas ubicadas principalmente en los bordes de las sierras. Una de las más importantes recorre el pie de las Sierras Chicas, afectando sectores cercanos a Villa Carlos Paz, Cosquín y La Falda. Otras fallas de mayor potencial se localizan en la zona de las Sierras Grandes, entre Villa de Soto, Nono y Merlo.

Respecto a la seguridad de los edificios, el geólogo destacó que Córdoba cuenta desde hace décadas con normas de construcción sismorresistente. Explicó que todos los edificios de más de tres pisos construidos desde la década de 1970 deben cumplir por ley con requisitos estructurales específicos, como sistemas de columnas, vigas y plateas diseñados para soportar movimientos sísmicos y evitar el colapso de las edificaciones.

No obstante, advirtió que las construcciones más antiguas, levantadas antes de la implementación de estas normativas, continúan siendo las más vulnerables frente a un evento de mayor intensidad.

Durante la entrevista también expresó su preocupación por los recortes presupuestarios y la reorganización de organismos técnicos nacionales, particularmente la integración del Inpres con el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar). Según Astini, estas medidas podrían debilitar la capacidad del Estado para desarrollar estudios de riesgo, actualizar normas de construcción y promover políticas de prevención.

Finalmente, remarcó que la seguridad edilicia depende no solo de la existencia de normas técnicas, sino también del control que ejercen los municipios y los colegios profesionales sobre las obras y el uso del suelo. En ese sentido, sostuvo que mantener organismos especializados y garantizar el cumplimiento de las regulaciones resulta fundamental para reducir los riesgos que representan los sismos en una provincia con actividad sísmica permanente, aunque generalmente de baja intensidad.

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