Vacuna de AstraZeneca: una investigación explica la causa de los casos de trombosis

Son cuadros muy poco frecuentes que se dieron con esta vacuna. Están vinculados a la aparición de anticuerpos inusuales que activan las plaquetas de la sangre. Ocurre en uno cada 100 mil vacunados

Nuevas investigaciones han identificado anticuerpos inusuales que parecen haber causado, en casos raros, coágulos sanguíneos graves y a veces mortales en personas que recibieron la vacuna contra el Covid fabricada por AstraZeneca.

El motivo preciso de estas reacciones poco frecuentes a la vacuna sigue siendo un misterio.

Equipos científicos de Alemania y Noruega descubrieron que las personas que desarrollaron trombosis tras la vacunación habían producido anticuerpos que activaban sus plaquetas, componente de la sangre que interviene en la coagulación. Los nuevos informes añaden amplios detalles a lo que los investigadores ya han declarado públicamente sobre este trastorno sanguíneo.

Las personas más jóvenes parecen más susceptibles que las mayores, pero los investigadores afirman que no se conoce ningún problema de salud preexistente que predisponga a las personas a tener esta inusual reacción. Eso es preocupante, dicen, porque no hay forma de saber si un individuo corre alto riesgo.

Los informes sobre las trombosis ya han llevado a varios países a limitar la vacuna de AstraZeneca a las personas mayores o a dejar de utilizarla por completo. Estos casos han supuesto un duro golpe para los esfuerzos mundiales por detener la pandemia, ya que la vacuna de AstraZeneca -fácil de almacenar y relativamente barata- ha sido un pilar de los programas de vacunación de más de cien países.

La Agencia Europea del Medicamento, organismo regulador de la Unión Europea, ha subrayado en repetidas ocasiones que el trastorno de la coagulación es poco frecuente y que los beneficios de la vacuna superan con creces sus riesgos.

Pero cuando un efecto secundario tiene el potencial de ser devastador o fatal -como las trombosis cerebrales vinculadas a esta vacuna- algunos reguladores y segmentos del público consideran que el riesgo es inaceptable, aun cuando sea sumamente infrecuente.

Hasta el domingo, los organismos reguladores europeos habían recibido informes de 222 casos de este problema raro de coagulación de la sangre en Gran Bretaña y el Espacio Económico Europeo de 30 países (la Unión Europea más Islandia, Noruega y Liechtenstein).

Dijeron que unos 34 millones de personas habían recibido la vacuna de AstraZeneca en esos países y que los problemas de trombosis aparecían en aproximadamente 1 de cada 100.000 receptores.

Los organismos reguladores europeos informaron que, hasta el 22 de marzo, habían llevado a cabo revisiones detalladas de 86 casos, 18 de los cuales habían sido mortales.

El estándar de seguridad de las vacunas se fija a un nivel muy alto, porque se administran a personas sanas. La vulnerabilidad aparentemente mayor de los jóvenes a este trastorno de coagulación es especialmente preocupante, ya que ellos tienen un riesgo menor que el de las personas mayores de sufrir una enfermedad grave por Covid. Estas diferencias indican que, en general, en comparación con las personas mayores, los jóvenes pueden tener menos que ganar y más que perder con la vacuna de AstraZeneca.

Alemania, Países Bajos, Filipinas, Portugal y España han recomendado que la vacuna de AstraZeneca se administre únicamente a las personas mayores de 60 años. Canadá y Francia la han limitado a los mayores de 55 años; Australia, a los mayores de 50; Bélgica, a los mayores de 56. Gran Bretaña, donde se desarrolló la vacuna, ha sido su más firme defensor, pero anunció el miércoles que empezaría a ofrecer vacunas alternativas a los menores de 30 años.

La Universidad de Oxford, que desarrolló la vacuna con AstraZeneca, anunció el martes la suspensión de un ensayo de dos meses de duración de la vacuna en niños y adolescentes en Gran Bretaña mientras espera la orientación de los reguladores. Camerún, Congo, Dinamarca y Noruega han dejado de utilizar la vacuna.

La vacunación completa con la vacuna de AstraZeneca requiere dos dosis, pero los organismos reguladores de Francia y Alemania han recomendado que a los menores de 55 años que hayan recibido una dosis se les administre una vacuna diferente como segunda inyección.

El uso de la vacuna de AstraZeneca no está autorizado en los Estados Unidos, pero la empresa ha dicho que tiene previsto solicitar a la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) el permiso para uso de emergencia. La agencia no accedió a formular declaraciones sobre este raro trastorno de la coagulación.

El miércoles, la Agencia Europea del Medicamento dijo que el prospecto de la vacuna debía revisarse para que incluyera el trastorno de la coagulación como efecto secundario «muy raro» de la vacuna.

En un comunicado en su sitio web, AstraZeneca informó que estaba «colaborando activamente con los reguladores para implementar estos cambios en la información del producto y ya está trabajando para entender los casos individuales, la epidemiología y los posibles mecanismos que podrían explicar estos eventos extremadamente raros».

Los estudios publicados

Los dos nuevos estudios fueron publicados por The New England Journal of Medicine. Uno de ellos, procedente de Alemania, describe a once pacientes, entre ellos nueve mujeres de entre 22 y 49 años. Entre cinco y 16 días después de la vacunación, se les detectó uno o más coágulos.

Nueve tenían trombosis venosa cerebral, un coágulo que bloquea una vena que drena la sangre del cerebro. Algunos tenían coágulos en los pulmones, el abdomen u otras zonas. Seis de los once murieron, uno de ellos por una hemorragia cerebral.

Aunque la mayoría de los pacientes eran mujeres, no se sabe si las mujeres son más vulnerables que los hombres. Muchos trabajadores sanitarios en Alemania son mujeres y fueron de los primeros en ser vacunados.

Uno de los pacientes padecía enfermedades preexistentes que afectaban la coagulación. Andreas Greinacher, uno de los autores del informe, dijo que lo más probable es que esas afecciones sólo tuvieran un papel menor en la reacción que se produjo tras la vacunación.

También señaló que era una «posibilidad probable» que las personas que sufrieron trombosis tuvieran algunos rasgos biológicos raros y desconocidos -o «cofactores individuales»- que predisponían su sistema inmunitario a producir anticuerpos potentes y mal dirigidos como respuesta a la vacuna. Agregó que eso era una «buena noticia» para la población general, que no tiene esos cofactores.

Hay «pruebas claras» de que la vacuna de AstraZeneca, en casos poco frecuentes, lleva al organismo a fabricar anticuerpos que activan las plaquetas, y que esos anticuerpos provocan trombosis, dijo Greinacher. Pero añadió: «No tenemos forma de predecir quiénes desarrollarán esos anticuerpos».

Hasta ahora, su laboratorio sólo ha identificado unos cuarenta casos de entre los 1,4 millones de personas que han recibido la vacuna en Alemania. Si la vacuna por sí sola fuera la causante del problema, sin cofactores individuales, habría muchos más casos, dijo Greinacher.

Calificó de «trágicas» las muertes de jóvenes, pero señaló que las cifras eran pequeñas. «No vacunar llevará a que haya muchas más personas con complicaciones graves que las afectadas por la vacunación», advirtió Greinacher.

Los primeros once pacientes de su estudio, así como otros 17 con trombosis después de la vacunación cuya sangre se analizó, tenían los anticuerpos que activan las plaquetas.

Los anticuerpos provocaban una afección denominada trombocitopenia trombótica, que causaba tanto coágulos como hemorragias anormales. Los investigadores sugirieron denominar a la nueva versión identificada en estos pacientes como «trombocitopenia trombótica inmune inducida por vacuna», o VITT.

Qué produce esta reacción

Los científicos plantean varias teorías sobre lo que provoca esta reacción inmunitaria. La vacuna de AstraZeneca emplea un adenovirus de chimpancé para llevar el ADN a los receptores y provocar una respuesta inmunitaria contra el coronavirus.

Los estudios de laboratorio parecen indicar que el virus del chimpancé o el ADN podrían causar el problema. Algunos investigadores han planteado que el sangrado provocado por la inyección, mezclado con la vacuna, podría colocar a las plaquetas en la mira del sistema inmunitario. Greinacher calificó las teorías de creíbles pero no probadas.

El artículo describía los análisis de sangre especializados que pueden utilizarse para diagnosticar el trastorno y distinguirlo de otros problemas de coagulación más comunes no relacionados con la vacuna. El equipo de investigación sugirió el tratamiento con un producto sanguíneo llamado inmunoglobulina intravenosa, que se utiliza para tratar diversos trastornos inmunológicos. Greinacher comparó el tratamiento con la extinción de un incendio.

También pueden administrarse unos fármacos llamados anticoagulantes. Pero los investigadores recomendaron no recetar uno de los más utilizados, la heparina, porque la afección relacionada con la vacuna es muy similar a una reacción grave que se produce, en raras ocasiones, en las personas que reciben heparina.

El segundo informe, procedente de Noruega, se refería a cinco pacientes, un hombre y cuatro mujeres que eran trabajadores sanitarios de entre 32 y 54 años y presentaron coágulos y hemorragias entre siete y diez días después de recibir la vacuna de AstraZeneca.

Cuatro tuvieron coágulos graves en el cerebro y tres murieron. Los primeros síntomas fueron fuertes dolores de cabeza. Al igual que los pacientes alemanes, todos tenían altos niveles de anticuerpos que podían activar las plaquetas.

El equipo de Noruega también recomendó el tratamiento con inmunoglobulina intravenosa. Los investigadores afirmaron que el trastorno era poco frecuente, pero «un nuevo fenómeno con efectos devastadores para adultos jóvenes por lo demás sanos», y plantearon que quizá fuera más común de lo que habían indicado los estudios anteriores sobre la vacuna de AstraZeneca.

El viernes, los reguladores europeos también informaron que estaban revisando los informes de unos pocos casos de trombosis que se produjeron en personas que habían recibido la vacuna de Johnson y Johnson.

En los Estados Unidos, los organismos federales están investigando informes sobre un tipo diferente de trastorno sanguíneo inusual que genera una caída precipitada de las plaquetas y que apareció en unas pocas decenas de personas que habían recibido las vacunas de Pfizer-BioNTe ch o Moderna.

The New York Times. Especial

Traducción: Elisa Carnelli

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