La obsesión con la eterna juventud puede restar años de vida, afirmó una experta

Becca Levy, profesora de epidemiología y psicología en la Facultad de Salud Pública de Yale, señaló que la actitud frente a la vejez impacta en la longevidad. Los detalles de sus hallazgos
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En su libro titulado "Breaking the Age Code", la profesora Becca Levy señala que la actitud frente a la vejez impacta la longevidad (Getty Images)

Cada vez hay más estudios que demuestran que las actitudes negativas hacia el envejecimiento aumentan el riesgo de demencia, enfermedades cardíacas e incluso síntomas de la menopausia, como los sofocos y el insomnio.

Un estudio reciente de la Universidad Nacional de Seúl, por ejemplo, descubrió que las personas que se sentían más jóvenes que su edad cronológica mostraban menos signos de envejecimiento cerebral que las que se sentían de su verdadera edad o mayores.

El año pasado, científicos alemanes de la Universidad de Colonia demostraron que tener una actitud positiva hacia el envejecimiento significa que es más probable “envejecer bien”. Pero es la doctora Becca Levy, de la Universidad de Yale (Estados Unidos), quien ha sido pionera y ha profundizado en la investigación que relaciona las actitudes hacia el envejecimiento con el efecto real que tienen en nuestros cuerpos y mentes.

“Las creencias positivas sobre la edad son mejores que la presión arterial baja o incluso que dejar de fumar”, dijo la experta. A principios de la década de 2000, su trabajo demostró que las personas que tenían una visión optimista de la vejez vivían una media de siete años y medio más que las que tenían sentimientos negativos hacia sus últimos años.

El libro de Levy, Breaking The Age Code: How Your Beliefs About Aging Determine How Long And Well You Live, nos muestra cómo cambiar estas malas actitudes por otras buenas que prolonguen la edad. Según ella, si contemplamos modelos y mensajes positivos sobre el envejecimiento durante sólo diez minutos al día, podemos mejorar la memoria y crear un “amortiguador” que absorba el estrés.

“En un estudio tras otro, descubrí que las personas mayores con una percepción más positiva del envejecimiento tienen un mejor rendimiento físico y cognitivo que las que tienen una percepción más negativa del envejecimiento”, explicó y señaló que “tienen más probabilidades de recuperarse de una discapacidad grave, recuerdan mejor, caminan más rápido y viven más tiempo”.

El escrito de Levy, quien ha dedicado gran parte de su trabajo a investigar sobre este proceso y cómo alargar la vida sin problemas de salud, está más enfocado en la psicología del envejecimiento. Por eso su principal argumento es que las creencias positivas sobre envejecer pueden agregar un promedio de siete años y medio a la existencia de una persona.

Esos pensamientos positivos le dan a la mente un mayor poder sobre la longevidad que incluso bajar la presión arterial o reducir el colesterol (lo que agrega aproximadamente cuatro años, según el libro), dejar de fumar (que añade tres años) o perder peso (que ofrece un año).

Según la experta, profesora de epidemiología y psicología en la Facultad de Salud Pública de Yale, hay evidencia científica suficiente para afirmar que una actitud negativa frente a esta edad afecta la memoria, la audición y la demencia y los problemas cardiovasculares. Esta visión negativa viene de estereotipos y de la discriminación por edad que aún se ve en muchos espacios de la sociedad y con los cuales crecemos todos. “Estancarse en ello puede sabotear tu futuro”, advierte a la experta.

En diálogo con The Wall Street Journal, Levy sostuvo que “las personas que adoptan estas creencias positivas sobre el envejecimiento tienden a comer dietas más saludables, hacer más ejercicio y con frecuencia toman más medicamentos recetados. Además, cuando fortalecen las creencias positivas sobre la edad, las personas tienden a tener niveles más bajos de diferentes tipos de biomarcadores de estrés: niveles más bajos de cortisol con el tiempo, una respuesta cardiovascular más baja al estrés. Y tienen niveles más altos de bienestar y autoeficacia que pueden conducir a cambios de salud beneficiosos con el tiempo”.

La gran pregunta es cómo cambiar los estereotipos negativos por los positivos. Lo primero es analizar las interacciones sociales. Para la experta, muchas de las cosas que hoy se dicen sobre los adultos mayores son mitos. Por ejemplo, la idea de que olvidan todo es errada, especialmente cuando a veces los demás usan como excusa cualquier tipo de olvido, incluso aquellos que se sabe pueden suceder a cualquier edad. “Hay muchas razones diferentes para ello: la persona estaba distraída, estresada o enojada y no necesariamente el olvido se debe a un declive ni es una señal de que se ha reducido la capacidad para codificar información”, detalló.

Aún más, según Levy, hay evidencia de que el cerebro puede hacer ciertas funciones mucho mejor que antes. Por ejemplo, la capacidad de recordar vocabulario y metacognición, o la capacidad de pensar intencionalmente sobre sus propios procesos de pensamiento, puede mejorar en la edad adulta. “Para el libro hablé con personas que mostraron algunos ejemplos impresionantes de dominio cognitivo en la vida posterior, como un actor de 84 años que memorizó el poema de 60.000 palabras ‘Paraíso perdido’”, dijo al diario neoyorquino.

Algunos estudios han demostrado que la inteligencia emocional puede mejorar en la edad adulta. También hay investigaciones que sugieren que las motivaciones de las personas cambian a medida que envejecen. Tienden a pensar en contribuir a la sociedad y contribuir a los demás.

Una buena manera de empezar el cambio es celebrar a los mayores por haber hecho sus contribuciones a la sociedad, cualquiera que sean. También hay que dejar de tratarlos como niños chiquitos. Así mismo, la especialista sugiere diseñar campañas de salud pública para que la gente conozca el daño que los mensajes negativos del envejecimiento pueden tener en nuestra salud. “Los médicos y enfermeras y otros proveedores de atención en salud también podrían verificar nuestras creencias sobre los mayores y nuestra propia vejez cuando van a consulta para así ayudarlos a cambiar su actitud”, concluyó.

Cuando las personas mayores se sienten mal, no deberían suponer que todo se debe a la avanzada edad. Por encima de todo, a medida que envejecemos, nunca deberíamos dejar de tratar de estar más saludables y creer que siempre hay muchas cosas que todavía podemos hacer. Si adoptamos esta actitud, tendremos probabilidades de vivir más y disfrutar de esos años.

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