Fórmulas y tecnología, dos farmacéuticas históricas repasaron seis décadas de profesión en Jujuy

Farmacéuticas jujeñas

En el marco de los 60 años del Colegio Farmacéutico de Jujuy, el programa 30 Denarios, que se emite por Canal 7 de Jujuy con la conducción de Marcos Salazar, presentó un especial dedicado a la historia y la evolución de la actividad farmacéutica en la provincia.

Las protagonistas fueron María Inés Sosa y Estela Contreras, dos profesionales con una extensa trayectoria que reconstruyeron los desafíos de sus primeros años y los cambios que transformaron el ejercicio de la profesión.

Durante la entrevista, ambas compartieron recuerdos de sus comienzos en Jujuy, cuando la disponibilidad de profesionales era limitada y el trabajo en farmacias y hospitales implicaba importantes desafíos personales y laborales.

Sosa, oriunda de San Miguel de Tucumán y graduada de esa universidad, relató que llegó a la provincia convocada por el Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma, ante la necesidad de contar con una farmacéutica para sostener el funcionamiento de la farmacia. Su incorporación respondió a una demanda concreta en un contexto en el que, según recordó, faltaban profesionales en la zona.

Por su parte, Contreras, oriunda de Río Cuarto, Córdoba, llegó a Jujuy en 1974. Comenzó su recorrido laboral en la Farmacia Central de San Salvador de Jujuy y luego trabajó en el hospital Pablo Soria y en el Hospital de Niños, además de desarrollar parte de su trayectoria en el policlínico de Altos Hornos Zapla.

Sus relatos reflejaron las dificultades de aquellos años, desde los traslados nocturnos hasta las extensas jornadas laborales, en una época en la que la actividad sanitaria tenía una dinámica muy diferente de la actual.

De la preparación artesanal a la transformación tecnológica

Uno de los ejes centrales del especial fue la evolución tecnológica de la actividad farmacéutica. Las profesionales recordaron una etapa en la que la elaboración de pomadas, jarabes y cápsulas formaba parte de las tareas habituales, con procedimientos manuales que requerían tiempo, precisión y dedicación.

Contreras evocó las horas de trabajo destinadas a preparar medicamentos, mientras que Sosa destacó las dificultades que implicaba la facturación mediante el manual farmacéutico, especialmente ante las constantes variaciones de precios.

En contraste, ambas señalaron que la incorporación de herramientas digitales, las actualizaciones permanentes y los sistemas de gestión facilitaron numerosas tareas cotidianas. La automatización, los controles de vencimientos y la receta electrónica forman parte de una transformación que modificó tanto la organización del trabajo como la relación con los pacientes.

El farmacéutico, cada vez más cerca del paciente

Las entrevistadas coincidieron en que el crecimiento de la profesión no se limita a la incorporación de tecnología. También destacaron la necesidad de fortalecer la formación permanente y consolidar el reconocimiento del farmacéutico como integrante fundamental del sistema de salud.

En ese sentido, remarcaron que muchas personas acuden primero a la farmacia para realizar consultas, especialmente frente a las dificultades para acceder a otros servicios sanitarios. Esta realidad exige actualización constante, responsabilidad profesional y una relación de confianza con la comunidad.

También valoraron el acompañamiento del Colegio Farmacéutico de Jujuy y del Consejo Farmacéutico en materia de capacitación, herramientas de trabajo y fortalecimiento de la actividad.

Otro de los temas abordados fue la lucha contra la venta ilegal de medicamentos. Sosa consideró un avance significativo la sanción de una ley vinculada con esta problemática y destacó la importancia de proteger a la población y jerarquizar el ejercicio profesional.

La esencia de la profesión, más allá de los avances

Al reflexionar sobre las enseñanzas que les dejaron tantos años de trayectoria, las farmacéuticas coincidieron en que la honestidad, la responsabilidad y el compromiso con el paciente siguen siendo valores irrenunciables.

Para Sosa, una de las mayores satisfacciones de la profesión es poder ayudar a una persona, saber que recibió una respuesta adecuada y que regresa a la farmacia porque confía en el profesional que la atendió.

En la misma línea, ambas reivindicaron el papel del farmacéutico como parte del equipo de salud y la importancia de sostener un vínculo cercano con la comunidad, sin perder de vista los principios que dieron sentido a su trabajo desde el comienzo.

Un mensaje para las nuevas generaciones

En el cierre del especial, las profesionales convocaron a la comunidad a seguir confiando en los farmacéuticos y recordaron que detrás de cada profesional existen años de estudio, sacrificio y preparación.

También alentaron a las nuevas generaciones a elegir y ejercer la farmacia con compromiso, entendiendo que se trata de una actividad que permite acompañar a las personas y contribuir al cuidado de la salud.

A 60 años de la creación del Colegio Farmacéutico de Jujuy, las experiencias de María Inés Sosa y Estela Contreras pusieron en perspectiva una profesión que pasó de las preparaciones manuales y los registros en papel a la digitalización y la automatización, pero que conserva en la atención, la confianza y el servicio a la comunidad su razón de ser.

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