Eduardo Paladini
El 30 de septiembre de 2019 pasará a la historia, probablemente, como el día más triste para la presidencia de Mauricio Macri. Fue cuando se conoció el último índice de pobreza e indigencia de su gestión: 35,4% y 7,7%. Los peores números de la década: 14,4 millones de pobres y 3,1 millones de indigentes. Más grave aún: esas cifras correspondieron al primer semestre del año y la crisis se profundizó en los meses siguientes, sin un fondo claro a la vista. En ese contexto se producirá el cambio de gobierno en 27 días. Y el kirchnerismo prepara un plan para contener la situación social apenas asuma Alberto Fernández.

Como adelantó Clarín, de no mediar imponderables, Daniel Arroyo estará a cargo del área social. Fue, durante años, el viceministro de Alicia Kirchner en el ministerio y luego se acercó a Sergio Massa. Actualmente es diputado nacional por el bloque Red por Argentina, un desprendimiento del massismo que integran, entre otros, Felipe Solá y Facundo Moyano.

“Es una vergüenza que un país productor de alimentos como la Argentina tenga problemas de hambre. Ni siquiera es un tema de plata, sino de voluntad política y logística”, le aseguró Arroyo a Clarín. “Cuando hablamos de hambre, es gente que saltea alguna comida. Y nosotros creemos que ya afecta a entre 9% y 10% de la población”.

En el Frente de Todos reconocen que el Gobierno de Macri volcó fondos millonarios para apaciguar la situación social, pero enseguida le atribuyen un “error básico”: “Si aumentan los alimentos durante cuatro años, algo que no había ocurrido nunca, y encima aumentás las tarifas…Y en paralelo destruís la industria textil y la construcción, es imposible que no aumente la pobreza y la indigencia. Propiciar esa combinación es desconocer la realidad del país. Acá se acogotó a la clase media, que es la que mueve la economía”.

A su favor, el nuevo Gobierno contará con un aumento de fondos previstos por la ley de emergencia alimentaria. De los 27.000 millones de pesos previstos para este año, se pasará a 40.000 millones el próximo. “Pero además, vamos a agregar una tarjeta para comprar alimentos para los menores de 6 años, por afuera de la AUH. Y estamos conversando con las empresas para bajar precios a 13 productos de la canasta básica, pero apuntando siempre a los más necesitados”, amplió Arroyo. “Acá puede seguir la grieta, pero si hay un tema donde todos estamos de acuerdo es que no puede haber hambre, y menos que afecte a los nenes”.

En el kirchnerismo criticaron las medidas post PASO de Macri, que determinaron una rebaja generalizada del IVA para alimentos. Creen que los recursos deben volcarse específicamente para los sectores más relegados. Por eso, como contó Clarín, se presentará específicamente un “Programa contra el Hambre”, que tendrá un consejo que dependerá directamente de la Presidencia. La idea es darle paraguas de ley para jerarquizarlo. Esta semana habrá nuevas reuniones y se avanzará con los roles que tendrían figuras como Juan Carr, Facundo Manes y hasta Marcelo Tinelli, que participará con su fundación, según le confirmó el conductor a Clarín.

Otra medida en carpeta es un programa de créditos a tasas bajísimas (entre 2% y 3% anual), para compras de herramientas u otros productos vinculados a emprendimientos familiares. “Los oficios, la construcción, lo textil, la producción y venta de alimentos, más los servicios de cuidados de personas, son tareas vinculadas a las clases más bajas que hay que reactivar rápido”, agregó Arroyo.

Nueva crítica al macrismo: los últimos préstamos Argenta para los beneficiarios de planes sociales o jubilados “tenían tasas cercanas al 50%. Hoy tenés a muchísimas familias pobres endeudadas. Lo poco que les entra es para pagar deudas”. Por eso, no se descarta de arranque algún aumento extra para estos sectores, por fuera de la movilidad prevista por ley.

Respecto al contexto general, si bien hay diferencias con las crisis en Chile, Ecuador y Bolivia, tres casos regionales, Fernández ya transmitió a futuros funcionarios y hasta empresarios la necesidad de mostrar señales rápidas y cambiar el clima social. A favor, creen en el kirchnerismo, en Argentina cuentan con la contención de los gremios y los movimientos sociales. La duda es hasta cuándo y cómo se tolera una recesión que lleva casi dos años.

Por la fallida experiencia del Gobierno actual con los pronósticos, en el kirchnerismo se niegan a fijar metas públicas. Y cierran con una autocrítica que los incluye. “Desde 2011 que no se crece. El segundo mandato de Cristina, en ese sentido, no fue bueno. Nunca se pudo bajar ese 25% de pobreza estructural que tiene el país. Por lo menos hay que apuntar a ir a ese parámetro lo más rápido posible”.

COMENTARIOS

avatar
  Suscribirse  
Notificar de