Iglesia y Gobierno, entre la tregua y nuevos cruces por la visita del Papa

León XIV

A un mes de la llegada de León XIV a la Argentina, la relación entre la Iglesia católica y el Gobierno de Javier Milei atraviesa un período de coordinación institucional por los preparativos de la visita

La relación entre la Iglesia católica y el Gobierno nacional atraviesa una etapa marcada por la tensión y las diferencias, aunque la próxima visita del papa León XIV abrió un paréntesis de coordinación entre ambas partes. Mientras avanzan los preparativos para la llegada del Pontífice, distintos referentes de la Iglesia continúan expresando cuestionamientos sobre algunas de las principales políticas de la administración de Javier Milei.

La organización de la visita papal generó, en las últimas semanas, una instancia de trabajo conjunto entre representantes de la Iglesia y funcionarios de la Casa Rosada. La seguridad, los desplazamientos de los fieles y la planificación de las distintas actividades forman parte de una agenda en la que también participan los gobiernos de la provincia de Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires.

Ese esquema de coordinación convive, sin embargo, con nuevos puntos de desacuerdo. En los últimos días, representantes de la Iglesia se pronunciaron sobre la modificación de la legislación vinculada a las tierras, la situación de las personas con discapacidad, los niveles de pobreza y el clima de confrontación política y social.

Uno de los últimos posicionamientos surgió desde la Pastoral Social de la Comisión Episcopal, que manifestó su preocupación por la posibilidad de una venta sin límites de tierras a extranjeros. El planteo se produjo luego de que la Corte Suprema dejara vigente el DNU 70/2023, que derogó la denominada ley de tierras.

La Pastoral Social sostuvo que la cuestión involucra la defensa del territorio y la soberanía y reclamó a legisladores, funcionarios del Poder Ejecutivo y representantes de la Justicia que intervengan para resguardar esos intereses.

El tema ya había generado un pronunciamiento de la Iglesia meses atrás, cuando el Gobierno impulsaba el tratamiento de los cambios normativos. En aquella oportunidad, la Pastoral Social había advertido sobre posibles consecuencias para la soberanía territorial, los recursos y los bienes comunes.

El reclamo por las personas con discapacidad

Otro de los puntos de contacto entre la Iglesia y el Gobierno estuvo relacionado con la situación del sistema de discapacidad.

Representantes de la Mesa de Discapacidad de la Conferencia Episcopal Argentina mantuvieron una reunión con funcionarios del Ministerio de Salud para plantear su preocupación por la continuidad de las prestaciones que brindan instituciones y organizaciones del sector.

El encuentro fue considerado una señal de apertura al diálogo, aunque desde la Iglesia remarcaron que la reunión debe traducirse en medidas concretas.

María Baya Casal, coordinadora de la Mesa de Discapacidad, sostuvo que los gestos institucionales deben estar acompañados por respuestas efectivas. En la misma línea, el sacerdote Pablo Molero, coordinador del Foro de Discapacidad, cuestionó los pedidos de documentación realizados por el Gobierno y reclamó el cumplimiento de las obligaciones establecidas por la legislación vigente.

Molero también planteó que las medidas no deberían acelerarse únicamente por la proximidad de la visita papal, sino por las necesidades de las personas afectadas.

García Cuerva, uno de los principales referentes críticos

Dentro de la Iglesia argentina, uno de los referentes que con mayor frecuencia se pronunció sobre la situación social y política es el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva.

Durante la celebración por el Día de la Virgen de Luján, García Cuerva hizo referencia a la necesidad de superar las descalificaciones, los insultos y la violencia verbal y física. También reclamó mayores niveles de solidaridad frente a las situaciones de vulnerabilidad.

Sus intervenciones se sumaron a otros mensajes pronunciados durante el año, entre ellos el Tedeum, donde llamó a evitar la división y la polarización y remarcó que nadie debe ser considerado descartable.

El Gobierno, por su parte, evitó hasta ahora una confrontación pública directa con la conducción de la Iglesia. Las diferencias aparecen principalmente en declaraciones reservadas de funcionarios, mientras que el presidente Milei tampoco suele responder públicamente a los cuestionamientos formulados por referentes eclesiásticos.

Una relación atravesada por la llegada de León XIV

La visita de León XIV modificó parcialmente la dinámica entre ambas partes. La necesidad de coordinar aspectos vinculados con la seguridad, la organización de los actos y la movilidad de los fieles generó un canal institucional de diálogo que contrasta con las diferencias existentes en otros ámbitos.

En la Iglesia sostienen que el Papa no tendrá como objetivo intervenir en la política interna argentina. Sin embargo, se espera que su visita esté acompañada por mensajes vinculados con cuestiones sociales que forman parte de la agenda habitual del catolicismo.

La llegada del Pontífice, prevista para dentro de un mes, encuentra así a la Iglesia y al Gobierno trabajando juntos en la organización de un acontecimiento de alcance nacional, pero con diferencias todavía abiertas en cuestiones como la pobreza, la discapacidad, la legislación sobre tierras y el modo en que se desarrolla el debate público.

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