Peronismo recaliente: la pelea por el poder enfrenta a Cristina, Massa y Kicillof

Axel Kicillof, Cristina Kirchner y Sergio Masa

Las diferencias por el liderazgo bonaerense, la disputa por las PASO y los acuerdos de gobernadores con Javier Milei anticipan una compleja negociación de cara a 2027.

Cristina Kirchner mantiene un perfil público bajo, pero continúa activa en las conversaciones políticas con dirigentes del peronismo. Desde su departamento de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria por la condena en la causa Vialidad, sigue de cerca los movimientos de un espacio que busca reorganizarse para las elecciones presidenciales de 2027. En ese escenario, la reciente visita de Sergio Massa volvió a poner sobre la mesa las diferencias internas, el vínculo con Axel Kicillof y los cuestionamientos a los gobernadores peronistas que mantienen acuerdos con el gobierno de Javier Milei.

El encuentro se produjo el viernes previo al Día de la Lealtad y duró aproximadamente 40 minutos. Según trascendió, la conversación había sido acordada previamente por teléfono y no estuvo centrada en las candidaturas ni en una estrategia para frenar las aspiraciones presidenciales del gobernador bonaerense.

Entre los temas abordados estuvieron las elecciones en Brasil y los próximos comicios en Estados Unidos. Sin embargo, la política argentina también tuvo su lugar: Cristina Kirchner quiso conocer las posibilidades del Gobierno de reunir los votos necesarios para eliminar o suspender las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).

La consulta refleja la importancia que el mecanismo electoral tiene para un peronismo que todavía no encuentra una fórmula para ordenar sus diferencias y definir quién encabezará su propuesta nacional.

Massa conserva el diálogo con Cristina y marca diferencias con el kirchnerismo duro

La relación entre Cristina Kirchner y Sergio Massa atravesó distintas etapas. En 2013, el dirigente rompió con el kirchnerismo y construyó su propio espacio político. Seis años después se incorporó al Frente de Todos y en 2023 fue el candidato presidencial de esa coalición.

Pese a los enfrentamientos del pasado, ambos mantienen una interlocución frecuente. Esa cercanía contrasta con el distanciamiento que la expresidenta sostiene con Kicillof, con quien no vuelve a reunirse desde octubre de 2025.

La última conversación entre ambos tuvo lugar el 1 de octubre de ese año, cuando el gobernador visitó a Cristina Kirchner durante la campaña para las elecciones legislativas. Aunque desde los dos sectores calificaron el encuentro como constructivo, no hubo una fotografía conjunta y la relación no logró recomponerse.

Detrás de esa distancia existe una discusión de fondo sobre el liderazgo del peronismo. Mientras Cristina Kirchner conserva influencia sobre una parte importante de la militancia y la estructura partidaria, Kicillof busca consolidar una conducción propia y ampliar su proyección nacional sin depender de las decisiones de la expresidenta.

El acto del 17 de octubre volvió a mostrar esas diferencias. Kicillof encabezó una convocatoria en La Matanza, reivindicó a Cristina Kirchner y cuestionó su situación judicial, pero también expresó su disposición a recorrer el país y asumir responsabilidades políticas de cara a 2027. Máximo Kirchner participó de otra actividad en Chaco junto a Jorge Capitanich, mientras militantes se concentraron frente al domicilio de la exmandataria.

El peronismo compartió las referencias históricas y las consignas del Día de la Lealtad, pero no consiguió mostrar una conducción unificada.

En ese contexto, Massa mantiene una posición particular. Su cercanía con Cristina Kirchner no significa que comparta las estrategias de los sectores más duros contra el gobernador bonaerense. En conversaciones sobre el futuro del Partido Justicialista, el líder del Frente Renovador habría defendido la necesidad de preservar la figura de Kicillof y evitar que las disputas internas terminen debilitando sus posibilidades electorales.

La postura responde a una preocupación más amplia: el peronismo necesita dirigentes con capacidad de convocatoria y un acuerdo básico que permita competir sin profundizar las fracturas.

Cristina Kirchner mantiene los contactos y el PJ busca alternativas

Aunque redujo sus intervenciones públicas, Cristina Kirchner continúa recibiendo dirigentes y participando de conversaciones sobre el futuro del peronismo. Su situación judicial condiciona su actividad política, pero no le impide mantener contactos ni expresar opiniones sobre la realidad nacional.

El bajo perfil también modifica el funcionamiento de su espacio. Máximo Kirchner y otros referentes cercanos mantienen conversaciones con dirigentes de distintas provincias para explorar acuerdos y ampliar la base de respaldo del PJ.

Entre los nombres que participan de esos contactos aparecen Jorge Capitanich, Sergio Uñac y Ricardo Quintela, además de referentes de Santa Fe. También circulan hipótesis sobre una eventual participación del santiagueño Gerardo Zamora en una fórmula nacional, aunque no hay una negociación concreta que permita dar por avanzada esa posibilidad.

Por ahora, los contactos constituyen parte de una etapa de exploración política. La definición de candidaturas todavía aparece lejana y depende de cómo se resuelvan las diferencias sobre el liderazgo partidario, la estrategia electoral y la relación con el Gobierno nacional.

La batalla por las PASO concentra las negociaciones

La discusión más inmediata pasa por el Congreso. El Gobierno de Milei pretende eliminar o suspender las PASO nacionales de 2027, una iniciativa que considera necesaria para reducir gastos y modificar el sistema electoral.

Para el peronismo, en cambio, las primarias representan una herramienta para resolver las disputas entre sus distintas corrientes sin llegar a una ruptura definitiva. El mecanismo permitiría que varios aspirantes compitan dentro de un mismo espacio y que la candidatura se defina mediante el voto.

La coincidencia en torno a la defensa de las PASO reúne a dirigentes que mantienen diferencias importantes sobre el futuro del partido, entre ellos Cristina Kirchner, Massa y Kicillof, además de referentes parlamentarios como José Mayans, Juliana Di Tullio y Cecilia Moreau.

Sin embargo, defender las primarias no significa que exista un acuerdo sobre cómo organizar la competencia interna. Una elección partidaria nacional presenta dificultades vinculadas con los padrones, el financiamiento y la legitimidad de las decisiones. La posibilidad de que el peronismo llegue a las elecciones generales con varios candidatos también implica riesgos de fragmentación.

El Gobierno, por su parte, necesita reunir los apoyos parlamentarios para avanzar. En el Senado, la iniciativa requiere 37 votos, una mayoría que todavía no estaría asegurada. Las negociaciones con gobernadores y legisladores provinciales son determinantes, especialmente porque algunos sectores aceptan discutir una suspensión temporal, pero no la eliminación definitiva del sistema.

Esa diferencia explica el interés de Cristina Kirchner por conocer el estado real de las conversaciones. Los anuncios de confianza del oficialismo no garantizan que cuente con los votos suficientes para modificar las reglas electorales.

El factor Jaldo y la tensión con los gobernadores peronistas

La disputa por el liderazgo del PJ también se extiende a las provincias. Uno de los casos más sensibles es el del gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, quien aprovechó el acto por el Día de la Lealtad para reivindicar la autonomía de su gestión frente a las conducciones nacionales.

“Nadie de Buenos Aires, sea del partido que sea, me va a venir a decir lo que tengo que hacer con mi provincia. Tucumán está primero”, sostuvo el mandatario, que además ratificó su intención de competir en 2027.

Sus declaraciones se produjeron en medio de una disputa con el exgobernador Juan Manzur, quien organizó su propia actividad por la fecha peronista y se mostró junto a Cristina Kirchner. El enfrentamiento entre ambos refleja una interna provincial que también se proyecta sobre las discusiones nacionales.

En La Cámpora cuestionan la posición de Jaldo y sostienen que, mientras reclama independencia respecto de Cristina Kirchner y del PJ nacional, mantiene entendimientos políticos con la Casa Rosada. En esa lectura, el gobernador y los legisladores que responden a él contribuyen a sostener al oficialismo en votaciones clave.

Uno de los episodios que alimentó las críticas fue la ausencia de Gladys Medina, Javier Noguera y Elia Fernández, integrantes del bloque Independencia vinculados al mandatario tucumano, en una sesión en la que la oposición buscaba avanzar contra el DNU 70/2023. La Cámara registró 121 presentes y no alcanzó el quórum necesario para tratar el tema.

Las ausencias no fueron las únicas ni explican por sí solas el resultado, pero contribuyeron a impedir el debate. Para los sectores kirchneristas, ese tipo de decisiones confirma las diferencias entre los gobernadores que mantienen una oposición frontal a Milei y aquellos que negocian con el Ejecutivo nacional.

Jaldo defiende sus acuerdos con el Gobierno como parte de una estrategia destinada a atender las necesidades de Tucumán. Sus críticos, en cambio, consideran contradictorio que reivindique su pertenencia al peronismo mientras sus legisladores adoptan posiciones que favorecen al oficialismo nacional.

La disputa también tiene consecuencias sobre el armado electoral de 2027. La relación de Manzur con Cristina Kirchner lo ubica en un sector enfrentado con el actual gobernador, mientras Jaldo busca fortalecer su propio espacio y conservar margen de negociación con la Nación.

Un peronismo sin candidato definido y con demasiadas diferencias

La reunión entre Cristina Kirchner y Massa no resolvió las principales incógnitas sobre el futuro del peronismo. No hubo definiciones sobre candidaturas, tampoco un acuerdo para el armado bonaerense ni una salida a la disputa por el liderazgo nacional.

Sin embargo, el encuentro dejó en evidencia que ambos dirigentes mantienen un canal de diálogo activo y que la discusión sobre las PASO ocupa un lugar central en la estrategia del espacio.

El desafío del PJ será conciliar los intereses de Cristina Kirchner, Massa y Kicillof con las posiciones de los gobernadores que reclaman autonomía y de aquellos que mantienen acuerdos con Milei. La defensa de las primarias puede funcionar como un punto de coincidencia, pero no alcanza para resolver las diferencias sobre el proyecto político y la conducción.

A medida que se acerque 2027, el peronismo deberá decidir si encuentra un mecanismo para ordenar sus aspiraciones presidenciales o si llega a la contienda electoral con una fragmentación que favorezca al oficialismo. Por ahora, las conversaciones continúan, las candidaturas permanecen abiertas y la disputa por las reglas electorales aparece como la primera prueba de una unidad que todavía está lejos de consolidarse.

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